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“Cuando tienes una discapacidad o te apoya tu familia o estás muerto”, dice el propietario de ‘El que faltaba’

  Iba insegura, con un poco de miedo y una incertidumbre que no siempre es fácil de afrontar. Entrevistar a un discapacitado nunca es fácil -o eso creía yo-. Pero fue pisar un pie en ‘El que faltaba’ y la magia hizo por una vez su trabajo, lo negativo se convirtió en positivo y lo que al comienzo fue miedo terminó conviertiéndose en familiaridad. Agua Amarga era desconocida para mí, no por el nombre sino porque la proximidad de Carboneras hace que en el mapa aparezca chiquito. ¡Pero qué rincón del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar, señores! «Las discapacidades mentales son las más duras que hay porque cuando tú te cierras mentalmente es muy difícil salir de ahí. En la cabeza está todo. A ti puede gustarte hacer una cosa más o menos pero terminas haciéndola; pero si tu mente está cerrada es una barrera demasiado dura y no terminas haciendo nada.» Y… ¡boom! Así es como Manu, un joven empresario de 27 años da un golpe de realidad encima de la mesa. Con un 67% de parálisis cerebral ha conseguido coger el timón de su propia tienda de artesanía, la primera adaptada en la zona donde el autoservicio acompaña al cliente y él se encarga de informar y de realizar los cobros. ¿Cómo te sientes como empresario de éxito? Porque la tienda fue un auténtico bombazo el verano pasado y esta Navidad: “Me he convertido en el empresario de moda en Agua Amarga” y se ríe. «Cuando comienzas algo nuevo siempre te entra algo de miedo porque no sabes cómo vas a afrontar esto pero como a mí la vida siempre me ha puesto trabas desde pequeño, tengo la conciencia de que hay que luchar. Todo es una lucha continua. En el pueblo nos conoce mucha gente y la tienda de ropa mi madre, Los Lunares, también tiene mucho tirón. A la gente le gusta que un negocio marche bien porque así ellos también se ilusionan y he notado que se genera como más confianza y ganas por emprender.» ¿Cuál es el mayor prejuicio que te gustaría eliminar desde tu posición? Principalmente, el tema de las barreras, tanto físicas como emocionales. El tema de la accesibilidad con personas como yo. Bastante tenemos en nuestra vida con el tema de las limitaciones para que encima encontramos barreras puestas por la otra parte de la sociedad. La ganas son de luchar por esas barreras como la puede tener de forma paralela una persona ciega. La sociedad, por mucho que diga que las ciudades están preparadas, es completamente mentira. Además, cuando tienes una enfermedad como la mía o tienes una persona o familia que te ayuda o no haces nada. El entorno que te rodea es lo más importante porque si no, como se dice coloquialmente, estás muerto. Entiendo que tu familia ocupa el primer lugar pero, ¿quiénes son tus referentes? Yo no tengo ídolos como tal, ni me gusta tenerlos. No me gusta idolatrar, tengo referentes como mi familia evidentemente, algunos amigos a los cuales los tengo como mis hermanos.  Aquí tengo que salir al paso y comentarle que esa actitud es fundamental porque significa que tiene mucha personalidad. En ocasiones, intentamos copiar cosas de otros y perdemos un poco de nosotros con nuestros actos. La respuesta es tan sensata que me enamora: “Es que con lo que yo tengo, si no tienes personalidad pues te come la vida.” Y parece algo liviano y al uso pero, por favor, échenle unos segundos de reflexión en la piel de una persona discapacitada. El eslogan de vuestra tienda es: – La vida te pone obstáculos, los límites los pones tú-: Esa frase fue un poco de mi padre y un poco mía. Él siempre me estuvo animando para que montara mi propio negocio pero siempre que tuviera un vínculo conmigo y que la gente lo relacionara conmigo. Un día pasando por Madrid, vimos una frase similar y me animó a implantarla adaptada a mí en mi propia tienda. ¿Cuáles son los mejores consejos que te dieron a la hora de abrir la tienda? Cuando yo me quise incorporar al mundo laboral porque lo mío del estudio no era mi fuerte, la ofertas de trabajo eran ínfimas. Para vivir una persona es imposible. No quise dar vueltas para cuatro duros. Lo único que me dijo mi padre fue que tomara conciencia de que un negocio es algo muy complicado porque él siempre me veía desde el punto de vista de padre y los veinte años tú sabes cómo son. Aquí rompe a reir. Lo que esencialmente me dijo fue que del carro tenía que tirar yo.   Tu hermano Javier te puede ayudar pero este carro es tuyo. Si en algún periodo de tu vida, porque somos humanos, te tiras 10 años y te cansas se cierra y sin problema, pero que supiera que esto era mío y solo funcionaría si yo estuviera aquí al pie del cañón. El barco es mío. También quería hacerme saber que esto era un premio al que mucha gente no tiene opción.  Dentro de los productos que han incorporado a la tienda resalta Níjar por cada rincón. “Hemos intentado traer y fomentar el producto local y español de la zona: Lorca, Murcia, Mallorca, Madrid y de la provincia de Almería. Además, hemos intentado hacer una visión completa y una selección de los artesanos que a nuestro criterio eran los más bonitos y podían gustar a la gente. Hay que reconocerlo”, apunta Javi, hermano de Manu y quien le ayuda en cuanto a la decoración del local y el stock. “Nos hicimos una buena cartera de proveedores.” Amplias negocio y tienes pensado abrir en plena Latina de Madrid en febrero, ¿cierto? Sí, queremos aprovechar el fin de semana de San Valentín si todo sale según lo previsto. Pero quiero dejar claro que aunque abramos nueva tienda (C/ San Cayetano) yo soy el que lleva el pulso de las dos. Queremos que Madrid tenga cómo encargada a una persona con discapacidad

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«Me hubiera gustado mucho enseñar talla y dibujo», dice el tallista

Hay lugares que conservan primorosos el encanto de un recuerdo, el olor de una época y la sabiduría de quien trabaja con las manos. Javier Arcos es el tallista más conocido de Almería y de los pocos que quedan en la provincia. Su taller en la calle Lope de Vega se sitúa cerca de la singular Catedral-fortaleza de la Encarnación donde ha tallado los bancos y ha restaurado el imponente coro caoba obra del maestro Juan de Orea, conocido como el arquitecto que implantó el Renacimiento en nuestra tierra. Un lugar de trabajo para el artesano y una joya para los ojos curiosos. Hace tiempo que el taller repleto de santos maltrechos había cautivado mi atención, pero siempre el miedo del primer paso me ponía una excusa, hasta que un día cedí a no esperar más. Javier trabajaba con esmero, de esa forma tan minuciosa que produce paz su observación, como totalmente abstraído, pintaba una figura del portal de Belén con un pincel muy fino y un pulso envidiable. Le dije que era periodista y no dudó de mi palabra, ni una pregunta, me dio señas para que pasara otro día y así lo hice.  Mis ojos clavados en la inscripción de la fachada, leía una y otra vez la conmemoración sin entender nada. “Esa placa conmemora al sacerdote Don Juan López Martín, que más que un hombre era un santo, nos unía una gran amistad”, dijo el tallista con una sonrisa y cierto anhelo. Hablaba de su amigo, el último archivero de la Catedral, un hombre culto que acostumbraba a pasar cada tarde a hablar de lo espiritual y lo mundano con el artesano.   Los medio de la ciudad y el Instituto de Estudios Almerienses se han hecho eco de sus obras en innumerable ocasiones, no hay plumilla que se resista a entrevistar al maestro. Una pared repleta de fotografías y recortes de prensa atestigua su legado, en ese mismo rincón reposan sus zapatos de calle, la ropa de salir, una butaca y una estantería repleta de grandes tomos los cuales desmenuzan los entresijos del arte sacro. ¿El oficio desaparece porque la juventud no tiene interés? No, aquí viene mucha gente preguntándome si le puedo enseñar. A pesar de todas las veces que me han entrevistado no he tenido forma de hacer una escuela, ni desde el Gobierno, el Ayuntamiento, la Universidad o la Diputación… Me hubiera gustado mucho y no enseñar solamente la talla, si no el dibujo que es muy importante. Entonces se acerca hasta su mesa de trabajo donde los lápices se disponen ordenados por dureza y tamaño, esa costumbre suya sorprende a conocido y foráneos confiesa. Debajo del mueble guarda boceto y copia de cada trabajo que realiza. Los dibujos hechos a mano muestran con precisión cada detalle, algunos de los pliegos de A3 tienen el color amarillento del paso de los años que han imprimido con tinta y esculpido con gubia su trazo en Javier.  Conoce y recuerda cada pieza Sí, sí, a veces me puedo despistar Algunas de las tallas que más aprecio le tenga. Reconozco por su gesto que es una pregunta difícil porque aprecia cada uno de sus trabajos como si fueran hijos únicos, aún así realiza un acercamiento al cometido.  Restauré el coro de la Catedral y Capilla Mayor. Alrededor de 1999 tallé es escude de los pueblos almerienses en cada banco de la Catedral. Fueron un encargo del canónigo Don Juan López Martín que consiguió que cada pueblo costeara un escaño. El San Sebastián de Almería, está atado al tronco de un ciprés, una auténtica singularidad. “Un amigo carpintero de Lanjaron me regaló el tronco de un ciprés, no lo sabía pero está prohibido cortarlos. Cuando llegó el san Sebastián para restaurarlo pensé que quien mejor lo podía llevar”, dice el maestro.  El talento del artesano era tal que ingresó ingresó en la Escuela de Artes y oficios de Almería siendo menor. “Estudié dibujo artístico y ni siquiera tenía los años, entré por mediación de Don José Hervás que fue profesor de escultura en la Escuela de Artes. Cuando finalicé los estudios hice el servicio militar, después trabajé haciendo muebles para la familia Papis hasta que me establecí en mi propio taller”.  Entre las manos una figurilla del portal de Belén a la que da lustre y en reparación una representación de Cristo Rey sentado en el trono.  La estatua -cubierta de pies a cabeza por una capa de temple que sellara la madera- espera hasta ser pintada, hay que hacer muchos cristales de colores hasta llegar al pigmento primigenio.  De su infancia recuerda un pueblecito al que considera un Belén viviente, Felix, allí se refugió su familia de la posguerra. El padre de Javier era patrón de barco, pero la vida le deparaba un destino diferente pues desde niño empezó a despuntar en el dibujo artístico.   A lo largo de su vida, ha tenido contacto con muchos de los intelectuales almerienses como José María Artero o Pérez Siquier, de este último guarda un retrato que el maestro de la luz le tomó, detrás de la imagen unas palabras con cariño de quien se reconoce entre iguales. También trabajó en el cine en los años dorados del Wester almeriense, ‘Lawrence de Arabia’ lleva sus puños. Y en esto de preguntar, observar y tratar de llegar a las entrañas del conocimiento ando tomando fotos, cuando un viejo cliente entra por la puerta. “¿Qué me traes?, dijo Javier” y el hombre empezó a quitar trapos hasta descubrir el tesoro.

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Ensalada shopska, un sublime sabor búlgaro

A caballo entre dos continentes, bañada por el mar negro y con las influencias de culturas tan diversas como los griegos, eslavos, otomanos y persas. Bulgaria es la tierra con la bandera de los tres colores: blanco, verde y rojo pigmentos que comparten los ingredientes que componen uno de sus platos más típicos y sabrosos, la ensalada shopska.  Tomate, pepino y queso sirene búlgaro que aunque puede ser un poco difícil de encontrar lo podemos sustituir por un buen queso feta. Sin duda la gracia es seleccionar los mejores ingredientes, basta con pasar por la plaza o la frutería de tu barrio para hacerte con las mejores hortalizas de esta tierra, de nuestra huerta de Europa.  Tuve la suerte de probar la ensalada búlgara en la Taberna Milena, fue todo un descubrimiento, y cuando estoy caprichosa me gusta pasar por allí, porque se come y se bebe con apetito y sed de obrero. Su cocinero Stoiko tiene por costumbre preparar raciones generosas y llevar el plato de la cocina a la mesa de sus comensales para asegurarse de que los paladares queden satisfechos.  Sin duda lo que más me sedujo de este sencillo plato fue la mezcla entre los ingredientes locales y el saber hacer búlgaro, los tomates, la cebolleta, el pimiento y el pepino de Almería cortados en el plato y regados de aceite de oliva virgen extra. Mi consejo es no poner sal porque el queso búlgaro es muy sabroso, parecido al feta griego. Esta ensalada está emparentada con su vecina helénica y con los sabores turcos desde mediados del sigo XIV hasta el XX ocuparon esta tierra hoy miembro de la Comunidad europea. Si todavía quieres preparar esta delicia en casa toma nota Ingredientes para 4 personas: 2 tomates en rama  1 pepino español o 1/2 pepino de Almería  1 cebolleta 100g queso feta o sirene búlgaro 1 pimiento verde sal aceite de oliva vinagre pimienta Preparar la ensalada te llevará 10 min y es el complemento perfecto de platos de carne a la parrilla y pescado.  Primero lava bien la hortalizas. Corta los tomates en dados pequeños y coloca en una ensaladera o fuente. Después pela el pepino y cortarlo en porciones de tamaño similar al tomate. Agrega y mezcla. Trocea el pimiento verde sin semillas ni filamentos. Pica la cebolleta en piezas más finas e incorpora ambos a la fuente, mezcla con delicadeza. Desmenuza el queso feta te recomiendo un tenedor, las manos o un rallador en caso de que sea un bloque. Pica el perejil y añádelo a la ensalada. Salpimentar al gusto y aliñar con aceite y vinagre. Mezcla todo bien y da un golpe de nevera. ¡Buen provecho! Síguenos para más recetas con historia Share on facebook Share on twitter Share on whatsapp

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“Hice vello púbico para una actriz” dicen desde A y J la posticería de Almería

Pelucas, postizos, moños y pelos desde la calle Reyes Católicos en pleno centro de Almería un escaparate que no pasa desapercibido, es A y J taller de posticería. Una tienda y taller de pelucas que en apenas 6 meses tiene colas para entrar. Porque nuestro aspecto importa, porque nuestra autoestima no debe verse minada por cuestiones genéticas o enfermedad, porque tienes la facilidad de elegir una identidad que se corresponda a tus emociones, pero lo más importante es que la peluca es parte de ti y en este taller te guardan el secreto.  A mi encuentro sale Adrián un mallorquín que por amor encontró nuestra tierra. “Adrián, entonces el titular es: dos maricones muy modernos montan una tienda de pelucas en Almería”. El artesano rompe a reír y afirma. La ignorancia se hace un hueco y abre paso a las preguntas, aquí se hacen bigotes, pelucas para todas, pelucas para fiestas, se hacen axilas y bello en general, Adrián pica pelo a pelo y de esta forma tan artesana crea una nueva vida para muchos y muchas.  ¿Qué es lo más importante para ti en tu negocio? El cliente, el orden, la limpieza, la comprensión y la variedad. Hay que empatizar con las clientas, saber que cuando viene una mujer con cáncer y pasa al camerino donde le voy a poner la peluca cómo lo pasa. Hay quien se toma la enfermedad con mucho humor, quien viene enfadada y hay que comprenderlo. Las clientas entran a chorrillo durante el rato que transcurre nuestra charla. Un postizo, contratar a Adrián como maquillador para una boda… Los secretos que se guardan detrás de la cortina donde se lleva a cabo la magia de cambiar el estado de ánimo a tantas mujeres. “Claro que el pelo te cambia y te ayuda porque es importante vernos bien, hay muchas mujeres que entran hundidas y salen sonriendo”, comenta el artista. “Recuerdo en una ocasión que llegó una niña pequeña con enfermedad de Piel de mariposa y fue muy impactante, ella solo me decía: ‘¿me vas a poner guapa?’ Durante el tiempo que la atendí aguanté, pero cuando salió por la puerta me quedé muy afectado”. Adrián has trabajado en Madrid muchos años en Talía, que es la empresa más antigua que se dedica a esto del pelo habrás tenido la oportunidad de conocer a mucha gente famosa.  Por supuesto, mira le he hecho pelucas a Paca La Piraña, por ejemplo. ¿Alguna vez has tenido que hacer algo “raro”? Lo más raro que he tenido que hacer es bello para las axilas y púbico, era para una actriz que interpretaba a una mujer francesa de los años 80 y en aquella época pues se llevaba más pelo, cuenta entre risas Adrián. Este mallorquín llegó a hasta nuestra tierra por amor, las redes sociales hicieron que durante la pandemia conociera a su pareja y socio, José Luís y hace 8 meses cambió Gran Vía por Reyes Católicos, adiós al ajetreo de la gran ciudad. Una tienda de pelucas donde la privacidad del cliente es lo primero. Este espacio fue creado por la pareja en cuanto a la decoración, el papel de las paredes e incluso el mobiliario. Entre sus joyas de la corona un pelucón pelirrojo de espectáculo, postizos de todos los colores y pelucas naturales y sintéticas que hacen las maravillas de quienes las prueban. Share on facebook Share on twitter Share on whatsapp

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Yuca con mojo al estilo cubano

¿Se acuerdan de esa famosa canción de Celia Cruz llamada ‘Sazón’? Les pongo en contexto: “Yo le pongo sazón, yo, yo le pongo sazón. Yo le pongo sazón, a mi negrito le pongo sazón.” Pues así quiero presentarles el plato de esta semana: Yuca con mojo, con su sazón y todo. Una de las mayores bendiciones de la comida cubana y criolla que deleita a todos aquellos que la prueban. Este tubérculo se puede comer como entrante o como una perfecta entrada. Aunque hay que informar al lector que, el cubano tiene la costumbre de comer todos los alimentos en un mismo plato: el bistec de puerco, la yuquita con mojo, el arroz congrí y el aguacate. ¡Vaya mezcla más deliciosa! La yuca, también conocida como mandioca, es originaria de América del Sur y probablemente fue cultivada por primera vez en Brasil. Su lugar de origen está en debate, ya que existen evidencias arqueológicas del cultivo de yuca repartidos por varios países de América Latina. Ha sido el tubérculo principal cultivado en Cuba desde la época de los taínos, el pueblo indígena del Caribe. Y, los platos a base de yuca son imprescindibles en las mesas en Navidad, Año Nuevo y cualquier otra festividad importante. ¿Y saben lo mejor? ¡Qué se puede consumir todo el año! Así que ya me imagino a nuestro farmacéutico cubano-roquetero, Rychard Z. Ayarick, recetándo esta deliciosa guarnición a todo aquel que necesite ese poquito de sazón a su vida. Alegren los corazones, familia Originem, que comenzamos con la receta. Ingredientes: 2 raíces de yuca medianas 1 cebolla blanca pequeña , picada 2 dientes de ajo 2 naranjas amargas , exprimidas (o 2 limas y 1 naranja, exprimidas) 5 cucharadas de aceite de oliva virgen extra 2 cucharadas de cilantro fresco picado Sal ¡Manos a la olla! Lave muy bien la yuca y pélela. En el centro de la raíz de la yuca, hay una línea de fibras que debe eliminarse porque es muy amarga. Corte la yuca en trozos bastante grandes y colóquelos en una olla grande de agua con sal. Hierva durante 20 a 25 minutos o hasta que la yuca esté blanda (igual de blanda que una patata hervida) y escurra. Cuando la yuca esté terminada de cocinar, en una sartén, caliente el aceite de oliva a fuego medio. Añada la cebolla picada al aceite de oliva y fría hasta que estén dorada y crujiente. Agregue el ajo y luego agregue el jugo de los limones y la naranja 2 minutos después. Para servir, coloque los trozos de yuca cocida en un plato o tazón. Vierta la salsa sobre la yuca y agregue los chicharrones fritos rallados o picados (opcional). Decore con cilantro picado y añada sal al gusto. La sabrosura final: Para darle un toquecito más auténtico, cómanlos con platanitos fritos y añadan un poco de chicharrones. Esto siempre será un acierto. ¡Bon profit! Que a nosotros nos gusta hacer pero también que nos hagan… ¡Recetas! Nos vemos en la siguiente.

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El arte de la paz según ‘Guardias Civiles Solidarios’

¿Saben esa frase tan poética pero al mismo tiempo tan escalofriante: ‘El arte de la guerra’? Se han llegado a escribir libros, ensayos, artículos y hasta películas con ese telón de fondo y con una gran aceptación por la sociedad. Menos mal que en el mundo existen los antónimos y algo tan horrendo se puede volver tan bueno como ‘El arte de la paz’. Y yo añadiría: de la solidaridad. Cuatro guardias civiles y 470 socios aúnan esfuerzos titánicos en la asociación ‘Guardias Civiles Solidarios’ donde organizan campañas solidarias internacionales. Aunque no hay que irse muy lejos del país, ni siquiera de la provincia para ver cómo se refleja este buen acto dentro de Almería. Junto a las Hermanas Araceli, esta asociación ayudó en los asentamientos chabolistas de Níjar a que 3000 personas de origen subsahariano pudiesen tener una bicicleta con la que pudieran acudir al trabajo y con ello mejorar sus condiciones de vida. “Es todo un orgullo porque ayudan tanto a los que están aquí como a los familiares del país de origen”, explica el presidente, José Cabrera. “Realmente, llevamos la ayuda a donde la necesiten, a lugares que no aparecen en los mapas”, dice su responsable. Están en operativo desde 2003 y durante la crisis del COVID han repartido más de 3000 batas sanitarias lavables, han reconstruido bibliotecas en Ecuador, llevado ollas a Nepal, comida a Lorca y organizado unos rastrillos solidarios para quitar las cenizas del volcán de La Palma. La ayuda llega, pero siempre falta apoyo institucional y sobra intervencionismo del Estado. Ustedes son un cuerpo de élite, ¿cómo comenzó todo? “Todo empezó con la Guerra de Kosovo los compañeros regresaban y preparaban cajas con zapatos, ropa, juguetes… Porque era invierno y los niños andaban por la nieve descalzos. Decidimos agruparnos y entre 4 comenzamos a hacer una campaña para llevar un envío humanitario grande”, expone el presidente. Eran finales de los 90 y el comunismo en el viejo contiene tocaba techo. El  cruel enfrentamiento civil sostenido durante dos años en el tiempo (1998-2000) convirtió a la región serbia en la zona con más desplazados internos de Europa, la OTAN estableció que alrededor de 1,45 millones de personas. En aquella situación 4 Guardias Civiles de Granada aunaron fuerzas para enviar ayuda humanitaria a Kosovo. “Cuando fuimos a Kosovo nos instalamos en la base militar de la ONU, logré que nos pusieran un avión de carga ruso, un Tupolev. Donde vamos nos tratan bastante bien, movemos embajadas, consulado, ejército, policía”. Exactamente, ¿cómo es vuestro ‘modus operandi? «Estamos viendo la tele y lo mal que está La Palma entonces decidimos hacer algo por ellos. Hablamos con el puesto de mando y directamente por medio de una compañera Guardia Civil y así hemos enviado sobres de alimento y unos inventos de aluminio que hemos hecho para retirar ceniza.» «Los países del extranjero te abren las puertas, no ponen reparos, sin embargo, en España siempre son los medios oficiales. Parece que si aceptan ayuda exterior es a causa de que el Gobierno no sea capaz de gestionar la crisis. Hay un descontrol bastante grande, aunque nos pusimos en contacto a través de organismo oficiales fue nuestra compañera Guardia quien nos hizo de puente porque con contestaban a los correos electrónicos, la verdad que no sabemos muy bine qué está pasando.» «También trabajamos en nuestro país a parte de las campañas internacionales, durante el terremoto de Lorca llevamos dos trailers de comida.» ¿Cuando hay un lugar afectado se ponen en contacto con ellos y les pregunta qué necesitan? «Sí, por ejemplo, prestamos ayuda en el terremoto de Ecuador en 2016, solo nos pedían libros y ordenadores. La catástrofe había derrumbado todas las bibliotecas y para ellos son muy importantes porque mantienen a los niños fuera de las calles. Imagina lo que es llenar dos contenedores de barco de libros.» ¿Todo esto cómo lo vivís a nivel familiar? «Nuestra familia claro que sufre cuando nos vamos fuera, imagina cuando visitas países como Honduras donde cada segundo muere una persona. En el país latino íbamos de la mano de la policía, ejército y un cura español. Nos quedamos tirados 2 días en mitad de la selva sobrevivimos comiendo mantecados y agua, era la ayuda que llevábamos para aquella zona. Nos quedamos 2 militares y nosotros, uno lesionado porque un cable de acero le sesgo el brazo. Una gente que vivían en unos cafetales que comunicaron por silbidos a una compañera de otra ONG de Barcelona que unos españoles se habían quedado tirados y así nos encontró la policía.» «A los dos días apareció el camión grúa que nos costó un pastiza, sacó el camión del ejército que llevábamos pues se le había ido la transmisión, es aventura fue en el 2019. Cuando llevas ayuda como el material hospitalario que vale mucho dinero, somos el objetivo número uno de las mafias. Por eso vamos con escolta militar, policía.» «En Honduras estaba todo muy mal y es un país muy pobre. Allí, si no estás en la droga, prostitución o matando gente, pues poco hay que hacer. Pusimos a funcionar un colegio entero con ordenadores, libros, donamos ropa, calzado…En el hospital militar que está en la capital y otros pueblos de los alrededores cedimos máquina de rayos, máquinas oxígenos, incubadoras que nos dio el SAS.» ¿Qué es lo que más le gustan de hacer estas campañas solidarias? «La capacidad que tiene el ser humano de hacer cosas imposibles, de creerte lo que vas a hacer, ponerte manos a la obra y ver cómo sale adelante. Cuando te ves enredado todo el mundo se suma, todos colaboran.» «Cualquiera pude ser socio. La cuota es pequeña, 20€ al año -que, además, te desgravas en Hacienda y te devuelven 15€-. Trabajamos toda la junta y cobramos 0€. Los asociados nos apoyan, tenemos contactos y miramos lo que hay que llevar, lo que nos piden. Contabilizamos, registros en palets y cajas numeradas. Además, tenemos esa facilidad de llegar donde queramos, llegamos a sitios que no existen en los

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Pollo Yassa – Senegal

Uno de los países mejor considerados en África para disfrutar de auténticas experiencias culinarias es, sin duda, la República de Senegal. Una gastronomía con claras influencias francesas, portuguesas y norteafricana; se presenta con unos platillos que tienen como base el pollo y el pescado y su alimentación es considerada una de las mejores debido a que está hecha con productos locales y de la tierra. Vamos, lo que viene siendo un slowfood y Km0 en toda regla. Muchos grupos étnicos han condicionado esta gastronomía como los Wólof. Por otro lado, el Islam, que entró en la zona en el siglo XI y la gastronomía francesa (Senegal fue colonia hasta 1960) han condicionado esta gastronomía. Su ingrediente principal es el arroz que se prepara de muchas formas. Existen otros acompañamientos con cereales (generalmente, mijo). Su posición costera (Océano Atlántico) hace que el pescado sea un ingrediente frecuente en los platos. Uno de los platos tradicionales, el Pollo Yassa, es el plato nacional de este país, y es un plato sabroso y sabroso a base de pollo cocido lentamente con cebolla, condimentado con chile y mostaza. Se degusta acompañado de arroz blanco; lo hemos aromatizado con canela y semillas de comino, pero también puedes acompañar la yassa de pollo con cous cous. El resultado es un plato con ingredientes sencillos, pero con un sabor delicado. La hospitalidad es muy importante y los comensales suelen compartir un mismo plato. Y como nuestro amigo y antiguo invitado, Lamine Sarr, nos trata siempre con muchísimo cariño, hemos querido traer a los fogones de Originem un plato que le sea característico para que podamos porfundizar más en su gastronomía y cultura. ¡Aquí os dejamos la receta para que todos podáis disfrutar! Ingredientes: – Para el pollo: Pollo entero o ya en trozos 1,5 kg. Cebollas blancas (unas 5) 1,2 kg. 2 dientes de ajo grandes. Zumo de limón (unos 40 g) 1. Aceite de oliva virgen extra 80 g. Mostaza de Dijon 50 g. Pimiento dulce 1 cucharadita. Caldo de pollo 1 litro. Sal al gusto. Pimienta negra al gusto. – Para el arroz: Arroz basmati 300 g. Agua 800 g. Palitos de canela 1. Clavos 3. Semilla de comino algo. Aceite de oliva virgen extra 30 g. ¡Manos a la olla! 1. Para hacer pollo yassa, comience cortando el pollo; con las sobras puedes preparar el caldo de pollo que se usará para la receta. Divídalo en las distintas partes: muslos, pecho, alas con un cuchillo especial 2. Vierta los trozos de pollo en una sartén grande después de haber aceitado bien el fondo (4-5) y dore la carne durante unos minutos a fuego alto, dándole la vuelta para que se cocine uniformemente. 3. Luego retire el pollo de la sartén y colóquelo en una bandeja para hornear. 7, luego déjelo a un lado caliente. Mientras tanto, picar finamente las cebollas blancas8 y verterlos en la misma sartén en la que has guardado los jugos de cocción del pollo 9Cocine a fuego lento durante unos 10 minutos, revolviendo para evitar que se pegue al fondo. 4. Agrega el ajo, chile y mostaza; vierta también un poco de caldo de pollo para favorecer la cocción lenta y dulce de la cebolla, sazone con sal y pimienta al gusto. 5. Revuelva para mezclar los ingredientes. 13; exprime el jugo de limón14 y agrégalo a la cebolla 15; cocine otros 5-6 minutos o hasta que la cebolla esté muy suave. 6. Cuando este último esté marchito, agregue el pollo (16-17) déjelo darle sabor volteándolo varias veces, luego agregue el caldo de pollo para que cubra la carne18y cocine durante al menos 25-30 minutos. Una vez que esté listo, apaga el fuego y mantén caliente. 7. Mientras se cocina el pollo, prepare el arroz que lo acompaña: enjuague el arroz con agua corriente, luego ponerlo a remojo en agua a temperatura ambiente y cubrir con film transparente: debe descansar al menos 20 minutos. 8. En una sartén vierte el aceite y las especias. dorarlos a fuego medio; mientras tanto, escurrimos bien el arroz y reservamos el agua de remojo. Vierta el arroz en la sartén con las especias. y tostarlo unos momentos, revolviendo con una espátula. Luego agrega el agua en la que habías remojado el arroz. El agua tendrá que tapar el arroz y tendrá que hervir al menos 5-6 minutos. 9. Pasado este tiempo tapar con la tapa y cocinar por otros 10-15 minutos, hasta que se haya incorporado toda el agua; una vez cocido, de hecho, debe estar muy seco; Luego puedes servir el pollo yassa acompañado de arroz blanco. La sabrosura final: Si quieres darle más sabor al arroz puedes hacerlo con caldo de pollo; si lo deseas puedes acompañar el pollo yassa con cuscús, mientras que el pollo se puede condimentar con hojas de laurel. ¡Bon profit! Que a nosotros nos gusta hacer pero también que nos hagan… ¡Recetas! Nos vemos en la siguiente.

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‘Sal de Coco’, la artesanía del Cabo en la orilla de la ciudad

«He visto crecer en otro cielo cada amanecer cada mañana, diferente sol en cada puerto, cada uno tiene su color… Pero el sol que sale en esta tierra brilla como el faro que me guía, que cuando su luz refleja el agua son como señales que me inspiran. Sé que estoy llegando a mi Almería.» Y allá voy, cantando carnaval aterrizo en el puerto deportivo de la ciudad desde Cabo de Gata un martes por la mañana. ¿A qué? A descubir, a conocer y a saborear las buenas energías de la gente emprendedora. ¡Me levanté con buen pie! ¿Se nota? El ‘Mangata’, un imponente velero de 12,5 metros de eslora y capacidad para 12 personas, me espera con el sol de los primeros rayos iluminando uno de los muelles. Rafa, su dueño, al timonel. Pero antes tengo que hacer una parada porque es todavía en tierra donde tengo una cita con Pepa, el alma de la reciente tienda de artesanía abierta en el Club de Mar, ‘Sal de Coco’. Me espera, literalmente, con las manos en el barro. El día no pudo comenzar mejor. La pareja tiene tanta solera como maestría en sus respectivos negocios. Un amor adolescente -desde los 14 años, señores- que ha ido madurando siempre cogidos de la mano y cumpliendo propósitos. Y esa ha sido la fórmula del éxito, aunque familia y amigos siempre están a la vera ayudando en lo que pueden. La palabra miedo no se deja entrever por ningún rincón del relato. Pepa lo tenía claro: «trabajar como encargada de una tienda ha sido mi vida y estoy orgullosa pero necesitaba otro aliciente. Las manualidades siempre han llamado mi atención y quise probar con la cerámica. ¡Fui tan pesada desde que empecé con esto que el profesor ni por poco me mata de la tralla que le daba a preguntas!» La artesana suelta una carcajada pero sus ojos brillan, «es que siento emoción por lo que he convertido en mi vida laboral. He descubierto que tenía este talento y me ha dado las ganas y las fuerzas de recrearme en mi trabajo. En el anterior pedí una excedencia», y vuelve a reir. ¿Cómo es que elegiste esta localización para tu primer negocio? La gente se sorprende porque se piensan que el Club de Mar es privado. La propuesta que le hace el área portuaria al club es que abran este espacio un poco más al ciudadano que no es socio y van por el buen camino. Nosotros lo somos desde hace un año, desde que tenemos el barco y es verdad que esto es muy familiar pero aquí puede entrar todo el mundo y se está notando, cada vez hay más gente joven. ¿Y cuál fue el pistoletazo de salida para interesarte por la cerámica? Es cierto que después del confinamiento, realizar las cosas con las manos a la gente es algo que les ha seducido bastante y, verdaderamente, en Almería capital hay poca oferta de este tipo de talleres. La gente lo ha hecho por hobbie y como algo autodidacta. Yo comencé a interesarme por la cerámica un poco antes del confinamiento. Un año. Realizar las piezas me encanta pero, verdaderamente, lo que me provoca más emoción es tener mi rincón propio y permitir que quien venga pueda “meter las manos en el barro”. Llevaba 22 años trabajando de encargada en una tienda del grupo Inditex. Cuando tuve a mi tercer hijo, el tema de la conciliación fue algo complicado. Nosotros vivimos en La Almadraba de Monteleva. Me pedí una excedencia y, a los pocos meses empecé a recibir clases del taller de cerámica. A mí eso me enamoró. Entraba al taller y se paralizaba el universo; no había móvil ni responsabilidades. Quise ir más días pero el profesor no me dejaba porque tenía una lista de espera bastante extensa. ¿Cuáles fueron tus primeras creaciones? Comencé haciendo pendientes y a la gente comenzó a alabar mi talento. Somos los propietarios de la Peña Flamenca El Palmito en el mismo barrio de la Almadraba y en una esquina, sobre el pollo de una ventana, puse un pequeño expositor con mis primeros pendientes y a la gente le encantó. Eso me motivó más. Cuando volví a la escuela de cerámica, después del verano me dio por ir más allá e hice mi primer plato. Tiene unos pescados como los que cuelgan para secarse en las ventanas. Y encantó. ¿De dónde te viene la inspiración? Pues del Cabo de Gata, indiscutiblemente. El proceso de la cerámica es muy lento porque mientras modelas tiene que tener un estado concreto para que tú puedas lijarla, cocer, secar, pintar, secar… Yo trabajo la cerámica de alta temperatura que es el refractario o el gres. Empezaron a salirme encargos con toda la temática del parque natural  y los vendía. Me animé y quise sacar una producción para ponerla en mi esquina de El Palmito. En mis dos horas de taller no me daba tiempo, necesitaba más, así que me compré un horno animada por mi marido. Fue el momento que di rienda suelta a mi talento y comencé a experimentar cosas yo sola. «El mundo de la cerámica es amplio porque es pura química y ahí me fui yo con mi horno a darle rienda suelta a mis ideas desde casa en pleno confinamiento. Ahora las técnicas con las que trabajo son: la plancha, el churro y el pellizco;» cosas básicas para ella pero que a mí me dejan fascinada. Sobre todo por ver con qué buen gusto está hecho y decorado, tanto su cerámica como el local. Vuelve la Almería tradicional, vuelve el esparto reinventado en lámparas y decoraciones, vuelve la cerámica inspirada en Níjar pero con toque de salitre y pureza blanca y azul. En ‘Sal de Coco’, vuelve la tradición con sabor a actual y, sobre todo, con sabor a hogar. La conversación y las anécdotas siguen pero el que más cara de preocupación pone es el pobre Rafa al recordar cuántos microondas se han

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«Hay aporofobia en el cine» dice el director almeriense Ian De la Rosa

Ian de la Rosa es un director de cine almeriense que pronto llegó a su reconocimiento profesional. El cineasta contaba 26 años cuando su cortometraje ‘Víctor XX’ fue premiado en el ‘Festival de Cannes’, y siendo un director nobel. “Era una ficción pero por supuesto que el sentimiento estaba presente”, dice a cerca de aquel cortometraje donde se plasmaba la transición de una persona transexual de una forma intimista, humana, detallista de manera que el espectador empatizara con el film. Una cinta que no dejó a nadie indiferente.    Desde un apartamento alquilado en Barcelona, donde acudió por su precandidatura a los premios Gaudí con el corto ‘Farrucas’, atiende esta llamada con un discurso meloso que hace difícil cortar la llamada. Anda emocionado porque a finales de mes sabrá si su último trabajo es finalista de los premios Goya, el máximo galardón del cine íbero.  El cineasta nijareño, nacido en 1988, todavía recuerda el momento en el que quiso convertirse en directora de cine. Tenía 15 años y estaba en la playa de Agua Amarga con una amiga. El oficio apareció antes que la transición de género y reconoce que es la relación más larga que ha mantenido a parte de la que cada uno llevamos con nosotros mismos.   “Con ‘Víctor XX’ me ha pasado mucho que la gente pensaba que hablaba de mí, pero ¿en qué proyecto no se pone algo de ti? Aunque pienses que no, ya estás eligiendo no poner algo de tí. Por supuesto que el sentimiento que se refleja en mi primer corto es autobiográfico. Me pilló al inicio de mi tránsito y estaba en mitad de una centrifugadora. A nivel emocional es tremendamente complicado aunque tengas todo el apoyo, que lo tuve, pero todos los cimientos se están moviendo y hay algunos que tienes que volver a construir y, es muy complicado. Era difícil con tanta exposición mediática y el proceso en el que estaba inmerso. Hubo una retirada con una obra francesa en la que trabajo como actor: ‘Trans (més enllà)’, y es un proyecto tan bonito que lo quiero dejar porque tengo el largometraje, el máster de investigación cinematográfica que estudio; ¡pero después pienso que es tan guay!”, atestigua De la Rosa al otro lado del teléfono desde el único rincón donde la cobertura es lo suficientemente buena para que la conversación sea fluida.  “Un momento que llaman a la puerta», era la limpiadora, una mujer asiática. ¿Te das cuenta? esta sería la parte social pero, ¿qué no es social en el cine? Me molesta esta etiqueta y entro en conflicto cuando hablamos de cine social. El cine es social, hay una aporofobia increíble. Cuando hablamos de gente que no tiene clase -ni alta ni media- lo llamamos cine social; sin embargo, hablamos de una película de clase alta donde durante una cena se están representando unos problemas, que la gente ni puede estar en la mesa y se tira los trastos, no lo consideramos social. Que alguien me explique esto. El cine abarca la vida, intenta abarcar la vida, que me diga alguien ¿qué no es social? Entiendo que el mundo en el que vivimos las etiquetas son a veces asfixiantes, la etiqueta LGTBIQ+ a veces nos delimita”. Ian, ¿de dónde viene todo este amor por la sociedad? Mi padre y mi madre son trabajadores sociales y creo que por eso meto tanta caña a la etiqueta social. Ellos trabajan en Níjar todavía no se han jubilado. Me he criado con mi hermano y es inevitable cuando te sientas a comer la mayoría del tiempo hablamos del trabajo que tienen entre manos. Además, ellos son muy pasionales a mi hermano y a mí nos han trasmitido esa pasión, a veces hago la broma de que solo me falta el título. Al principio de mi carrera no me daba cuenta, pero ahora sí.  Ahora creo que soy más inteligente por experiencia, creo que tengo más tranquilidad y algo más claro. La Veneno abrió camino a la comunidad LGTBIQ+ de España, ¿cómo fue el proceso de trabajar para hacer el guión de su serie? Fue en mitad de ‘Farrucas’, estaba de vacaciones en Marruecos y me escriben Helena Martin y Claudia Costafreda que estaban trabajando con Los Javis en la serie. A la semana, empecé e trabajar; fue en el verano de 2019. Ellos necesitaban tener a alguien Trans trabajando en el guión a parte de Valeria Vegas, quien escribiera las memorias de La Veneno.  Es un referente que no es perfecto, además la Veneno tuvo una vida muy complicada como muchas mujeres Trans. Que se dedicara a la prostitución que en esta sociedad puritana está mal visto, es la salida de muchas, que no encuentran otro trabajo. Cuando eres Trans has bajado 32 escalones. A mi esta situación me mata psicológicamente, pero no a golpes, no tengo que ir por la calle pensando en si me van a dar una paliza, es privilegio de chicos Trans. Dentro de una cadena como Atresmedia hubo la intención de hacerlo más humano, de contar la historia de Cristina que abrió camino en una sociedad de los 90 que necesitaba esa apertura sexual.  Cristina recibía ese ninguneo y falta de atención, necesitamos el apoyo de la familia, sin ese apoyo somos otros y ella no lo tuvo. Éramos conscientes de esta situación, me leí la biografía que hizo Valeria y con eso ya tuve una forma bastante potente de entrar. Cuando llegué a la sala de guión ya tenían un buen trabajo hecho.  Para mí La Veneno no acaba cuando acaba la serie me va a acompañar profesional y personalmente porque estoy dentro y porque fue descubrir un referente.  Durante Digo Fest dijiste que hacías cine para construir los referentes que te hubiera gustado tener de pequeño.  “Yo hago cine incluso para tener los referentes que no he tenido, para verme reflejado en un espejo y que ese espejo se convierte en un altavoz porque la visibilidad que da hacer una película, que legue

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“No hay nada mejor en esta vida que tú vayas al trabajo contento”

La guerra, los totalitarismos y el descontrol político son siempre una putada. Pasan los años pero uno nunca olvida, sobre todo cuando en tu país natal parece que no dan tregua. Puede que todavía quede algo de aquel muchacho sirio que llegaba a España a finales de los ochenta. Mohamed Ali Tamer vino a la Universidad de Granada a estudiar Hostelería y Turismo mediante una beca que le concedió el gobierno de su país. Tiempos difíciles en aquella última etapa que vivió de lucha, de revolución y de intentar cambiar el mundo. Pero cuando regresó después de aquel primer año en el antiguo califato, se encontró que las calles que le vieron crecer no tenían cabida para su mentalidad. Y tocó volver a la esquinita mediterránea donde metafóricamente vive el sol. Una semana durmiendo en las calles de Aguadulce, empleado en el cine de Juan Asensio, dependiente en Carrefour, conductor, intérprete, educador en un centro de menores y mediador en CEPAIM. 36 años casi en el exilio. Nada baladí. Ali no quería hacer el servicio militar. En Siria, es obligatorio de por vida y no lo hizo, su nombre está en la frontera de su tierra y así seguirá a no ser que pague una cuantiosa cifra. Por miedo a las represalias y por las condiciones adversas que presenta la vida para un joven que se sentía como un niño grande en una tierra completamente desconocida y casi en las antípodas culturales de su país. Como anécdota recuerda que pasó el primer mes comiendo pan y latas de atún porque estaba completamente seguro de que aquello no llevaba cerdo. Ali recuerda entre risas, estas situaciones que se le presentaron por novato.  ¿Cómo te reporta a tu vida el ayudar a otros? A mí me hace sentir una persona válida en todos los aspectos de mi vida, es increíble lo que los jóvenes te pueden enseñar. Quizás la emoción más grandes es cuando veo que he podido ayudar a alguien y que con el tiempo tiene una buena vida, está bien.  Una pausa para tragar salida y mediar con las emociones para continuar: “es una sensación y una emoción tan grande la que me produce que uno no puede describir. Es triste ver cómo las familias se resquebrajan o vienen los menores al programa de dos años de asilo político, los niños caen en nuestras manos y luego son capaces de encontrar un trabajo, una casa donde vivir… Durante esos dos años que como máximo pueden estar con el asilo humanitario, trabajan pero les quitamos una parte proporcional de la ayuda para dárselo a otros.» El trabajo no es fácil. Ali expresa con un nudo profundo en la garganta algo que no puede terminar de superar: «Todavía me cuesta mantener la distancia a la hora de querer ayudar a alguien pero sé que es bueno para mí. Tengo 56 años y yo trabajo así, es difícil que pueda cambiar ese sentimiento porque siempre me pasa.  No hay nada mejor en esta vida que tú vayas al trabajo contento y que se te pase tan pronto el tiempo que cuando te tengas que volver a casa te sorprendas. Es algo indescriptible”. Ali trabaja en el centro CEPAIM de Roquetas de Mar desde 2017, su vida empezó a mejorar cuando obtuvo los títulos de idiomas oficiales (árabe, español, inglés). Antes, ya había trabajado como mediador con la Policía y la Guardia Civil durante las operaciones de verano de recepción de migrantes. Por otra parte, el ‘Máster en Intermediación Cultural’ de la Universidad de Almería le permitió acceder a las prácticas en el Distrito Sanitario del Poniente como Mediador Sociosanitario, una figura que durante un tiempo facilitó la vida de los sanitarios, un buen trabajo para Ali que duró poco.  “En esa época, esta figura era algo nuevo y recorrí varios puntos de España, como Toledo o Madrid, para explicar en qué consistía nuestro trabajo. Todo el personal sanitario se dio cuenta de nuestro valor y nos convertimos en figuras indispensables. En 2010, ya con 1 niño, con la crisis económica, se me acabó el contrato y me volví al cero. Monté una asociación de inmigrantes en Níjar, prestando este servicio de interpretación con otra chica marroquí. Ella se quedó con la asociación porque yo vivía en Almería y era tedioso ir todos los días hasta el campo de Níjar. Nunca he estado parado. Me fui a un centro de menores en Huercal Overa, ’Saltador’. Donde acogen MENAS hasta los 18 años. Y menores en conflicto social, había extranjeros y también españoles. Estuve ahí hasta el 2016. Con esos niños lo que hacíamos era convivir. Los niños en conflicto social no eran completamente libres, por así decirlo.  Sus padres estaban en la cárcel, o madres que no han cuidado bien a sus hijos y asuntos sociales se los han quitado… Teníamos que reeducarlos, era muy duro. A los niños se les castiga con las salidas, si no querían comer pues la comida se les ponía para la cena… He sido incapaz de actuar así con mis hijos”. En su lugar de trabajo unos souvenirs con la bandera siria a pesar de que tuvo que renunciar a su nacionalidad en 1992 para abrazar la española todavía siente un gran amor por la patria donde creció. La comunidad y la pertenencia son sentimientos que calan hondo en cada uno de nosotros. “Hay unos estudiantes de intercambio sirios de buenas universidades de pago en la Universidad de Almería y cuando vienen a mi casa y preparo comida típica de mi país se ponen muy contentos y me están muy agradecidos. Recuerdo como una familia hacía lo mismo conmigo cuando era un estudiante en Granada. Cuando era estudiante me dediqué a buscar a todos los compatriotas que había en Granada y eran unos 225 a día de hoy serán unos 4000. En Roquetas por ejemplo hay 35 refugiados, el conflicto que hay en Siria con todos los intereses geopolíticos sobre el territorio, no tiene nombre”.  Ali se

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