El apoyo de la familia es determinante para montar…

Las peluqueras, los camareros y esteticistas son los psicólogos de muchos de sus clientes, soporte emocional y afectivo. Hoy, Mónica López Jacobson, nacida en Suecia de padre español y madre sueca, relata su historia de cómo fue llegar a Almería en 1992, montar un negocio y mantenerlo durante todos estos años.

¿Has tenido que reducir personal con el COVID?

Sí, la otra peluquera no la estoy manteniendo. La esteticista está de vacaciones esta semana y mi hijo, que es barbero, ahora está conmigo. Creo que para el verano voy a buscar a alguien porque ya empieza a ir mejor.

Hasta ahora era una incertidumbre, no sabía si meter a alguien más a trabajar o no con la reducción de horarios y todo.

Estás abierta desde 1993, durante estos años habrás tenido que hacer frente a muchos altibajos:

Este año ha sido duro para todos, pero por lo menos he podido seguir manteniéndola, abriendo y cubriendo gastos. Al principio después de unos meses cerrados tuve que poner dinero de mis ahorros, he aplazado la hipoteca, porque no podía con todos los gastos. Bajó el volumen de trabajo, la gente ni viene tan a menudo, no hay fiestas grandes, bodas, muy pocas comuniones, en vez de cada mes el tinte pues aguanto 6 semanas… Esas cosas se notan.

Otras crisis que hemos tenido que afrontar como la del ladrillo en 2008, se quedó todo estancado y, también ha costado mucho que Almerímar se levante como pueblo.

 Durante esos momentos más duros ¿Cómo haces para que los nervios no te coman?

Tengo un apoyo fantástico de mi familia, sé que si llegase el momento que necesitase ayuda de cualquier tipo económica, moral o práctica, están ahí. Mi hermano es un ‘crack’ como empresario y cuando me ha hecho falta una ayuda económica él siempre me ha dicho: ‘no pidas al banco, yo te lo presto y me lo devuelves cuando puedas’.

Simplemente saber que mi familia estaba ahí ya… Si no hubiera tenido a nadie no sé si hubiera sido capaz. La ayuda práctica de mis padres ha sido fundamental, si ellos no hubieran cuidado de los niños, no habría podido.

Detalle de la lámpara hecha por Mónica con sus tijeras viejas

¿Cuándo llegaste a España tuviste choque cultural?

Sí, me costó al principio, no hablaba el idioma y tardé como un año en hacerme con la lengua. Aun así, son formas muy distintas de ver las cosas. Dentro del choque cultural he sentido que mi generación ha sido educada en otra manera en Suecia que aquí, los jóvenes almerienses de hoy no tendrán ese problema. Cuando llegué aquí las mujeres de mi edad no trabajaban, o se iban de casa cuando se casaban… Yo me fui de casa de mis padres, alquilé mi piso, compré mi coche, viajé por el mundo. 

“Me mudé aquí con 23 años, al año siguiente abrí la peluquería. Este es mi mundo, mi vida ha sido la peluquería y Almerimar. A veces me da un poco de rabia no haber viajado más. Cuando montas tu propio negocio con su hipoteca y tus niños chicos ya no tienes esas libertades. Viajo a través de mis clientes”, dice la peluquera que puede presumir de uno de los negocios más antiguos del puerto deportivo, desde 1993.

Mónica López Jacobson aprende de todos los lugares que visitan sus clientes, viaja a través de sus ojos, muchas de esas escapadas suelen estar en su lista de viajes. “¿Has visitado Vietnam? Es precioso, la bahía de Hang Hoi y todavía no está tan explotado turísticamente”. Los domingos sale a hacer senderismo con su pareja por las montañas de la zona, se mueve con mucha agilidad y cuida que los clientes se sientan confortables.

¿Qué es lo que se te hizo más difícil al montar tu propio negocio?

Lo más difícil es la conciliación, pero gracias a que tengo una familia maravillosa que me apoya en todo, sin ellos no habría salido adelante el negocio, siempre me han apoyado.

Mis padres han criado a mis dos hijos y a los dos hijos de mi hermano, no son como abuelos, como como otros padres para ellos. De hecho, cuando mi hijo necesita consejo siempre llama a mi padre para que le eche una mano.

Como empresaria he tenido mucha suerte, porque la clientela es muy pareja. Está la gente de los barcos que viene en octubre y se va en abril-mayo, pasan aquí el invierno. Las caravanas también tienen la misma temporada. Muchos de estos clientes vuelven cada año, es una clientela fija-discontinua.

¿Por qué se crea ese vínculo afectivo tan estrecho entre peluqueras y clientes?

A veces la gente me tiene mucha confianza porque cuando llevas muchos años tienes una clientela fija. Me cuentan cosas muy íntimas, pero no conozco a su marido, ni a su suegra, entonces es más seguro contármelo a mi que a alguien que está dentro de su círculo. La peluquera es muy expresiva, cercana, pone énfasis y gestos a casa acento de forma que se hace una persona muy confiable.

“Mucha gente viene aquí porque no tiene nadie que le mime, a veces pienso en lo dura que se está volviendo la sociedad”.

Mario el relevo de Bonnie y Clyde

¿De dónde viene el nombre de Bonnie y Clyde?

Quería que hiciera referencia a que es de hombre y mujeres y puse ese nombre. Que hace referencia a los atracadores de los 50 que se ganaron la admiración de los estadounidenses además de una extensa filmografía.

Hoy su hijo Mario toma el relevo como barbero y comparte local con su madre. El cilindro de rayas blancas, azules y rojas incida su lugar en la peluquería, que siempre estuvo enfocada en los dos géneros.

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