El niño que recorrió más de 2500km a pie es el dueño del primer restaurante mexicano de Roquetas de Mar, La Lupita
Jorge Ramos en la cocina de La Lupita. Foto por Carmen Blanco Share on facebook Share on twitter Share on whatsapp A los 9 años partió de un pequeño pueblo de México, Tepic en Nayarit, con destino a EEUU. 2543km a pie a través de las frías montañas, como equipaje la bendición de su madre, María, a quien no volvería a ver hasta pasados 16 años. Eran los 80, apenas una carta, una llamada de vez en cuando como contacto. Hoy Jorge Ramos tiene 49 años e instalado en Roquetas de Mar puede presumir de haber fundado el primer restaurante mexicano del pueblo, La Lupita, además de sus buenas referencias en TripAdvisor. ¿Es cuestión de coraje o necesidad cruzar una frontera y enfrentarse a una realidad totalmente distinta? Un poco de las dos. Vengo de un barrio pobre de Tepic en el distrito de Nayarit, empecé a trabajar de muy niño limpiando las botas de los borrachos en las cantinas y bares. Cuando me las ganaba por las ferias de los pueblos en la parrilla de un puesto de comida mi amigo Ito de mi misma edad me ofreció salir a EEUU. Fue el coraje por querer progresar y salir adelante, tenía 9 años, he pasado tantas cosas y vivido tanto que un niño no debería haber vivido. Durante la travesía a pie hasta Inglewood íbamos un grupo de 12 hombres y durante dos días nos dejaron tirados en mitad de la nada, hacía mucho frío, estaba nevado… Al llegar a los Estados Unidos nos recibió un cuñado de Ito, Jesús. Este hombre nos ayudó a cruzar la frontera y nos dio casa. Su misma casa era un taller mecánico y nosotros le echábamos una mano para comer. Hizo de referente para mí, intentó que fuera al colegio, pero se necesitaban tantos papales que era imposible. Me escolaricé en San José, California, cuando viví con mi hermano Roberto. Tenía 13 años y allí empecé a interesarme por la cocina. Somos 9 hermanos y todos salimos cocineros excepto uno que es albañil, nos viene de mi madre. El padre de Ramos se desentendió de la familia cuando él tenía 5 años y era su madre quien sacaba sola a los hijos, salía a la mañana temprano y regresaba tarde. Una vecina, Doña Gloria, fue como una segunda madre para ellos, “aunque por desgracia también se nos fue. Nos apoyó mucho y nos sacó adelante, a pesar de que ella tenía 4 hijos”, dice Ramos. Como me decía era un barrio desfavorecido, entonces ¿se ayudaban los unos a los otros? Había quien sí, había quien no. En nuestra situación un tío materno también se preocupó por nosotros, su forma de cargarnos era a latigazos, era una forma muy triste, pero era la educación del momento, le agarramos un poco de odio de pequeños. A día de hoy no le guardo rencor ni nada a mi tío que en paz descanse. Me ayudó, trabajé mucho con él de peón de albañil. ¿Se ha podido reencontrar con toda su familia? Estuvimos a punto hace 4 años, nos juntamos los 8, solo faltó un hermano que está tramitando sus papeles en los Estados Unidos y se arriesgaba a perderlo todo. En USA es más complicado que en España, allí debes pasar muchos exámenes. Además, no tienes el mismo idioma, te cuesta más trabajo adaptarte. Recuerdo una vez cuando llegué a América y estaba en la parada del bus, la gente me daba conversación yo solo contestaba: “ajá, ajá” y cuando se daban cuenta que no entendía nada pues ya me llamaban: ‘tonto, estúpido’ y de todo. Ramos vino a España por amor. En California conoció a la que sería su primera mujer y se trasladaron a Arroyo de la Miel, Málaga, pero la relación no fue demasiado bien. En ese momento el protagonista de la historia pensaba que no se adaptaría a nuestro país, echaba de menos algo tan sencillo y propio de cada cultura como es la gastronomía. Terrible decepción cuando lo invitaron a comer tortilla y era una tortilla de papas en lugar de una de maíz tan común en México. Pero encontró su sitio en el restaurante mexicano El Paso (Fuengirola) y a su medio hermano, José Prisiliano. Al fin y al cabo no es el lugar si no las personas que lo componen quienes nos hacen echar raíces. A partir de ese momento comenzó a involucrarse más en la vida del pueblo, la cocina, la restauración a través de fusiones culinarias mexico-indúes que en Málaga funcionan muy bien. Una curiosidad de este cocinero es que en su restaurante cocinó junto a Salma Hayek. Su compatriota requirió de su ayuda durante el rodaje de ‘Molly‘ en Almería hace un par de años. Ramos incluso apareció en el set porque la mexicana necesitaba un rostro auténtico. Durante ese día el hostelero no puedo tomar fotos, pero recuerda que lo primero que hizo la actriz fue darle un abrazo. «Una mujer encantadora», dice Ramos. Días más tarde Salma Hayek posteó en su Instagram una foto en el altar del restaurante que fue imitada viralmente. La propuesta de unos empresarios chinos trajo al emprendedor hasta el Pasaje Auditorio de Roquetas de Mar hace 8 años y desde entonces allí se instala La Lupita. El primer año fue duro y el negocio no alcanzó las expectativas de los socios asiáticos, así que Ramos siguió solo al frente, pero con el apoyo incondicional de alguien que acabaría siendo una buena razón para quedarse. Hablamos de María Erdodi, su actual pareja y madre de dos de sus hijos. Los pequeños suelen estar por el restaurante, Ramos va a recoger del colegio, el Kínder como lo llaman allá, a la hija mayor mientras Erdodi se queda a cargo del negocio y el pequeño duerme en el carricoche. A veces las calles de Roquetas no están tan lejos de Brooklyn. María Erdodi vino de Rumania a pasar unas vacaciones en El Ejido hace 15 años y se quedó en





