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«Hay que saber valorar a alguien, no hay que quitarle las ganas» dijo @harchi_vlogs, el agricultor loco

La persona y el ser, una aproximación a la esencia; el primer concepto tiene que ver con las cualidades que mostramos y el segundo con la materia que nos compone, ese yo no sé qué que cada cual traemos al mundo. Harchi_vlogs o de cómo Isam Harchi construyó un personaje que lo llevó de la supervivencia laboral al olimpo de las redes sociales. Todo empezó hacia el año 2018, Isam pasaba la campaña de la aceituna en Córdoba y se le ocurrió grabarse, una suerte de diario a la cámara. Pronto las visitas crecieron y el personaje comenzó a forjarse, nació @harchi_vlog el agricultor loco que viaja por el mundo y muestra a la comunidad árabe cómo vive un marajá de los bancales. Nacido en Marrakech en 1998 pero criado en España. Al principio no dominaba el árabe bien, la gente veía los vídeos y se reía de su acento, estudió la lengua de sus ancestros, ahorró y volvió por temporadas a Marruecos.   ¿Te consideras más marroquí o español? Me considero marroquí 100% en cualquier lugar, mi sangre es marroquí pero tengo todo de España. Forma parte de ese grupo de chicos que hace unos años se juntaba en las calles de Almería soñando un futuro mejor. Una generación que a través de las redes ha encontrado un porvenir. Gente trabajadora y humilde, que te ponen una mesa llena de comida y te invitan a sentirte en casa. “Hermano, yo voy a ser famoso antes que tú y así fue. Estoy muy feliz por Rafa, donde ha llegado, que hace colaboraciones con los mejores Omar Montes, Maka, etc”, el muchacho habla del artista almeriense RVFV con sinceridad y un carisma que conquista la cámara.   “Mis amigos de siempre no tienen comparación con nada, son poderosos porque han estado conmigo estando podrido. Quien viene después de la fama no sabes las intenciones, si tengo que confiar y hacer una amistad buena prefiero que el otro sea influencer, que tenga su nombre por ahí”. Su amigo de la infancia Hicham Said hace las veces de manager, es su mano derecha, aunque a veces parezca despistado. “Como Hicham no hay otro, él me pagaba el bus para ir a Almería, me mantenía a mí. Yo estudiaba un módulo de electricidad e Hicham trabajaba, con el dinero que ganaba él, 950€ o 1000€ al mes, nos lo gastábamos entre los dos, si él se compraba un pantalón me compraba a mi otro”. Su amigo sale al encuentro dice: “lo que quiero para mí lo quiero para él también, nos ayudamos si nos falta algo. Al final, me demostró que valió la pena”. Los jóvenes recuerdan sus inicios y cómo las redes sociales le han cambiado la vida. En la puerta de su finca, una vieja furgoneta llena de cajas para los calabacines; antes era la herramienta de trabajo del cabeza de familia, se dedicaba a la venta ambulante, tenía que sacar 8 hijos adelante. Isam es el segundo, dos de sus hermanos mayores cursan estudios superiores en Francia, los pequeños siguen en casa pero no tienen muy en cuenta al influencer. Sin embargo, la “fama” le ha permitido mejorar las condiciones de vida de su familia, ahora cultivan dos hectáreas en La Cañada de San Urbano. Isam se monta en la furgoneta, agarra el volante y por un momento pierde la mirada, sumergido en sus pensamientos. “Esta furgoneta la vamos a camperizar y vamos a recorrer España con ella, va a estar guapísimo”. Una de sus zapatillas Jordan toca el suelo y la otra dentro del vehículo con los pies en la tierra, pero en camino.   Es el único agricultor conocido, no hay más personajes así. “Con 22 años ser agricultor… Cuando empecé era difícil me tiré a por algo que no tenía ni idea, no sabía ni regar, empecé a estudiar módulos de cómo echar los productos de todo. El dueño de la tierra estaba sorprendido, me veía tan joven y dudaba de si sería capaz de sacarlo adelante. Hemos sacado cherrys que es lo más difícil de cultivar”. Isam pasea por el invernadero, explica cómo se hormona la flor del calabacín, cómo el color de la hoja denota que la planta está saludable y presume con orgullo de sus cualidades cultivando la tierra. Su padre se cruza con nosotros y dice: “llevaos tomates”, el hombre lleva un cubo en la mano, gorra y la ropa de faena, se despide con una sonrisa y continúa su trabajo. “Al principio mi padre decía que perdía el tiempo con los vídeos. A día de hoy está orgulloso y toda la familia. Por eso hay que saber valorar a alguien que quiere hacer algo, no hay que quitarle las ganas. Tienes que saber lo que es lo bueno para ti, no dejarte llevar por los comentarios, incluso de los familiares”. ¿Cuál es tu meta? Mi meta eran los 100k, tener mi placa de YOUTUBE. La meta ahora es seguir hasta donde Dios quiera. Siempre he sido el típico gracioso, esa es la parte que llega. Ahora llegan más las historias, a la gente le gusta ver lo que haces el día a día. Tienes que ser creador de contenido con lo que tienes alrededor. Durante el coronavirus, monté una serie que tuvo un éxito grande, 700.000 visualizaciones y así. Agarra el móvil y visita su canal de YouTube para ratificar todas las visitas que ha tenido su serie. Lleva un iPhone de última generación, era uno de los ejemplos que nos ponía cuando hablaba de ganarse la vida. «Mi padre me dejaba que me gastara mi dinero, que me valiera por mí mismo, no van a ir tus amigos con un iPhone y tú con un Nokia de hace mil años». Muestra la placa de YOUTUBE plateada, el premio por los 100.000 seguidores y comenta incrédulo y agradecido: “es que mi meta era esto”. ¿Cómo consigues un Ferrari? «Hace un año fue cuando pegué el pelotazo fuerte, me llegaban invitaciones de Bélgica, Dubai, Estados

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«Según te valores así vas a ser valorado» dijo el tatuador Marius Deac

https://www.youtube.com/watch?v=0yGuGZicmRs Como hay laberintos intrincados, hay buscadores obcecados, surfistas empedernidos y fumadores pasivos y, así, cada cual cabalga su ola. El siguiente personaje es un artesano del siglo XXI que con tinta y aguja imprime en la piel, un refinamiento de la técnica usada por los egipcios hace 5000 años.  Marius Deac es de Rumanía, de la zona de Transilvania y bromea: “el conde Drácula es mi padrino”. En su ciudad natal, Bistrița-Năsăud, tomó contacto con los pinceles a temprana edad. A partir de los 14 años, comenzó estudios de carpintería y escultura. Aunque no eran su vocación, sirvió como puente para introducirse en el mundo de la restauración de frescos en iglesias. A los 19 años, el muchacho desencantado del trabajo cambió de puerto y arribó en el punto más occidental de la costa mediterránea.   “El dibujo te hace fijarte en el detalle, te das cuenta de que nadie dice quién es, ni tú mismo lo dices”, Marius hace un pico con la mano y se la lleva al pecho en el “tú”, toca, suelta y abre. Un gesto honesto poner en concordancia la comunicación verbal y el lenguaje corporal. No ocurre lo mismo cuando la pregunta se torna personal, aquí el tatuador es huidizo y tímido. ¿Qué quiere decir el tatuaje de tus manos? En los nudillos puede leerse self made, dos sellos grandes: uno en anular y otro en el corazón; nada queda al azar, solo la respuesta: “tiene una historia muy larga”, se ríe y se remueve con cierta zozobra en la silla. “Cada tatuaje cuenta algo de nosotros o marca un momento en la vida. También es una forma de llevar algo de un amigo, por ejemplo, yo llevo muchos tatuajes de gente que nunca han tatuado porque son un recuerdo suyo.” Un hermano que vivía en Aguadulce le recomendó que viniera a echar plástico a los invernaderos, trabajó durante 3 años en situación irregular hasta que en 2007 Rumanía entró en la Unión Europea. «Al no tener permiso de residencia no podía trabajar de ninguna otra cosa, ni camarero, ni nada», comenta con el incesante sonido de la aguja de fondo. Pero… ¿Cómo cayó una aguja en sus manos? Se ríe y cuenta el episodio casi como un accidente, “un amigo me dijo Marius tú que dibujas bien porque no me haces un tatuaje, seguro que se te da. Entonces fuimos y compramos la máquina y todo el material. No salió tan mal y a los 6 meses estaba trabajando en un estudio de Roquetas, en el 2008. A los pocos meses estaba tatuando en un estudio de Almería y hace 6 años abrí mi primer estudio. Si no hubiera encontrado el tatuaje viviría debajo de una palmera, pescando para comer al día y ya está”. Tienes 36 años, ¿fue complicado montar tu propio negocio? Al principio era complicado hasta alquilar un piso. Me veían joven, tatuado y por la fama de los rumanos digamos, me pedían muchos más papeles. Para que alguien se fíe de ti tienes que demostrarlo… Mira, ahora me fijo mucho en los Estado Unidos, ellos son todos americanos, hasta que nosotros no digamos que somos ciudadanos europeos en lugar de: ‘yo soy rumano o, yo soy español y todos los demás mierda…’ Aquí torna la cabeza a un lado y cierra los ojos, totalmente convencido de estar en desacuerdo. Porque para cualquier profesional o amante de los tatuajes los valores están por encima de todo. “La gente que se tatúa son personas que saben lo que quieren porque se han comprometido para toda la vida”, mira al cliente a quien tatúa las mangas buscando su apoyo y los dos rompen a reír. El cliente se llama Costello, también es rumano pero de la parte sur, apunta: “los valores son muy importantes. Los hombres tienen que tener dignidad, ir con la verdad por delante. Gente valiente con principios y con orgullo”. Marius simboliza estos principios a través de gladiadores, el circo romano y samuráis en el cuerpo de su cliente. Para tatuar utilizando toda esa simbología, ¿en qué te fijas? Pues tienes que conocer la historia y de todo un poco. Sin arcilla no se hace el ladrillo, tienes que tener cierta idea, para hacer algo más original para alguien en concreto, tengo que trabajar a partir de su concepto porque cada uno tenemos nuestro pensamiento. Creo que es muy importante que cada persona se lleve lo que quiera llevarse. @Optimus_ink tiene más de 20.000 seguidores en Instagram… Sí, pero no podemos caer bien a todo el mundo. Recuerdo que tuve un accidente de coche y estuve 3 meses convaleciente. Cuando salí a la calle llevaba el pelo y la barba larga, un chaval me vio y no me reconoció, me estaba hablando mal de mí pensando que era otra persona. ¡Ay! Y se ríe. En la actualidad, Marius reparte su tiempo entre sus dos estudios, medio mes en Aguadulce y otro medio en Cluj-Napoca, su tierra natal. «Voy a levantar los dos países», bromea. El estudio de Rumanía abrió sus puertas el año pasado antes de la pandemia, así ha permanecido cerrado hasta hace unos meses. El empresario negoció con los arrendatarios en ambos países y no tuvo que pagar el alquiler durante el tiempo que permaneció cerrado, la otra opción era dejar el local.  ¿Cómo sobrevivisteis a esos meses durante la cuarentena? Marius contesta divertido: «Con la ayuda del Gobierno» y torna serio de nuevo. «Solo tuvimos que pagar la cuota de autónomo». En el establecimiento de Aguadulce son 5 los chicos que trabajan con él. Es casi un centro social, por donde pasan amigos, clientes, antiguos aprendices, etc.  Su especialidad es el realismo en blanco y negro. Su particular visión de las realidades y conceptos que los clientes le plantean le llevan a crear mundos fantásticos donde se superponen animales mitológicos, diosas, símbolos, composiciones cargadas de significado para quien lo lleva y la mano ejecutora, pero auténticos enigmas para los demás. Este artista tiene algo muy

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“Todos tenemos algo en común en la gastronomía”, DeLucas catering

La pareja Lucas Niella y Vanesa Sánchez. Él al frente del catering DeLucas ¿Han reparado en que nuestras virtudes son nuestro camino? Lucas Niella hacía bombones para costearse los estudios desde la secundaria. En Argentina, la inflación aplasta al trabajador que ni siquiera tiene sofá en el living porque no puede permitirse andar parado en un descansito. Vanesa Sánchez comenta la anécdota ojiplática. Esta es la historia del catering DeLucas de la unión de dos culturas que desde tiempo atrás venían siendo hermanas. “Roquetas me encontró a mí, Vanesa y yo teníamos una amiga en común, me llamó para saludarme una vez y mientras cambiaba al bebé de esta me pasó el teléfono. Así nos conocimos. No había redes sociales, fue en 2007. Estuvimos un año hablando por teléfono, vine a conocer a Vanesa, era la primera vez que viajaba a Europa”, dice Lucas. Después de unas cuentas visitas a un lado y al otro del charco, la pareja decidió establecerse en Argentina. Recién entraban en la treintena y tenían un nuevo negocio entre manos. En el camping de la familia situado en la precordillera de los Andes abrieron un restaurante para poder degustar cocina española y criolla los fines de semana. Entre semana Lucas se dedicaba al periodismo y Vanesa recorría los mercados con un mapa de Andalucía y observaba con asombro cómo los descendientes de los alpujarreños reconocían sus raíces. Pero la roquetera echaba de menos su tierra y a los dos años volvieron para quedarse en el municipio. Al principio Lucas y Vanesa, trabajaban, juntos en una academia de apoyo, el argentino impartía técnicas de estudio para los chavales. Homologó su título de periodismo, especializado en comunicación institucional, pero la vida le deparaba una sorpresa. Como los españoles echan de menos el jamón, Lucas extrañaba el dulce de leche y empezó a prepararlo en casa, la repostería se le daba, le pagó los estudios. “En Argentina nadie para, siempre haces cosas con las que buscarte la vida”. Un primer bar se interesó en sus tartas, como comercial: Vanesa. La voz comenzó a correrse y este argentino se aventuró al emprendimiento, “si podía vender tartas desde la casa, podía venderlas desde un negocio”, la semilla de DeLucas Dulce y Salado estaba plantada. Fue en el año 2017 que establecieron su sede en la Urbanización de Roquetas, un plan escalable de cafetería y obrador. “El primer año prácticamente dormía aquí, y el segundo año y medio también. Hasta que en el tercero nos dimos cuenta que esta zona en verano no funciona porque la gente no pasa. Nos dedicamos a las tartas y catering”, comenta el empresario. Los dos primeros años fueron los más duros. Trabajaban codo con codo hasta que alcanzaron una estabilidad y Vanesa se dedicó por completo a su academia. ¿Cómo aguantaron esos primeros meses de incertidumbre con los pagos en la nuca? Lucas: “voluntad y confianza”. Vanesa mira a su pareja, mira a la interlocutora, se lleva las manos al pecho y contesta: “fueron unos benditos, jamás ninguno de mis amigos que habían llevado a cabo el proyecto me dijo me debes esto. En 5 meses, teníamos todo pagado, en el banco aún queda… Todavía recuerdo cuando venía el de las máquinas de café y se llevaba todo lo que había en la caja”. Vanesa transmite su pesar cuando cuenta sus vivencias, los comienzos no fueron fáciles. “Nos dejaron que pagáramos poco a poco, veían intención”. Otra advertencia a los aventureros que estén pensando en montar su propia empresa que nos da el obrador; las retenciones. “Llegas ilusionado, que bien voy a montar mi primer negocio y empiezan a caerte las retenciones, eso no te lo dicen al principio. Cada tres meses pagamos de retenciones el 19% del alquiler por ser autónomos”, dice el Niella. Vanesa agradece que los obreros del hotel de enfrente hicieran de la cafetería su sede durante el tiempo que duró la reforma. “Gracias a los 6 meses que duró la obra terminamos de pagar porque el préstamo no nos llegó para todo”. ¿Cómo es la conciliación familiar con el negocio? “Al principio muy mal porque pasábamos todo el día aquí. Nuestra hija estaba con mis padres y llegó un momento en el que no quería saber nada de nosotros”, apunta Vanesa. En ese momento su hija tenía 2 años. “Eso fue durante los dos primeros veranos, entonces al tercero cerramos. Los vecinos pasaban a decirnos que estábamos flaqueando pero cuando nos veían entrar a las 05.00h de la mañana y salir a las 09.00h con canastos y cajas para que llegara todo fresco… Después los clientes que venían en Navidad venían a recoger los pedidos…”, cuenta Lucas como se fraguó el catering poco a poco.   Desde el principio establecieron un plan de negocio escalable. Primero cafetería y según pudiera desarrollarse evolucionar a catering. Lucas Niella contaba con la experiencia previa en el camping familiar Las Chacritas y las enseñanzas de su tío Gustavo que trabajaba en uno de los lujosos hoteles que la cadena Hyatt tiene en Mendoza. “Aprendí mucho solo de charlar con él, me contaba la planificación de las mesas de los eventos. Cuando necesito una receta de cualquier cosa lo llamo a él, tenemos una composición de micuit del Hyatt buenísima”. Los padres de Lucas fundaron el camping en el año 2000 y al año siguiente la economía argentina colapsó. “Nos agarró el corralito, con los baños a medio hacer e igual dejábamos a la gente pasar, eso aquí no te lo dejan hacer. El camping era un extra, mis padres eran profesores y siguieron dando clase, pero se quedaron con todos los dólares que habían ahorrado durante una vida. Al tiempo nos devolvieron un cuarto de lo que retuvieron en pesos, que eran como papeles del Monopoli”. ¿Durante la crisis sanitaria del COVID 19 han recibido alguna ayuda? Nos ha ayudado la Diputación de Almería, no dios como 1000€ a todos por estar cerrados durante la cuarentena. Con el plan Impulsa2 el Ayuntamiento nos dará una

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«Debemos buscar lo que nos une», dijo el sacerdote del templo ortodoxo en Roquetas

Share on facebook Share on twitter Share on whatsapp Existen lugares que invitan al recogimiento, al silencio, a la introspección. Reciben el nombre de templos y aunque cada cual tenga el suyo, todos comparten el mágico poder de conectar al ser humano con su parte más elevada, con su ser. El Iconostasio, las paredes ricamente decoradas y los haces de luz que atraviesan la cúpula e iluminan las imágenes sagradas de la iglesia ortodoxa Bautismo del Señor, en Roquetas de Mar, convierten este edificio en el templo sagrado ortodoxo. Adrian Fofiu, sacerdote rumano, utiliza la parábola de Jonás y la ballena para explicar cómo llegó a Roquetas. Al personaje bíblico se lo tragó un pez enorme para que tomara el camino que Dios le había designado. Hace 8 años que el religioso dejó Oradea, cerca de la frontera con Hungría, y enraizó en esta tierra, “no me siento extranjero aquí y no siento que no esté en mi país”, dice. En la puerta del templo, el menor de sus hijos corre en busca de su madre montado sobre su correpasillos. Mientras tanto, Fofiu atiende sus quehaceres: confesiones, misas de difuntos y, en definitiva, acompaña a su comunidad y a todo el que lo precise en la fe. “La Iglesia es de utilidad pública, aquí puede venir cualquier persona, de cualquier nacionalidad. Nosotros tenemos buena relación con todas las religiones”, declara el eclesiástico. Las banderas de España y Rumanía dan la bienvenida a los fieles. El orden es importante explica Fofiu: “porque España es la tierra en la que estamos y Rumanía es nuestro país”.  Esta iglesia ortodoxa fue la primera de nueva obra construida en este país. Su consagración en el 2018 constituyó todo un hito que congregó a autoridades religiosas católicas y ortodoxas, además de a las figuras políticas más relevantes del municipio. Esta construcción supuso un desafío económico al que los ortodoxos hicieron frente. En este pueblo de 100.000 habitantes se congrega la segunda comunidad rumana más numerosa de España, son casi 10.000 los rumanos censados en Roquetas de Mar. La primera radica en Castellón. Me gustaría conocer un poco cómo fue su desembarco en Roquetas de Mar, ¿Cómo fue adaptarse, conocía el idioma ya? ¡Madre mía, ni sabia decir hola! Hablaba inglés pero me chocaba salir a la calle y que casi nadie supiera hablarlo. Solo hablaba inglés mi casera y una mujer del ayuntamiento. Soy sacerdote ortodoxo y la mayoría de las personas son rumanas pero mi trabajo como párroco implica tener relaciones con todas las personas, autoridades civiles y eclesiásticas… Empecé a estudiar español en servicios sociales. Así superé esa barrera de comunicación. Mi mujer llegó un año después y al principio no le gustaba nada, me decía: «¿dónde me has traído? ¡Si estas montañas no tienes árboles!» A mí me sorprendió porque había estado trabajando tanto que no me había dando cuenta de cómo eran las montañas. ¿Qué hubiera sido usted de no ser sacerdote? Ahora mi preocupación es estudiar otra tesis doctoral de teología; la importancia de la comunidad en diáspora y la importancia de la iglesia en diáspora rumana. Aparte de realizar estudios teológicos, tengo la carrera de trabajador social. Mis estudios están homologados en España por lo que estoy colegiado oficialmente en Almería. Además, poseo un doctorado en sociología por la Universidad de Almería. ¿Espera seguir ejerciendo de sacerdote en Roquetas? Creo que cada uno de nosotros somos lo que somos y estamos donde estamos porque eso es la voluntad de Dios. Cuando este confiere que no es bueno para tu salvación asentarte en algún sitio concreto, te vas a ir. Mientras tanto, debes trabajar en el lugar donde estés como si este sitio fuera tu residencia para toda la vida. Cuando llegué muchas personas me preguntaban si me había acostumbrado. Yo no me siento extranjero aquí y no me siento que no esté en mi país. Me siento como en casa porque trabajo, cada día, con el mismo esfuerzo y dedicación. No tengo tiempo para pensar en qué lugar del mundo me hallo. ¿La fe viene de la familia, desde pequeño o es algo que cada cual lleva dentro? Cada cual tiene su sentimiento religioso no necesitas ser sacerdote, agricultor o albañil. Estés donde estés, puedes ser el siervo de Dios. ¿Durante la etapa comunista en Rumanía se podía practicar la religión? Nací en 1982, siete años después se disolvió el comunismo en mi país. Recuerdo a mi familia practicando la fe, he escuchado historias de ciertos cargos en empresas que tenían alguna pega para practicarla. Pero quien quería podía porque nuestros calendarios están llenos de santos que, hasta el siglo III y IV d.C., tuvieron lugares de culto en catacumbas. Quien quería rezar podía donde fuera que estuviese. ¿Cómo diría a una persona que no conoce su religión en qué consiste? Consiste en el acercamiento de Dios, en su amor y el amor y respeto hacia toda la gente. Si se presta atención, a la entrada del templo, la primera bandera que recibe a la comunidad es la de España, después la de Rumanía Su simbolismo es el respeto a todos los cultos porque pensamos que cada uno es el hijo de Dios. ¿Existe alguna diferencia entre católicos y ortodoxos, por ejemplo, con el concepto de purgatorio? Esa es una diferencia- aquí se ríe-. Es una diferencia de fe, de dogma, pero debemos buscar todos lo que nos une y no lo que nos separa. Teniendo una historia de más de 1000 años juntos, debemos buscar lo que nos une: Jesucristo, la Virgen María y todos los santos. ¿Los religiosos ortodoxos pueden casarse y tener hijos? Sí, acabas de ver a mi hijo pequeño. Tengo dos uno de 2 y el mayor de 10 años. El mayor no es rumano tampoco, nació en Hungría. Realmente, vivimos en Rumanía cerca de la frontera con Hungría, Oradea. Fuimos a un doctor húngaro. ¿A veces, comparten espacios los ortodoxos y católicos? La parroquia del puerto de Santa Ana tiene muchos salones y en una ocasión, hace un

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«Supe que este era mi lugar» Roquetas para la gestora alemana Astrid Janetzko

Ojos azules chisporroteantes, sonrisa traviesa, la broma, el optimismo, la picardía… Esta es la historia de una de esas alemanas que embelesaban a los muchachos en la puerta de las discotecas en los 80. Cuyo cabello dorado le valió un distinguido paseo en mulo por las Alpujarras y cuya determinación en la vida la plantaron en Roquetas de Mar hace 33 años, porque este es su sitio. A continuación, Astrid Janetzko, nacida en Dusseldorf en 1965, madurada bajo el sol de Villalón. ¿Cómo conoció Roquetas de Mar? “Vine por primera vez con 12 años de vacaciones, solo había dos hoteles Playa en la Urbanización. Desde entonces, supe que este era mi lugar e hice todo lo posible por venir”. Asegura que la comida era difícil, nada que ver con los hoteles todo incluido y cocina internacional que se estilan hoy en día. «Imagina que yo nunca había comido cocido en mi vida. Ahora me encante pero, claro, en aquella época la comida española era muy chocante para un turista», asegura Astrid. A pesar de todos los choques culturales, quedó prendada de Almería. Cuando terminó sus estudios de administración y secretariado ya había perfeccionado el idioma. «Antes apenas había libros para aprender castellano. Practicaba español en la Taberna Flamenca, un punto de encuentro de todos los españoles que habían emigrado a Alemania. Si no encontraba a nadie para practicar me metía en la cocina a limpiar pescado con una señora gallega que hablaba sin parar y no entendía nada, pero me gustaba escuchar el idioma”. A los 22 años, vino de vacaciones en el ahora renombrado Diver Hotel, lugar en el que conoció a quien fuera su marido, Nicolás, y a un compatriota que la introduciría en el mundo de la animación en los hoteles, un paso importante para obtener el permiso de residencia. “Nicolás, un hombre de Albondón, me enamoré de él. Pero la combinación del carácter de Dusseldorf y las Alpujarras…” Astrid cambia el semblante y rompe a reír, satisfecha de las vivencias de su vida. Sin permiso de trabajo, no hay permiso de residencia, ni al revés A pesar de que la situación era difícil nuestra rubia no dudo ni un minuto, ella tenía claro que vino para quedarse. “Fui a hablar con el cónsul alemán que vivía en Aguadulce y la conversación fue corta. Pensé ¡qué tío! Ahora soy amiga de la familia, pero costó un poco. La situación era como ahora con los africanos, los rusos… el Estado no permiten que te empleen así de fácil”.   La gestora alemana afincada en Roquetas Astrid Janetzko. Foto por Melanie Lupiáñez ¿Cómo obtuvo el permiso de trabajo? Cuando me presenté ante el jefe de recursos humanos del hotel, todavía no dominaba bien el español, pero sabía cuándo tenía que decir que sí y cuando que no. Dije a todo que sí con la cabeza. Gracias a que hablaba 5 idiomas pude obtener permiso de trabajo. Durante 8 años, fue animadora de uno de los Playa de la Urbanización, tenía miedo escénico de tanto practicar se le pasó, afirma.“Recuerdo con cariño cuando trabajamos con el IMSERSO y mira que con estos viajes no se gana dinero ni para encender el aire acondicionado. Hacía lo que tocaba, había que ayudar en el bar, la recepción… Me trataban muy bien porque vieron en seguida que era extranjera. Llegué al escenario y dije: ‘bienvenido grupo de Gadalajarra’, todos se partían de risa. Después de tantos años me queda ese germen de ser graciosa, animada y era forzosamente, porque mi naturaleza es tímida”. Los días de actividad frenética en el hotel llegaron a su fin. Astrid domina más de 5 idiomas hablados y escritos, alguno más por oído, pero es una auténtica encantadora de serpientes. «Empecé como guía turística durante 6 años. Pero llegaba a casa y kaput. Después de hablar de flora, fauna y cultura en 5 idiomas, al día siguiente no recordaba qué había contado ni a qué grupo. Fue el punto de inflexión que me hizo buscar una alternativa nueva a mi vida. Decidí armarme de valor y montar mi propio negocio». 1999, año del comienzo “Junto a mi amigo, José Luis Ramos, que es contable, montamos mi primer local”. Un espacio compartido entre un rent a car y una gestoría, un coworking que dirían los modernos. Las puertas automáticas, Astrid utiliza esta metáfora para hablar de su trayectoria en la vida y cómo las oportunidades salían a su encuentro. ¿Cómo compró el local donde se emplaza el negocio? Vi por la calle al dueño del local donde estoy ahora, me pidió nada, estaban todos los papeles preparados porque en el último momento los compradores se echaron para atrás. El alquiler no me gusta pienso que es dinero tirado. Propiedad, propiedad. Hay que pensar en el día de mañana. La ayuda familiar le dio un pequeño un empujón y eso que ella siempre ha sido una hija única independiente y con las ideas claras. «Mi padre me prestó algo de dinero para reformar el local y habilité el sótano donde viví durante 7 años. Así tenía dinero para mi negocio y devolver la hipoteca. Estaba sola, sin marido, ni hijos… Pues vivía de puta madre. Me compraba todos los muebles que me gustaban, los montaba”. Vivir y trabajar en el mismo lugar, ahorra alquiler y paga la hipoteca No a muchos les puede parecer apropiado vivir en un sótano durante 7 años de su vida, pero con humor y determinación, esta mujer emprendedora y valiente lo consiguió. “Es un sitio limitado para vivir, estaba muy cerca de los papeles, la suerte que por las mañanas me movía, iba a extranjería… Por otro lado, me gustaba, pensaba si alguien entra a robar estoy yo aquí abajo. Me lo tomaba con un humor”, comenta acerca de su tiempo debajo de las facturas.  El apartamento fantástico. 2006 “Una señora necesitaba vender su apartamento y me dejó el poder. Se me ocurrió preguntar al notario si podía venderlo a mí misma, respondió que sí.

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El único taxista negro de Almería: Santos

Cruzaba presto por el Paseo de Almería y unos ojos salieron a mi encuentro. En la parada de taxis un conductor negro manejaba el coche, entonces quise conocer su historia. “Es ecuatoriano y lleva la licencia 28. Llama a central”, me dijo un compañero del gremio. El protagonista de hoy es Santos Alberto Almán Medina, por ahora el único afrolatino taxista de Almería. El caballero de la camisa inmaculada, mejores formas y puntualidad inglesa, toma asiento y comienza a narrar su historia, paso a paso, desde el provinciano que nunca había salido de Guayaquil hasta el padre que procura un futuro mejor para sus hijos. “Los estudios no te los quita nadie”, dice quien acusa la vulnerabilidad del analfabeto, más que el azote del racismo. Llegó a Almería en 2003, dejaba en Ecuador a su mujer y 3 hijos, el menor de 7 años. Vino a nuestra tierra de la mano de su hermana mayor, con la intención de trabajar unos años y sacar dinero para comprar un taxi nuevo en su país. “Nunca había salido de mi país, hice trabajos que jamás hubiera imaginado”, confiesa Almán. En el sentido estricto de lo que significa confesar, sacarse del pecho las espinas a golpe de palabra, porque todos soportamos el humano derecho de cometer errores y redimirnos con el perdón de los hombres. El taxista recuerda con precisión milimétrica las fechas, las cifras y las sensaciones que se anudan en la garganta. En Almería, bajo el mar de plástico apenas pasó 2 meses, en unas condiciones a su parecer hostiles, mal pagadas y sin el ansiado permiso de residencia. A pesar de haber empezado joven a trabajar, a los 14 años ya se las ganaba en un taller de chapa y pintura hasta que llegó a ser maestro, la realidad a la que se enfrentó superó cualquier expectativa. Las canteras de mármol de Macael Lo más cumbre que me dio fue cuando llegamos al tajo y había al menos 10 bañeras de piedras de mármol, pero unos piedrones. Teníamos que partir las piedras a mano. Ahora no me puedo quejar porque me ha ido bien, pero si volviera a nacer te digo que no lo hacía. Estuve allí de 2004 a 2006, allí me hicieron los papeles. ¿Cómo podía sobreponerse a este sufrimiento? El coraje lo sacaba para mandar dinero a mi familia, tenía que mandarles dinero para los estudios de mis hijas, la comida, porque ellos dependían de mí. Almán había dejado que un compañero ecuatoriano explotara su licencia, además de la encomienda de pasar 100 dólares al mes a su familia, una cantidad suficiente para mantenerse. Pero al poco tiempo los pagos empezaron a demorarse y colgó los dados. El ansiado permiso de residencia era el boleto ganador, trabajó 6 meses más en las canteras hasta que se cumplió el contrato y volvió a casa por primera vez en 3 años. “Cuando regresé mi hijo menor tenía 10 años y mis hijas 16 y 17. Además en ese tiempo solo podíamos comunicarnos por un locutorio, no había redes sociales. A veces me gastaba un buen dinero hablando dos y tres horas con mi familia”, recuerda el taxista. “A veces la gente lo ve a uno y piensa que lo que uno ha hecho ya se lo ha ganado. Pero no saben las consecuencias que tiene esa persona, lo que ha pasado para llegar a donde está. Nadie sabe lo de nadie”, dice el chófer. Al regresar a España se sucedieron los trabajos en diferentes empresas de urbanismo. En una de ellas, Aral, se encargaba de la maquinaria, cargar y descargar los camiones de materiales, etc. Era la época buena de la construcción, se necesitaban muchos trabajadores. “Vino a la obra un amigo mío que era ingeniero, pero no había convalidado sus estudios. El encargado me decía ‘¿Santos a quién has traído aquí este es un buen elemento?’, así él iba con los planos y yo con el dumper y el torillo”, relata el ecuatoriano. Corría el año 2007 cuando “a través de un amigo me enteré que podía sacarme el permiso municipal de taxi. El encargado, Antonio, me decía: ‘déjate del carnet del taxi. Santos aquí no te va a faltar el trabajo’, pero uno tiene que tener un as debajo de la manga. Al año siguiente comenzó a flaquear el trabajo, la empresa terminó por cerrar y me quedé parado. Aproveché ese tiempo para meter currículo como conductor”, recuerda Almán. Después de 2 entrevistas fallidas se le dio la oportunidad y comenzó a trabajar como conductor profesional. Un recorrido de 3 horas por la ciudad, para quitar las telarañas tras 7 años de desuso, una puesta a punto al taxímetro y a rodar. El propietario de la licencia le dio las llaves del garaje y del coche, Santos empezaba de nuevo en el turno de 16.00h a 06.00h. Y en la de prosperar estuvo y anduvo hasta que se dio la oportunidad de comprar una licencia en Almería. Primero encontró una licencia en Huércal que podía explotar en Almería y así se quitaba de la noche, pero a los 6 meses los compañeros almerienses se quejaron, así que le tocó cambiar. Claro que por el camino conoció a un compañero al que ahora llama amigo, Juan, recuerden el nombre que desvelaremos el misterio. “Todo el mundo busca un porvenir mejor, si fueras yo ¿qué harías?” “Hice cuentas y vi que con lo que pagaba por el alquiler de la licencia, más la seguridad social, se me equiparaba a la letra del banco si compraba la licencia”. Aunque entonces el banco financiaba el 100% de la licencia, fue su amigo Juan de Huércal quien le echó una mano. En 11 años Almán será el legítimo propietario de la licencia 28 para entonces espera jubilarse a sus 67 años. Ahora el relevo lo lleva su hijo, Antoni Almán Correa, un estudiante de Gestión Laboral de la UAL, quien explota de vez en cuando el taxi para sacar su dinero.

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Los búlgaros que hacen internacional su taberna en Roquetas de Mar

Milena Pashova desde su taberna en Roquetas de Mar Share on facebook Share on twitter Share on whatsapp La propietaria de la Taberna Milena en Roquetas de Mar, Milena Pashova, recuerda con precisión de cirujano la fecha cuando partió de su ciudad natal, Burgas, en Bulgaria con sus dos hijos de 1 año y 6 meses rumbo a un pequeño pueblo de Castilla la Mancha, Honrubia, tardaron dos días en autobús. “El primer día que salí a la calle con mis hijos dos mujeres vinieron corriendo hacia nosotros con una cara de alegría y muñecos en las manos. Nos acogieron como a la familia”, rememora la hostelera. El marido, Stoycho Pashov fue el primero en venir a España. “Lo pasó muy mal, fue muy duro, salió de Bulgaria con una oferta de trabajo, pero le mintieron. Tuvo que dormir en un banco en la calle en Madrid, entonces conoció a un búlgaro que lo ayudó y fueron a trabajar al campo en Albacete. Desde allí le ofrecieron trabajo en Honrubia y a los 6 meses pudimos venir nosotros”, continúa Pashova. Esta pareja siempre se ha dedicado a la hostelería, es tradición familiar. Se conocieron cuando trabajaban en la taberna griega Afrodita en Burgas. “Allí trabajábamos 30 camareros, tenía dos plantas, en la primera había música típica griega en vivo y arriba estaba el mehana que me hace mucha falta aquí, pero no lo puedo tener”. El mehana es a los búlgaros lo que a los andaluces un patio, es una construcción de madera con grandes mesas y una barbacoa donde se reúnen a comer y bailar. Dadas las raciones abundantes, su forma de vivir y el trato se ve que la sociedad búlgara es acogedora, muy dada al compartir. En el año 2003 se trasladaron a El Ejido, su amiga Bogi a quien habían conocido en la taberna le dijo a Milena que buscaban limpiadoras. Así la familia se trasladó al levante, “primero trabajé en una empresa de limpieza y después limpiaba en casas particulares. Tenía mucho trabajo y en todas las casas me trataban como a una más de la familia”, dice la mujer búlgara a sonrisa llena, que se intuyen por los ojos entrecerrados que le deja la mascarilla. En 2015 llegó el golpe de suerte, una herencia les dio el impulso para montar su primera taberna en El Ejido. En este momento Milena para y toma aire con la emoción a flor de piel continúa: “estoy muy agradecida a toda la gente, tenemos muy buenos momentos de juntarnos, bailar y pensar que estábamos en nuestra tierra”. La Taberna Milena que empezó como un punto de encuentro de búlgaros nostálgicos se ha convertido en la casa de todos. Cada día a media mañana llega una señora alemana que vive en su caravana aparcada a tres calles, un currito cuyos pantalones llenos de mezcla lo delatan pide un plato de cocido y, un italiano jubilado bebe una jarra de cerveza helada y pide una tortilla de 2 huevos. El chef, Stoycho Pashov, marido de Milena, sale a dar en mano el plato a su cliente a comprobar con satisfacción el trabajo bien hecho. Los bocados búlgaros están adaptados al concepto de tapa almeriense, pero el plato de cocido es tamaño casa de abuela. A Roquetas se trasladaron hace 4 años, se llevaron su altar con una virgen ortodoxa regalo de la madre de Pashov cuando abrieron el primer bar, las recetas, el buen hacer y toda la bebida y comida típica que consiguen de importación.   ¿Tuvo miedo de lanzarse a montar su propio negocio? No. Ahora si tengo miedo, antes no estaban las cosas así. ¿Por qué la gente repite? Porque le gusta. -Responde al instante sin la menor duda- Viene una persona y siempre traer a más gente, me dicen que se sienten como en casa por como los tratamos. ¿Cuáles son sus claves para que el negocio vaya óptimo? Trato a la gente como me gusta que me traten a mí. Puedo decir por experiencia propia que, con excelencia y mimo, como cuando vas a casa de la abuela y está pendiente de que no te falte de nada. No puede salir sin haber probado la ensalada típica búlgara, la hamburguesa búlgara y el queso a la plancha, platos y ricos y abundantes. ¿Tener un buen cocinero? Aquí estallan las risas, “eso por supuesto, el chef es el mejor, tiene una mano. Lo más típico es la ensalada búlgara con queso feta, la tapa Milena que la llamamos así porque una amiga siempre la tomaba y decía que se tenía que llamar como la casa, también las patatas con queso tienen mucho éxito porque son caseras y no las freímos en freidora”. ¿Al final se queda el corazón entre dos tierras? Pues sí, echo de menos todo. Me gustaría volver, pero me encanta vivir en España, la gente, son muchos años aquí. ¿Guardan relación con los albaceteños? Sí, la hija de mi vecina Dori, Tini, me enseñó a hacer tortilla de patatas. Ella vivía en Madrid, pero cuando venía a Honrubia siempre traía regalos para los niños. ¿Cuánto tiempo pasó hasta que regresaron a Bulgaria? Volvimos en 2008 cuando murió mi suegro. No hemos ido mucho, por falta de tiempo, falta de dinero, con el bar no tenemos tiempo de nada abrimos de lunes a domingo. Cuando le digo a mi marido que nos vayamos de vacaciones el siempre se ríe y dice que vivimos en paraíso porque aquí siempre hace sol y se está muy bien. Antes de despedir a la familia Pashov tenemos el placer de conocer a su hijo menor, un muchacho muy alto, que echa una mano en el bar. “Mira este es mi hijo pequeño”, dice el padre mientras el chico le echa el brazo por el encima del hombro, “¿Has visto que pequeño es?”, dice Stoycho mientras levanta la cabeza para mirar a su hijo con una enorme sonrisa pintada en la boca. El hermano mayor está fuera estudiando

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Un locutorio roquetero: el corazón entre mares, el mate y la reinvención

Silvina Zapico y Juan Ignacio Yurgel Brignone. Foto por Carmen Blanco Share on facebook Share on twitter Share on whatsapp Un locutorio pequeño de Las Marinas regentado por una familia argentina. Un hombre y una mujer en la mitad de su vida, que hicieron de Roquetas de Mar su hogar. La historia de muchos, en la que nos podemos ver todos. Emprender en un lugar extranjero, innovar y reinventarse, las claves del negocio. Hace 10 años tan solo era un locutorio, a día de hoy el grueso de la empresa recae en la telefonía, reparación y contratos. Pero con la vista en nuevos horizontes: la digitalización y una impresora 3D. A principios del milenio, el miedo invadía las calles de Buenos Aires. Silvina Zapico estaba embarazada de su primera hija, contaba veintipocos, recién graduada en Turismo y recién casada con Juan Ignacio Yurgel Brignones, quien al día siguiente de la boda vino a Madrid a buscarse la vida. En esa situación la protagonista se decidió a cambiar de vida. “Si vuelvo a mi yo de 21 años, no lo volvería a hacer. Me quedo en mi casa con mi familia, mis comodidades. Pero no me arrepiento de haberme ido, después de todo lo que hemos pasado, no me puedo arrepentir. Hemos llorado, hemos estado solos Navidades, Año Nuevo, Cumpleaños. No existía WhatsApp, iba a una cabina echaba unas moneditas”, dice Zapico. “Todos los extranjeros vivimos esta dualidad emocional, que te sentís bien donde estás y te gusta el lugar que encontraste, pero siempre vives tu vida reflejando todo lo que pasó en tu país, tus orígenes, tu familia. Porque lo dejas todo atrás. Es bonito lo que se encuentra, pero duele todo lo que se deja”, continúa la empresaria. Por el local hay objetos que denotan su procedencia, los Mates, su hija mayor va por la trastienda tomando uno. También hay un mapamundi alfilereteado por Europa central y Argentina, señalan los lugares que ha visitado la familia, pero eso sí todos juntos. ¿Por qué dejaron su país natal? Por la inseguridad. Lo que más me gustaba cuando llegué era ver como funcionaban los cuerpos de seguridad. La policía de argentina es corrupta, cuando te paran tienes miedo de que te roben. Recuerdo una vez ir con mi padre y una agente pedirle para un café, demandó el documento y mi padre le pasó un billete debajo. ¿Cómo fue el trámite de obtener el permiso de residencia? El proceso de conseguir los papeles, es muy duro, horrible. Iba por la calle y me sentía el bicho feo. Me llevó unos 6 meses tener toda la documentación en regla. Dependiendo de la nacionalidad tardas más o menos tiempo. Mi marido vino con la nacionalidad argentina y no tenía posibilidad de conseguir los papeles hasta los 3 años de estar viviendo aquí. En mi caso tengo la nacionalidad suiza por mi familia. Al poco tiempo de vivir en España, Suiza empezó a tener trato comunitario. Así pude conseguir la residencia como cualquier europeo. Fue sencillo de hecho, lo hice desde casa. Aunque nunca hemos tenido barreras por ser extranjeros, los obstáculos están siempre para todos. En ese sentido acá nunca hubo problema ni para alquilar casa, ni nada. Cuando decíamos que éramos extranjeros, la gente nos decía: ‘no ustedes son argentinos’, nos tienen bastante cuidados. La vida laboral de una emprendedora He trabajado en cafetería, restaurante, recepción de hotel. Fui jefa de recepción en una cadena muy buena y lo dejé porque ya tenía la segunda peque, me demandaba mucho tiempo. El negocio que había empezado Juan funcionaba bien y me fui con él. He ganado calidad de vida porque he ganado horas para mí y puedo dedicarme a las niñas, pero el negocio es un hijo más. El autónomo no tiene vida, se la pasa detrás del negocio y de los impuestos. No tiene jefe, pero tiene al gobierno, al dueño del local… A mi tener un negocio no es lo que más me gustas, mi ideal sería un bed and breakfast en el medio de la montaña perdido, daría habitaciones y vendería tartas. Pero con un negocio propio puedo conciliar mucho mejor el trabajo con la familia, que si dependo del horario que cada semana me pongan en un hotel. Era complicado cuando tenía que irme a las 11.00h de la noche y la peque aparecía llorando por el pasillo: ‘mami no te vayas’, pero son condiciones de vida que a todos nos tocan. El día que hablamos con Silvina Zapico lleva botas de nieve y ropa de abrigo, es domingo por la tarde, la familia ha ido a disfrutar de la montaña, pica un poco el hambre y pedimos unas hamburguesas al burguer. Son gentiles y cercanos, no dejan que pases hambre o sed, a la que se acaba mi cerveza a parece otra. Un bidón de gasolina, pintado y tematizado con las insignias de un club motero nos hace de mesa, suena buena música rock y cada rincón de la estancia tiene algo que contar. Muchas veces me quiero dar cabezazos contra la pared, pienso; ‘esto no es vida, me quiero morir, trabajo con mi marido’, (hace una mueca burlona y se ríe). Yo trabajo cara al público, recibo a los alemanes, ingleses… y Juan con la reparación, que ha ido ampliando poco a poco, por ejemplo, con la introducción de microscopios específicos. Mi marido tiene su base de electrónica y la parte del software, los problemas informáticos son míos. Porque a veces pasa más por empatizar con la gente, ayudarle a reparar la aplicación o lo que toque. ¿Cuándo pudieron regresar a ver a la familia? Regresamos al año y medio a ver la familia, pero luego entramos en una vorágine económica de cambios y negocios, pasamos diez años sin poder ir. Ahora puedo ir con más frecuencia, aunque es difícil porque somos 5 personas. El año antes a la pandemia tuvimos un acontecimiento importante, mi hermana tuvo su primer hijo y fuimos las chicas a conocerlo

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Los sabores hindúes en los paladares roqueteros

Laddi y su hijo Ravneet Singh en la barra del Spice Hut. foto por Carmen Blanco Share on facebook Share on twitter Share on whatsapp Hasta la Urbanización de Roquetas de Mar llegó un día de 2016 un sij de India, Laddi Singh, acompañado por su familia. El propósito era abrir un restaurante de comida tradicional India en un pueblo donde hay censados 27 compatriotas. Pero contaban con la bendición de la comunidad británica, bastante numerosas en el núcleo urbano, además del hambre por nuevos sabores de la población local. Gracias a sus buenos haceres en los fogones y a los votos de los comensales han obtenido la excelencia Trip Advisor durante dos años consecutivos. (Puedes reservar aquí). “Al principio nos decían que no iba a funcionar que por aquí solo había bares de tapas y que dónde íbamos nosotros con el restaurante. Además, yo nunca había sido camarero, siempre fui electricista, pero hablo con la gente, la invito a cerveza, y el cocinero es muy bueno. Ahora cada domingo vienen clientes de Almería y de todas partes, porque no hay restaurantes típicos hindús por aquí, pakistanís, kebabs eso sí”, cuenta el dueño quien a pesar de llevar 18 años en nuestro país se siente más cómodo en inglés. El local es una pequeña parte de India a través de los 5 sentidos, las paredes son de colores, como las especias que aderezan la comida, a través de la televisión se ve y oye un canal de música tradicional, desde la cocina salen los olores que anuncian un buen paladar y si observas puedes ver cuadros de Khrishna o una estatua de Ganesha. En la pared del lateral; un cuadro del Taj Mahal y la distinción del público enmarcada se encuentran rodeadas por caminos de post-it de colores que portan los nombres de los clientes y la fecha de las reservas. Spice Hut, la casa de las especias, un truco de marketing que podemos asociar a una conocida cadena de pizzerías. El electricista hindú siguió su instinto con la ayuda de un amigo chino, algo de ahorros y el apoyo familiar. “Todo estaba muy mal, lo arreglamos entre mis hijos y yo”, cuenta el hostelero. Amrit (24 años) y Ravneet (20 años), son los hijos que trabajan en el restaurante. El mayor de los hermanos forma parte del equipo de cocina, mientras que el pequeño atiende las mesas. Los chicos fueron los primeros en venir a España, hace 8 años, después llegarían la madre, Charanjit Kaur (46 años) y la hermanita, Gurpreet Kaur (15 años). Cuando el padre obtuvo la nacionalidad después de 10 años de residencia necesitaba una nómina alta para traer a toda su familia, 900€ para la esposa y 300€ por hijo, no quedó otra que ir poco a poco. Todos los varones de la familia se apellidan Singh y las mujeres Kaur, estos nombres tradicionales hacen referencia a la fuerza de espíritu, leones y princesas fuertes. La razón es religiosa, esta familia es sij, una religión que surgió en su provincia natal, Panyab, en el siglo XV. Tradicionalmente los hombres dejaban crecer su barba, portaban un cuchillo, turbante y jamás se cortan el pelo. Su dieta es vegetariana y no toman alcohol, pero si vais por el restaurante veréis una cara mucho más actual. ¿Celebran la Navidad? Tradicionalmente no, pero si vienen amigos al restaurante pues sí celebramos con ellos y tomamos algo por la noche. Nuestras fiestas tradicionales son Holy, Divali… Holy es la festividad primaveral de polvos de colores, Divali es el ‘Festival de las luces’ por el que dan la bienvenida al año nuevo hindú, suele ser entre mediados de octubre a mediados de noviembre, la fecha varía porque depende de las lunas. Hay una estatua de Ganesha y un cuadro con Krisha… Sí, pero nosotros (los sijs), tenemos otros santos. Tenemos un templo sagrado, el Templo de oro que cada día da de comer a 100.000 personas, solo vegetal claro. Laddi tenía 26 cuando partió de India, dejó allí a su joven mujer y se fue a ganarse la vida en Dubái. Me preparaba para ser militar como mi padre, había hecho la teoría y la práctica, solo necesitaba la carta de recomendación de mi padre, pero él estaba en Sri Lanka herido en un hospital, había ido a la zona por un conflicto, no me pudo enviar el documento y después de 4 meses me fui a Dubái como electricista en los rascacielos. Normalmente los obreros que trabajan Emiratos Árabes duermen en unas ciudades aparte para que no se vea la mano de obra y suelen estar en malas condiciones. Bueno si te toca una empresa buena duermes en un sitio bueno, te dan comida, ropa, si te toca una mala, mal, duermes en un sito así de madera… Y a usted ¿cuál le toco? Una mala…Laddi cuenta la historia entre risas, los tres primeros meses no me pagaron, tampoco me daban comida, si no iba a trabajar un día al día siguiente tampoco cobrara. Hay mucho rollo allí. ¿Cómo fue que llegó hasta España? Vine en avión, mi hermano sí que lo tuvo difícil, primero pasó por Turquía, entre las montañas… Yo no tenía pensado venir aquí, durante unas vacaciones en India, después de 4 años en Dubái unos amigos me hablaron de esto y probé. Fue un poco difícil, primero en Lloret de Mar con unos familiares de mi mujer y después fui hasta la Manga del Mar menor porque el hijo de una vecina de mi madre tenía allí un restaurante. No me cogió el teléfono a pesar que lo llamé durante 4 días, pero me personé en el restaurante, allí conocí a un camarero bueno y poco a poco me fui ganando la vida. Me costó mucho aprender español trabajé como camarero dos meses. Un día el dueño del restaurante me dijo que era un “machote” y en mi idioma se parece a una palabra muy fea, hasta que no llegó una compañera y me dijo

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Enseñar inglés a bebés, la polaca que hizo realidad su sueño en Roquetas de Mar

Share on facebook Share on twitter Share on whatsapp Luchó duramente por conseguir una de las 3 becas erasmus que la traerían a España, conoció al amor de su vida y se quedó en Roquetas de Mar, durante la crisis de 2008 levantó una academia de inglés innovadora en el pueblo. En el trayecto de hacerse adulta perdió a sus padres de cáncer. Hoy hablamos con Natalia Bartkowiak, la polaca que creyó que los bebés roqueteros podían aprender inglés. De su tierra natal recuerda una primera “infancia chocante” dicho en sus palabras, llena de contrastes entre las condiciones de vida impuestas por el comunismo y el libre mercado a solo una frontera con Alemania, que por supuesto no podían cruzar. Al finalizar la Segunda Guerra mundial Polonia se convirtió en un punto estratégico para la URSS al este de Europa. El Ejército Rojo expulsó a las fuerzas alemanas y así se estableció el comunismo desde 1944 a 1989. La infancia en el régimen comunista de la República Popular de Polonia El mayor problema del comunismo era que igualaba a todos, mi madre era oculista y mi padre radiólogo. Todos los sueldos estaban igualados, bajos y a lo mínimo, era mejor conocer a la dependienta de una tienda que a un médico porque te podía conseguir un kilo más de carne al mes. Había tickets de racionamiento y tenías que esperar durante toda una noche o un día para poder comprar. Recuerdo que era muy pequeña y me dieron un plátano, no lo quería comer porque me resultaba raro. Pero era algo tan preciado que me insistían en que lo probara, claro no se podía importar nada. Durante la República Popular de Polonia no había nada, las estanterías de las tiendas estaban vacías. Un amigo de mis padres fue a trabajar a Alemania porque la diferencia era grande y en unos meses podías ganar como para comprarte un coche. Este hombre volvió y repartió entre los niños juguetes, eran usados, y me tocó una Barbie sin mano. Cosas así, yo no necesitaba estos juguetes, pero chocaba. Nunca me faltó nada, porque realmente no necesitaba unos juguetes para vivir, pero se daban situaciones… mi padre entró conmigo a una tienda de ropa para niños y salió casi con lágrimas en los ojos porque no podía comprarme nada, tenía que conseguir tela, porque tampoco se podía comprar, entonces una abuela me cosía algo. Por eso no me gusta el toque de queda, me recuerda a esos tiempos. Caída del comunismo Cuando abrieron las fronteras fuimos a París en tren, era niña sería 1991 o 1992, mis padres sentían estas ganas de viajar después de tanto encierro. Comimos en un McDonal’s porque todo el mundo decía que era americano, muy famoso, era el primero que visité. Vi cosas que me sorprendían como que la gente sacara dinero de pared, era tan nuevo para mí. “Polonia evolucionó mucho con la democracia y ahora está otra vez mal políticamente. La ultra derecha católica ha prohibido el aborto bajo cualquier circunstancia”. La educadora se refiera a las políticas de PiS siglas por las que se conoce en polaco al partido Ley y Justicia. Para mis padres era algo increíble que yo pudiera viajar, ellos con mi edad vivián bajo un régimen cerrado, mi generación fue la primera que apoyó viajar. Además, fue todo un baby boom éramos numerosos en las clases se hacía muy difícil conseguir las becas, pero siempre fui empollona, así me dieron una de las 3 becas erasmus que ofrecía la Universidad de Poznan donde estudié. Fue en el año 2005 y cuando buscaba información sobre Almería en internet solo aparecían cosas de deporte de los Juegos Mediterráneos. La erasmus polaca por Almería Cuando llegué a la UAL, había aprendido toda la teoría, la gramática, pero la forma de hablar de los almerienses costó un poco. Se daban situaciones cómicas porque no nos hacíamos con el acento. ‘El peecao frito’ decía un profesor y no nos enterábamos de nada, hasta que pillamos que quería decir: ‘pescado’. Es curioso porque durante los años universitarios conviví con 4 amigas polacas y de ellas 3 estamos casadas con españoles. Era a finales de febrero, las tres estudiantes polacas por las calles de Almería y de repente vimos a un grupo de ancianas disfrazadas de bebés con pañales, chupetes, cantado algo por la calle. Qué bueno el carnaval, me encantó la cultura española y me encanta. La comida, las tapas, eso enamora. Aunque al principio se me hacía raro darle dos besos a todo el mundo, vengo de una cultura donde los besos son para la familia y los amigos. Entonces ir por la calle con amigos y de repente que te presenten a alguien, así con dos besos. Una amiga polaca de erasmus ponía siempre la mano por delante, ella no sé quedó en España sería que no le gustaban los besos. ¿Cómo conoció a su marido? ¿qué cómo conocí a Edu? Pues de fiesta por las Cuatro Calles (se hacen las risas) y ya me quedé aquí con mi gran amor. Eduardo Funcia es madrileño y trabajaba como aparejador durante el boom de la construcción en Almería. Lo primero que destaca a simple vista de esta pareja es que son excepcionalmente altos, los dos son bastante deportistas, emprendedores, innovadores y han formado una preciosa familia de tres niñas polaco-españolas; Sofía 11, Blanca 7 y Natalia 5 años. Una crisis, una oportunidad La crisis del ladrillo empujó a la joven pareja a dar un paso adelante. Tenían algo de dinero ahorrado, una ayuda familiar y otra cantidad del Estado, además de mucho valor. Con estos ingredientes abrieron la primera academia de inglés con el método Helen Doron en Roquetas. Un método de enseñanza orgánico a partir de los 3 meses de edad. ¿Cómo fueron los comienzos allá por 2010? Estaba casi convencida de que iba a salir, pero todo el mundo me decía que no, el inconveniente del dinero, los niños tan pequeños… Durante estos años

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