El apoyo de la familia es determinante para montar…

Las peluqueras, los camareros y esteticistas son los psicólogos de muchos de sus clientes, soporte emocional y afectivo. Hoy, Mónica López Jacobson, nacida en Suecia de padre español y madre sueca, relata su historia de cómo fue llegar a Almería en 1992, montar un negocio y mantenerlo durante todos estos años.

¿Has tenido que reducir personal con el COVID?

Sí, la otra peluquera no la estoy manteniendo. La esteticista está de vacaciones esta semana y mi hijo, que es barbero, ahora está conmigo. Creo que para el verano voy a buscar a alguien porque ya empieza a ir mejor.

Hasta ahora era una incertidumbre, no sabía si meter a alguien más a trabajar o no con la reducción de horarios y todo.

Estás abierta desde 1993, durante estos años habrás tenido que hacer frente a muchos altibajos:

Este año ha sido duro para todos, pero por lo menos he podido seguir manteniéndola, abriendo y cubriendo gastos. Al principio después de unos meses cerrados tuve que poner dinero de mis ahorros, he aplazado la hipoteca, porque no podía con todos los gastos. Bajó el volumen de trabajo, la gente ni viene tan a menudo, no hay fiestas grandes, bodas, muy pocas comuniones, en vez de cada mes el tinte pues aguanto 6 semanas… Esas cosas se notan.

Otras crisis que hemos tenido que afrontar como la del ladrillo en 2008, se quedó todo estancado y, también ha costado mucho que Almerímar se levante como pueblo.

 Durante esos momentos más duros ¿Cómo haces para que los nervios no te coman?

Tengo un apoyo fantástico de mi familia, sé que si llegase el momento que necesitase ayuda de cualquier tipo económica, moral o práctica, están ahí. Mi hermano es un ‘crack’ como empresario y cuando me ha hecho falta una ayuda económica él siempre me ha dicho: ‘no pidas al banco, yo te lo presto y me lo devuelves cuando puedas’.

Simplemente saber que mi familia estaba ahí ya… Si no hubiera tenido a nadie no sé si hubiera sido capaz. La ayuda práctica de mis padres ha sido fundamental, si ellos no hubieran cuidado de los niños, no habría podido.

Detalle de la lámpara hecha por Mónica con sus tijeras viejas

¿Cuándo llegaste a España tuviste choque cultural?

Sí, me costó al principio, no hablaba el idioma y tardé como un año en hacerme con la lengua. Aun así, son formas muy distintas de ver las cosas. Dentro del choque cultural he sentido que mi generación ha sido educada en otra manera en Suecia que aquí, los jóvenes almerienses de hoy no tendrán ese problema. Cuando llegué aquí las mujeres de mi edad no trabajaban, o se iban de casa cuando se casaban… Yo me fui de casa de mis padres, alquilé mi piso, compré mi coche, viajé por el mundo. 

“Me mudé aquí con 23 años, al año siguiente abrí la peluquería. Este es mi mundo, mi vida ha sido la peluquería y Almerimar. A veces me da un poco de rabia no haber viajado más. Cuando montas tu propio negocio con su hipoteca y tus niños chicos ya no tienes esas libertades. Viajo a través de mis clientes”, dice la peluquera que puede presumir de uno de los negocios más antiguos del puerto deportivo, desde 1993.

Mónica López Jacobson aprende de todos los lugares que visitan sus clientes, viaja a través de sus ojos, muchas de esas escapadas suelen estar en su lista de viajes. “¿Has visitado Vietnam? Es precioso, la bahía de Hang Hoi y todavía no está tan explotado turísticamente”. Los domingos sale a hacer senderismo con su pareja por las montañas de la zona, se mueve con mucha agilidad y cuida que los clientes se sientan confortables.

¿Qué es lo que se te hizo más difícil al montar tu propio negocio?

Lo más difícil es la conciliación, pero gracias a que tengo una familia maravillosa que me apoya en todo, sin ellos no habría salido adelante el negocio, siempre me han apoyado.

Mis padres han criado a mis dos hijos y a los dos hijos de mi hermano, no son como abuelos, como como otros padres para ellos. De hecho, cuando mi hijo necesita consejo siempre llama a mi padre para que le eche una mano.

Como empresaria he tenido mucha suerte, porque la clientela es muy pareja. Está la gente de los barcos que viene en octubre y se va en abril-mayo, pasan aquí el invierno. Las caravanas también tienen la misma temporada. Muchos de estos clientes vuelven cada año, es una clientela fija-discontinua.

¿Por qué se crea ese vínculo afectivo tan estrecho entre peluqueras y clientes?

A veces la gente me tiene mucha confianza porque cuando llevas muchos años tienes una clientela fija. Me cuentan cosas muy íntimas, pero no conozco a su marido, ni a su suegra, entonces es más seguro contármelo a mi que a alguien que está dentro de su círculo. La peluquera es muy expresiva, cercana, pone énfasis y gestos a casa acento de forma que se hace una persona muy confiable.

“Mucha gente viene aquí porque no tiene nadie que le mime, a veces pienso en lo dura que se está volviendo la sociedad”.

Mario el relevo de Bonnie y Clyde

¿De dónde viene el nombre de Bonnie y Clyde?

Quería que hiciera referencia a que es de hombre y mujeres y puse ese nombre. Que hace referencia a los atracadores de los 50 que se ganaron la admiración de los estadounidenses además de una extensa filmografía.

Hoy su hijo Mario toma el relevo como barbero y comparte local con su madre. El cilindro de rayas blancas, azules y rojas incida su lugar en la peluquería, que siempre estuvo enfocada en los dos géneros.

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La energía solar de Almería para el mundo por…

Michael y Anke Geyer. Foto por Melanie Lupiáñez

Los Geyer nacieron con la actitud verde, la conciencia por el clima y el entorno. A la pregunta: ¿la energía renovable puede hacer un mundo más justo? Un certero “sí” como respuesta. La convicción de Michael no admite dudas.

“Me preocupa que actualmente en España parecen más interesados por el corte de pelo de Pablo Iglesias que por una política verde”, el ingeniero alemán habla con la experiencia de 40 años en renovables y miles de megavatios instalados en los 5 continentes.

Anke y Michael Geyer se conocieron el primer año de Universidad de Tübingen, en la Alemania ‘libre’, cuando eran unos jóvenes en los incipientes 70. El ingeniero llevaba un Land Rover enorme de segunda mano y el coche de la geóloga se había quedado sin batería. 

“Hacía frío y lo invité a tomar un té, hablamos y hablamos y se hizo de noche, ya no podíamos sacar el coche. Entonces le dije: ¡Bueno, pues mañana! Y así pasó una semana hasta que por fin sacamos el coche”, Aki, como la conocemos en España, mira a su marido Michael y los dos rompen a reír. Desde su lugar hegemónico de la mesa del porche la matriarca Geyer finaliza: “después me invitó a una paella y…”, levanta las manos para escenificar que todo estaba hecho y concluye: “al año siguiente nos fuimos a vivir juntos y desde entonces”.

A finales de los setenta la pareja pasó un año académico en la Universidad de Oregón, su paso por los Estados Unidos le permitió tener contacto con una rudimentaria energía solar californiana y con los primeros microprocesadores Intel. Ahí fue donde despertó la inquietud de Michael.

La Guerra de Yom Kippur en 1973 provocó la primera gran crisis del petróleo disparando precios e inversión en renovables de hecho impulsó la construcción de la primera Planta Solar del mundo en Tabernas.

“Recuerdo que hasta cerraron las autovías en Alemania”, explica Anke. La subida del petróleo y la inversión en renovables han ido de la mano. Dibujan una curva ascendente y descendente que ha supuesto un desafío constante para el desarrollo de las renovables en todo el mundo.

La pareja conoció Almería a principios de los ochenta, se quedaron a dormir en las casas de los mineros que entonces alquilaban en Rodalquilar lo que no esperaban era instalarse en Aguadulce unos años después. “En el 1982, hubo una campaña de medidas y un amigo me animó a venir a Almería, a Aguadulce, porque yo sabía español. Vinimos de vacaciones tres semanas. Fue la primera vez que vi la planta solar de Tabernas y quedé fascinado».

“Cuando llegamos a principios de los 80 esto era África, no había teléfono, no había autovía”, Anke se ríe cuando escucha a su marido y continúa: “en Aguadulce apenas había nada, llamaba a mi madre por una cabina de teléfono, no quería vivir en estas condiciones, además no hablaba nada de español”.

¿España puede sacar pecho con la energía solar?

Sí, absolutamente. Las empresas constructoras españolas sí que les vieron el potencial y asumieron el riesgo de las primeras plantas y convirtieron todo esto en un enorme éxito. De ahí es que la energía termosolar, después de haber nacido en Estados Unidos, fueron reanimadas y desarrolladas en España. De Andalucía se llevó a todo el mundo.

El centro de experimentación de Tabernas sembró las bases académicas que pondrían en marcha en la planta de Guadix de 50Mw que puede suministrar a 103.000 familias.  

La lucha ha sido constante, porque había varias crisis del petróleo y los accidentes nucleares de Chernobyl y Fukushima…

 La dedicación política de las energías renovables en aquellos años, cuando nadie tenía conciencia de las emisiones del CO2, solamente iba en competitividad con el precio de los carburantes fósiles, el petróleo. Yo diría que hasta el 2010 no empezó una verdadera concienciación por el CO2, no estaba en primer plano.

Michael Geyer es un hombre de acción y pronto comenzó a aplicar todos los conocimientos que se experimentaban en Tabernas. Habiendo visto el éxito de la compañía LUZ en Estados Unidos, decidí que teníamos que desarrollar una tecnología de cilindros parabólicos europea. En aquel entonces, nadie pensaba en startups ni en bolsa, era todo más idealista y quisimos hacer un opensource cilindro parabólico. En España, teníamos a Abengoa que era quién construía toda esta ingeniería”, dice el ingeniero.

Actualmente, ¿qué papel está jugando España ante las energías renovables?

Recuerdo que hubo un congreso de ministros el fatídico día del atentado de los trenes en Atocha, estábamos asustados porque pensábamos que el proyecto no saldría adelante, pero al final se aprobó el decreto-ley y dio luz verde a la construcción de todas las plantas.

¿Han sido los bancos muy reticentes a financiar proyectos de energía solar? ¿Todavía cuesta?

En aquel entonces, el banco que más financiación puso fue el Banco Europeo de Inversión. Para minimizar el riesgo de los bancos, asumieron el riesgo de todas las garantías de estas plantas empresas de construcción como Abengoa, ACS Cobra, Acciona… Estas empresas dieron a los bancos garantías de que, si no funcionaban, se les devolvería el crédito, se quedarían con las plantas y las operarían.

La madre de Michael era ceramista y elaboró la vasija de la foto

 

Eso significaría que confiaban en los proyectos a ejecutar…

Absolutamente porque, aunque el precio del petróleo varíe ellos sí apostaron por nosotros, vieron un futuro. El papel que jugó la plataforma solar de Tabernas fue que se probaron los primeros prototipos de la tecnología. Luego, en el cilindro parabólico y además se hizo el lazo experimental en Norteamérica eran pequeños pasos que sumaban. En el caso de las torres de Sevilla, Abengoa hizo toda su verificación y validación de tecnología… Fue la investigación española y las empresas andaluzas quienes cogieron un riesgo inicial.

¿Cuál fue el papel de Almería en el desarrollo de las renovables?

Desde Almería, Abengoa Solar montó filiales repartidas por todo el mundo. Lograron construir la exitosa planta de Abu Dhabi, después vinieron Italia, Grecia, Chipre, India, China, Australia, Sudáfrica.

“En estos principios, cuando ibas a un país como Egipto o Abu Dhabi a introducir las plantas termosolares te encontrabas con políticos ilusionados. La gente apoyaba más las energías renovables por idealismo que por montar una startups, ir a bolsa y hacerse millonario”, esta es la clave del éxito del proceso para el directivo.

¿Cómo afectó la crisis de 2008?

En términos de desarrollo energético sostenible afectó más a España que a otros países. Después de casi 20 años en Aguadulce volvimos a Berlín en 2012. En el panorama político alemán pensábamos que iban a ganar los verdes. Nuestra idea era hacer lobby para un mercado unido europeo de energías renovables.

A pesar de que la energía renovable siempre ha estado pendiente de accidentes y crisis en los fósiles 2016 supuso un nuevo punto de inflexión.

La crisis vino porque la fotovoltaica en 2016 bajó de precio hasta hoy que estamos a 10 euros la hora. De esta forma no es competitivo hacer energía termosolar durante el día, pero guarda la posibilidad de almacenarla y producirla por la noche. Este es el proceso que llevan a cabo en la planta más grande del mundo que se está haciendo en Dubái con 700 megavatios y 12 horas de almacenamiento en 2 plantas, la primera de ellas se inaugura en la Expo 21 de Dubái y se finalizará en 2023.

En el proyecto de los Emiratos Abengoa suministra los campos de cilindro parabólico, también participa en la ingeniería junto a China. Una inversión total de casi 4 billones de dólares con un contrato de 35 años de suministro.

Michael Geyer. Foto por Melanie Lupiáñez

Usted decidió dejar Abengoa en 2018, ¿qué planes tiene entre manos?

Actualmente, veo cómo se puede hacer utilizable el almacenamiento de sales fundidas más allá de la termosolar. España es el primer país en unir almacenamiento de sales con la energía fotovoltaica a bajo precio. Para ello, he incorporado una empresa Spinoff de Google en España, Malta INC. El accionista mayoritario es un fondo de inversión de Bill Gates con la visión de cuidar el clima. Hemos formado filiales en Europa que actualmente lidero: una en Alemania y otra, Malta Iberian, en Almería.

De toda la gente influyente a nivel político y empresarial que has podido conocer ¿alguien a quién destaque?

Michael habla con los brazos cruzados, no es un gesto tanto de defensa como casi de autoabrazo. La evangelización en renovables ha sido su fuerte, el símil con la religión le hace reír, pero dice: “sí justo eso. Habría que agradecer a mucha gente. Empezando por los alcaldes de la Calahorra y Aldeire que nos ayudaron a hacer nuestro proyecto, a los técnicos de la Junta de Andalucía en Granada y Sevilla hasta los cargos políticos de máximo nivel de todos los países del mundo que han querido participar. Logramos que los ministros de energía de Argelia, Egipto, Alemania y España, negociaran juntos. Llegamos a convencer al Banco Mundial de un programa para la termosolar y financiaron el proyecto. Fue todo muy satisfactorio y todavía mantengo una red de amigos por todo el mundo que ayudaron a llevar todo esto a cabo”.

Respecto al Cambio Climático, ¿lo estamos haciendo bien?

Soy optimista respecto al cambio climático porque hay una generación joven como vosotras que combate y nosotros que sembramos el precedente con todas estas iniciativas que prosperaran y dan sus frutos.

Cuando trabajabais juntos como pareja, ¿la parte más difícil era la de traer el trabajo a casa?

Sí, en aquel entonces, yo viajaba por todo el mundo y le dejaba a mi mujer todo el trabajo de casa. Lo increíble es que es desde el 16 marzo de 2020 no he vuelto a viajar y me tiene que soportar todos los días porque teletrabajo. Michael mira a Aki que lo escucha paciente y se ríen, después de toda una vida juntos y dedicados a cambiar el mundo.

En 2018 a los Geyer se les presentó la posibilidad de vivir en Silicon Valley, además Michael rechazó una cátedra para la Universidad de Chile en la famosa conferencia que sirvió para unir a los contactos alemanes que transformaron las plantas de carbón en plantas de almacenamiento de energía a partir de las las sales, la especialidad del ingeniero y físico. Pero no quisieron cambiar el sol americano por ver crecer a su nieto en el Mediterráneo. En el jardín de la casa la abuela, Aki, hace molinos para espantar a las palomas que vienen a comerse el pienso de los gatos y, planta las semillas que germinan de su compost con la ayuda de un pequeño que los hace muy grandes.   

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La barbería que congrega al mundo en Roquetas de…

Hace un par de años abrió sus puertas en la plaza de la biblioteca de Roquetas de Mar una peluquería-estética a caballo entre sala de fiestas y dos continentes. Los puentes entre las culturas se tienden a través de la estética italiano-marroquí del local, de los ritmos urbanos en voces tunecinas, latinas, americanas, de las manos que con mimo elaboran complicados dibujos en el cabello a golpe de paciencia, perfeccionismo y navaja.  

En este pueblo de la costa mediterránea conviven 114 nacionalidades de las 193 que forman el mundo, según el censo municipal. Roquetas es el mundo en un pueblo, los rumanos son el oro, los marroquíes la plata y el bronce los senegaleses, en medida a los habitantes empadronados. La riqueza cultural la genera el motor económico que es la agricultura, primeramente, pero a día de hoy podemos ver cómo los extranjeros impulsan la economía en el sector secundario y terciario, uno de los ejemplos: la Peluquería Venecia.

Fran Juárez, el barbero que ha crecido en los bancales. Foto por Melanie Lupiáñez

El equipo de trabajo del local protagonista no llega a la treintena, a nadie le sorprende que allí converjan rumanos, marroquíes, gitanos, guineanos… “para mí es lo normal, yo he crecido así con personas de todas partes”, dice Fran Juárez, uno de los barberos. Un joven roquetero que empezó a trabajar a los 15 años con la disciplina de la agricultura heredada de su padre y que hoy aplica en su día a día.

Juárez es delgado, habla lo justo y pone plena atención a lo que hace, desde que coloca la capa, hasta que empolva la brocha con talco para retirar los pelos que le hayan quedado al cliente por el cuello y la cara. Puedo decir con un margen de error milimétrico que este chico es un rabo de lagartija. A los 20 años, se fue a Inglaterra, trabajó en una barbería y a pesar de que hizo muchos amigos y el lugar le parecía agradable, este es su sitio.

“El trabajo aquí habla solo. La calidad de peluqueros es lo que nos diferencia”, dice Juárez.

 ¿Cómo aprendéis a hacer esos cortes de pelo?

Eso es que te guste, si algo te gusta lo aprendes rápido. Los clientes suelen cortarse el pelo con uno de nosotros pero si faltamos se cortan el pelo con otro peluquero sin problema. Tenemos más o menos el mismo rollo.

Detalle de una de las mesas de trabajo. Foto por Melanie Lupiáñez

¿Por qué los marroquíes trabajan tan bien la barba?

Son muy detallistas. Hay muchos tratamientos: se puede tintar la barba, echar queratina para alisarla un poco… Muchas cosas las aprendemos en las redes. Siempre vemos vídeos, de gentes de otros países, de técnicas diferentes, al final sacas tu propia forma.

¿Esta es la barbaría de las naciones?

Si es una buena barbearía, se mueve gente de todas partes, no solo aquí, cuando trabajé en Inglaterra también lo veía.

A pesar de ser muy joven, tienes 22 años, ya cuentas con una trayectoria ¿Cuál sería tu meta?

Mi meta es ser el más grande en lo que hago y ya está.

Soy el que abre la barbería yo estoy aquí a las 09.00h. Tengo mi rutina que es levantarme, mi trabajo… Llevo 7 años trabajando sin parar, durante 4  estuve en la agricultura con mi padre. Al principio se lo tomo regular porque estaba de encargado en la finca pero lo entendió. Ahora soy quien le corta el pelo.

Kleva, el barbero que hace los cortes con más rollito. Foto por Melanie Lupiáñez

 Kleva Djalo o siplemente Kleva, “el barbero con más rollito”, reza en uno de los posts de la cuenta  de Instagram de la peluquería. Conocemos a este joven de 22 años por haber llevado el pelo rubio, rosa, con trencitas, por su ropa llamativa, por su singularidad. La primera vez que vino a Roquetas de Mar tenía 18 años, procedente de Guinea-Bissau su tío le pagó un billete de avión, le dio la oportunidad de conocer este pueblo que hoy es su casa.  De vivir en esta tierra le gusta todo, el sol, la gente que es muy amable, aunque echa de menos a su familia.

¿Kleva cuáles son tus planes?

Seguir siendo peluquero en Roquetas de Mar. Contesta seguro con las palmas de las manos abiertas, me gusta cuando hacemos ese gesto, ese que dice ves  no escondo nada, digo la verdad, después sonríe y cierra la respuesta.

Isa Reina, la auténtica líder de la barbería. Foto por Melanie Lupiáñez

La mujer de este ‘team’, Isabel Reina es nijareña, tiene 26 años y es la mayor de los compañeros. Lleva un año al frente de la estética y tiene una parte de responsabilidad en el negocio cuando no están los jefes, claro. “En general, todos los compañeros nos llevamos bien”, dice la esteticista.  

¿Cómo es trabajar para marroquíes y con marroquíes?

Soy una trabajadora más, cobro igual, todo bien… Gesticula con las manos y asiente con la cabeza para enfatizar su discurso.

Creo que son más estereotipos que tenemos porque ellos llevan muchos años aquí, algunos toda su vida, no tienen la mente cerrada como piensa la gente. Si se dan roces es por la convivencia, no por las diferencias culturales.

 ¿Cuáles son los tratamientos que más haces?

De todo; uñas de gel, extensión de pestañas… los chicos últimamente son más coquetos que las mujeres también este centro está más dedicado al hombre. Ellos se hacen tratamientos faciales, depilación, manicura de vez en cuando alguno, normal, sin esmaltado, solo para tener las uñas limpias.

Una novedad es el tratamiento de ajo para que crezca la barba que introdujo el influencer Isam Harchi. Los resultados no están probados, pero las risas están garantizadas, además Reina es toda una profesional hasta para poner ajo por la cara.

Hamza Stita, el barbero que tiñe el pelo psicodélico. Foto por Melanie Lupiáñez

Quien se esconde por ahí es Hamza Stita, proviene de Marruecos. Llegó a Roquetas de Mar porque su madre le dijo que aquí se vivía bien, y a las madres no se les hace la contra. El joven salió de su país hacia Italia al cumplir la mayoría de edad, pero le gusta este pueblo porque se siente como en casa. Los atrevidos confían en sus manos para derramar los tonos más psicodélicos por su cabeza. También tiene la capacidad de hacer que un pelo crespo luzca como la cabeza de un muñeco Ken en menos de una hora.

Stita realiza y monta los vídeos que aparecen en la cuenta de Instagram de la peluquería, una de las ventanas más potentes para llegar al público, según nos cuenta el equipo.

Gracias por haber leído hasta aquí esperamos que te haya sabido a poco, que quieras pasar a conocer a estos mosqueteros y la dartañana de las navajas. Nos vemos un domingo más en Originem.

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«Supe que este era mi lugar» Roquetas para la…

Ojos azules chisporroteantes, sonrisa traviesa, la broma, el optimismo, la picardía… Esta es la historia de una de esas alemanas que embelesaban a los muchachos en la puerta de las discotecas en los 80. Cuyo cabello dorado le valió un distinguido paseo en mulo por las Alpujarras y cuya determinación en la vida la plantaron en Roquetas de Mar hace 33 años, porque este es su sitio. A continuación, Astrid Janetzko, nacida en Dusseldorf en 1965, madurada bajo el sol de Villalón.

¿Cómo conoció Roquetas de Mar?

“Vine por primera vez con 12 años de vacaciones, solo había dos hoteles Playa en la Urbanización. Desde entonces, supe que este era mi lugar e hice todo lo posible por venir”. Asegura que la comida era difícil, nada que ver con los hoteles todo incluido y cocina internacional que se estilan hoy en día. «Imagina que yo nunca había comido cocido en mi vida. Ahora me encante pero, claro, en aquella época la comida española era muy chocante para un turista», asegura Astrid.

A pesar de todos los choques culturales, quedó prendada de Almería. Cuando terminó sus estudios de administración y secretariado ya había perfeccionado el idioma. «Antes apenas había libros para aprender castellano. Practicaba español en la Taberna Flamenca, un punto de encuentro de todos los españoles que habían emigrado a Alemania. Si no encontraba a nadie para practicar me metía en la cocina a limpiar pescado con una señora gallega que hablaba sin parar y no entendía nada, pero me gustaba escuchar el idioma”.

A los 22 años, vino de vacaciones en el ahora renombrado Diver Hotel, lugar en el que conoció a quien fuera su marido, Nicolás, y a un compatriota que la introduciría en el mundo de la animación en los hoteles, un paso importante para obtener el permiso de residencia.

“Nicolás, un hombre de Albondón, me enamoré de él. Pero la combinación del carácter de Dusseldorf y las Alpujarras…” Astrid cambia el semblante y rompe a reír, satisfecha de las vivencias de su vida.

Sin permiso de trabajo, no hay permiso de residencia, ni al revés

A pesar de que la situación era difícil nuestra rubia no dudo ni un minuto, ella tenía claro que vino para quedarse. “Fui a hablar con el cónsul alemán que vivía en Aguadulce y la conversación fue corta. Pensé ¡qué tío! Ahora soy amiga de la familia, pero costó un poco. La situación era como ahora con los africanos, los rusos… el Estado no permiten que te empleen así de fácil”.

 

La gestora alemana afincada en Roquetas Astrid Janetzko. Foto por Melanie Lupiáñez

¿Cómo obtuvo el permiso de trabajo?

Cuando me presenté ante el jefe de recursos humanos del hotel, todavía no dominaba bien el español, pero sabía cuándo tenía que decir que sí y cuando que no. Dije a todo que sí con la cabeza. Gracias a que hablaba 5 idiomas pude obtener permiso de trabajo.

Durante 8 años, fue animadora de uno de los Playa de la Urbanización, tenía miedo escénico de tanto practicar se le pasó, afirma.“Recuerdo con cariño cuando trabajamos con el IMSERSO y mira que con estos viajes no se gana dinero ni para encender el aire acondicionado. Hacía lo que tocaba, había que ayudar en el bar, la recepción… Me trataban muy bien porque vieron en seguida que era extranjera. Llegué al escenario y dije: ‘bienvenido grupo de Gadalajarra’, todos se partían de risa. Después de tantos años me queda ese germen de ser graciosa, animada y era forzosamente, porque mi naturaleza es tímida”.

Los días de actividad frenética en el hotel llegaron a su fin. Astrid domina más de 5 idiomas hablados y escritos, alguno más por oído, pero es una auténtica encantadora de serpientes. «Empecé como guía turística durante 6 años. Pero llegaba a casa y kaput. Después de hablar de flora, fauna y cultura en 5 idiomas, al día siguiente no recordaba qué había contado ni a qué grupo. Fue el punto de inflexión que me hizo buscar una alternativa nueva a mi vida. Decidí armarme de valor y montar mi propio negocio».

1999, año del comienzo

“Junto a mi amigo, José Luis Ramos, que es contable, montamos mi primer local”. Un espacio compartido entre un rent a car y una gestoría, un coworking que dirían los modernos.

Las puertas automáticas, Astrid utiliza esta metáfora para hablar de su trayectoria en la vida y cómo las oportunidades salían a su encuentro.

¿Cómo compró el local donde se emplaza el negocio?

Vi por la calle al dueño del local donde estoy ahora, me pidió nada, estaban todos los papeles preparados porque en el último momento los compradores se echaron para atrás. El alquiler no me gusta pienso que es dinero tirado. Propiedad, propiedad. Hay que pensar en el día de mañana.

La ayuda familiar le dio un pequeño un empujón y eso que ella siempre ha sido una hija única independiente y con las ideas claras. «Mi padre me prestó algo de dinero para reformar el local y habilité el sótano donde viví durante 7 años. Así tenía dinero para mi negocio y devolver la hipoteca. Estaba sola, sin marido, ni hijos… Pues vivía de puta madre. Me compraba todos los muebles que me gustaban, los montaba”.

Vivir y trabajar en el mismo lugar, ahorra alquiler y paga la hipoteca

Detalle del despacho de Astrid

No a muchos les puede parecer apropiado vivir en un sótano durante 7 años de su vida, pero con humor y determinación, esta mujer emprendedora y valiente lo consiguió. “Es un sitio limitado para vivir, estaba muy cerca de los papeles, la suerte que por las mañanas me movía, iba a extranjería… Por otro lado, me gustaba, pensaba si alguien entra a robar estoy yo aquí abajo. Me lo tomaba con un humor”, comenta acerca de su tiempo debajo de las facturas. 

El apartamento fantástico. 2006

“Una señora necesitaba vender su apartamento y me dejó el poder. Se me ocurrió preguntar al notario si podía venderlo a mí misma, respondió que sí. Hablé con la señora y me esperó. Necesitaba 40.000€ y estaba tasado por un valor bastante superior. Todavía pagaba la hipoteca del local y el director del banco solo me preguntó ¿crees que puedes hacer frente a esta segunda hipoteca? Respondí que sí y me la dio”. 

¿Serendipia o destino?

Esta rubia crece en la adversidad, el humor es su filosofía de vida y monta caballos enteros, esto último una proeza al alcance de unos pocos. Y, al final, cada cual se lanza a la búsqueda de su propia suerte, así que Astrid siguió caminando. “Llamé al camión de una empresa de reformas alemana para que me ayudar a llevar la cama nueva que acababa de comprar para el apartamento. Y el transportista me buscó arrendatario. Me pagaba un alquiler pequeño a cambio de reformar todo el apartamento por dentro en el plazo de un año. De esa manera tenía un apartamento presentable cuando se marchó el alemán”.

Estudiar medicina a los 47 años

“Hubieras sido buen médico” dijo el doctor Juan Barón del Centro Médico de la Urbanización. Música para los oídos de nuestra protagonista que con 45 años se preparó el acceso a la Universidad.

Una vez más se puso manos a la obra, “fui al Cortijo del Gobernador y me matriculé en el acceso a mayores de 45 años. Solo tenía que preparar dos asignaturas lengua y comentario de texto. Vi que había clase de latín, griego, filosofía… tantas cosas interesantes y me apunté a todo”.

Como una auténtica colegiala Astrid se quedó colgada de un profesor, pero el amor no siempre es correspondido en la medida que lo esperamos. “Me enamoré de mi profesor de latín, pero era del otro lado del río, ¡Qué pena! Era muy buen profe. Siempre le gastaba bromas, en una ocasión puso en la pizarra la palabra analfabetos, preguntó cuál es el lexema y yo respondí: anaaal…Pero me lo podía permitir porque era buena”. 

De hecho se aprendió todos los todos lo sufijos y prefijos en orden alfabético del español de origen latino y griego. Cuando pregunté que por qué en orde alfabético respondió la protagonista con rotunda convicción: «para poder retenerlos en la cabeza». 

Además descubrió que amaba la filosofía y que las enseñanzas de los grandes, como Platón y Sócrates, eran sus pensamientos desde siempre. 

¿Llegó a la Universidad?

Me matriculé en Granada para medicina y estudié un solo día, porque las clases eran presenciales y no podíamos faltar sin justificante médico. Mi padre estaba en casa y tenía que cuidar de él, traté por todos los remedios de ir con el tren, el coche… Me di cuenta que no podía cuidar a mi padre en Roquetas y estudiar medicina en Granada. Además, tenía que llevar el negocio…

¿Cuál fue la sensación entonces?

Lloré mucho cuando lo dejé, pero me di cuenta que esa puerta era la que forzaba y conseguí abrirla. Me metí donde no era mi camino, pero tengo la satisfacción de haberlo conseguido. Quería estudiar medicina para ser alguien importante, pero me di cuenta que ya soy alguien importante”. El reconocimiento, que no es el igual que la gloria, o la fama, tiene que ver con la distinción que aporta poseer ciertas características.

 

Hace un par de años que Astrid Janetzko dejó de vivir en la caseta de madera que habilitó cuando su padre vino a pasar el invierno de su vida a su apartamento. Ahora este lugar esta destinado a la escritura terapéutica, humorística y autobiográfica.

Por cierto, no piensa jubilarse sigue dedicándose al asesoramiento y trámites de extranjeros comunitarios. Con el nombre de Victoria Services Management conocemos su negocio, “porque esta palabra es muy positiva y mi nombre era un poco difícil de recordar”, aunque yo haría el guiño a la conocida marca de ropa interior femenina. Está orgullosísima de su trabajo, ser su propia jefa, todo lo que ha obtenido en la vida y agradecida a pesar de los tiempos que corren a la vida.

“Si te atreves a vivir, vas a crecer”, dijo por último. 

Gracias por leer y formar parte de la comunidad Originem.

Estaremos encantados de ver tus comentarios o escuchar tus propuestas.

Fuerza y determinación para todos siempre.