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La musa suiza de Cantón Checa y su hija, vanguardia en la alfarería nijareña

Vinimos por oro y hemos encontrado tanzanita… La musa de Cantón Checa y Jesús de Perceval se llama Sophie Cuendet, es alfarera y junto a su hija, Chloé, llevan el ‘Atelier’ de Níjar, un espacio dedicado al arte multidisciplinar con gran peso en el barro. En los años 70 la pareja formada por Sophié y Juan llegó a Almería, se instaló en La Chanca donde compartieron como los gitanos, con los gitanos, en aquel barrio humilde que les ensanchó el alma. La suiza no dudó en echarse al torno de la Escuela de Artes de Almería cuando flaqueaba el oficio y pareciera que aquello fuera a desaparcar, desde entonces guarda un estrecho vínculo con la institución. ¿Sophie cómo encontrasteis esta parte del mundo? Por casualidad, (contesta con una amplia sonrisa), compramos un dos caballos, dimos la vuelta a toda la península pasando por Portugal. Buscaba un lugar donde se hiciera la cerámica de una forma más tradicional con horno de leña, torno de pie… Y me hablaron de Níjar, nunca me dejaron trabajar en un taller porque la mujer al torno no. Así que Juan me construyó un torno de pie y todo lo hacíamos manual. Cuando llegamos en 1972, un holandés y una suiza todo era muy diferente, los cortijos a nuestro alrededor cultivaban, tenían sus animales, había parra, donde había parra ahora hay invernadero. Si hubiera visto en que se iba a convertir en el futuro no sé si me hubiera quedado aquí. Pero nosotros tenemos la suerte de tener el cortijo en el Parque Natural, en un paraíso. Menos mal. Así conocí a una de las musas del movimiento indaliano que hizo de Almería su casa, por el acogimiento de sus gentes, el cariño, el respeto. Sophié encontró su lugar en el círculo intelectual de la época y a día de hoy se emociona al ver la exposición de ‘La Chanca’ de Pérez Siquier en la Diputación de Almería, su primera casa. Sophie se crió en Suiza en el taller de su padre, era un artista multidisciplinar. Más tarde estudió en la escuela de artes y oficios por la especialidad de cerámica. Cuando llegaron a Níjar propusieron un tipo de cerámica artística y de alta temperatura, empleaban esmaltes y materiales diferentes a la alfarería utilitaria típica de esta zona. Juan y Sophie compraron un cortijo en ruinas, cuatro piedras que levantaron con sus propias manos del dinero que obtenían de trabajar en Suiza por temporadas. En los 80 tu trabajo era muy diferente a la cerámica utilitaria de la zona: A día de hoy sigue pareciendo algo raro, nuestra cerámica es para exposiciones y la vendemos fuera. La pregunta es ¿esto para qué? Si no tiene utilidad. Vendemos en los mercadillos de San José porque por allí pasa mucha gente. Cuando pongo un pie en el Ateilier me abruma: “Cuando los niños entran en el Atelier se quedan siempre callados”, dice Sophie con una sonrisa amplia, su trenza plateada y su ligero acento circunflejo la sitúan en un lugar lejano a Almería aparentemente, pero ya sabemos qué dicen de las apariencias. La galería ‘L’Atelier de Níjar’ es de fachada blanca encalada, tradicional, pero a través de su puerta se accede al universo propio de las artesanas. El “Bolón”, como lo llama Chloé, su creadora, es una gran urna de barro tamaño júpiter, un primer punto de fuga que se disipa con los móviles del techo. Los elementos revolotean colgados de las altas vigas de madera y enredan mi atención como en una tela de araña que me mece mimosa. ¿Qué representa esta escultura Sophié? Pues son dos mujeres que se cuentan cosas, dos confidentes. La obra es una silla deconstruida, un objeto utilitario reconvertido en representativo, donde dos figuras pequeñas se presentan en la actitud que explica la artesana. Es la primera sala después del hall, un espacio entre espacios, cuadrado con una tenue iluminación. Da paso a una amplia sala de exposición donde las obras de diferentes artistas ocupan su lugar y toman su protagonismo. El primer espacio funciona como distribuidor, desde aquí se accede al taller y a dos salas de exposiciones, una pequeña que alumbra a otra más grande, una sala que hace de museo contemporáneo multidisciplinar y colectivo. Tres veces al año cambian las piezas en torno a una temática en esta ocasión los Haikus ilustrados. Y por el taller andaba Chloé absorta en la música y las cajas cuando la sorprendí. “¡Ay que susto, perdona con la música no te había escuchado!”, dice la artesana. El taller es un espacio pequeño perfectamente ordenado, de esta forma facilita el trabajo cuando madre e hija están mano a mano y contaminándose la una a la otra, muchas de sus obras son conjuntas. En una de las paredes hay piezas coquetas que presumen de pertenecer a la familia, por amor no pueden desprenderse de ellas. Sobre la mesa el caballo de Chloé una pieza de exquisitez renacentista, todavía está en crudo, su piel es gris marmórea y brilla después de un mes de bruñido, pulir y pulir hasta dejarse las muñecas, para conseguir ese efecto luz sobre el barro. Chloé te conocí hace unos años en el espacio Camping Gas y hacías abejas y universos diminutos: Sí, estuve seis meses en cama, solo podía hacer cosas muy pequeñas, manejaba el barro con lo que me daba los dedos porque sentía mucho dolor, me dolía el roce de la piel incluso, así que cuando pasó todo dije ahora voy a hacer algo enorme. Empecé con las cajas, me llaman mucho la atención porque tenemos un instinto de abrir para ver qué hay, era aportar la parte utilitaria a la escultura. La escultura está encima de la mesa y es como un caballo jerezano al paso, lleva la cabeza recogida, tiene los ojos almendrados y vivos. ¿Cómo hiciste esta pieza? Todo está hecho completamente a mano, cogí 4 pellas de barro las puse en la mesa, le dí de ostias… Su cabeza está en esta posición

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«El arte más moderno es el más antiguo», dice el alfarero Matthew Weir

Dice Calderón de la Barca que «la vida es sueño y los sueños, sueños son.» Hay quienes los terrenalizan, los convierten en posibilidad y hasta consiguen vivir de ellos. Así le ha sucedido a Matthew Weir, un inglés afincado en Níjar desde 1988, lugar que le ha permitido aprender el oficio de alfarero con las técnicas subyacentes en varias generaciones anteriores; como le ha ocurrido a su mujer Isabel Soler, tejedora con una raíz familiar de cuatro generaciones. Él siempre ha sido un alma libre, después entenderán, por lo que ha sabido adaptar la alfarería nijareña a diseños más actuales. Ambos son los dueños de ‘La tienda de los Milagros’. El frío rascaba en Níjar la semana que fui a verle a su casa-taller en el antiguo barrio de los ceramistas. Con música clásica me recibió en su salón y ahí me concedió el privilegio de adentrarme en su mundo desde la infancia. «Nací en Londres pero tuvieron que inducir mi parto para poder coger el barco e irnos a vivir a Estados Unidos. Mis padres eran escoceses; él, diplomático, se formó como traductor de persa en las fuerzas aéreas británicas. Cuando comencé a tener memoria, a los cuatro años, nos enviaron a vivir a Egipto. No fue hasta los seis cuando pisé Inglaterra por primera vez. Eso sí, siempre íbamos de vacaciones a Escocia a ver a mi abuela.» «Estuvimos en Inglaterra durante un tiempo y luego destinaron a mi padre a Bahrein, ahí estudié en un internado inglés. No creas que era una máquina de privilegios como los que la gente tiene en mente sino más bien un herramienta necesaria para darles estudios a los hijos de los funcionarios.» Pero estabas en un país árabe y al mismo tiempo ibas empapando cultura de muchos sitios… Inconscientemente, sí. El arte siempre ha estado presente en mi casa: cerámicas, alfombras… Viví unos cuatro años en Bahrein y son los que más recuerdos tengo de mi infancia. Aún así, fíjate, no hablo árabe. Tras cursar estudios de filología española y filosofía en la Universidad de Oxford entre el 74 y el 77, Weir sentía la necesidad de estudiar arte, sabía que era la pasión que más le removía en la juventud aunque fuera en contra de las expectativas familiares. Después de la etapa universitaria, la City Lit de Londres le esperaría con las puertas abiertas para formarse como artista hasta el año 82. «Aunque no me hubiera importado ser arqueólogo», sonríe el alfarero. ¿Cómo conseguiste coger el rumbo de tu vida? No me pilló la época ‘hippie’ como tal, es decir, no fui participe pero sí un niño aspirante. Y aquí rompemos a reir. Matthew abre su sillón relax y la magia continúa. Ahora sí, nos metemos en lo bueno. «Yo siempre he estado en contra del arte oficial y técnico. Siempre me llamó la atención el arte mural. Antes, no estaba tan visto e hice con unos amigos una cooperativa de muralistas. Hoy hay muchas técnicas pero creo que si quieres decorar un muro es mejor hacerlo con azulejos, como el trabajo que hice en la plaza de Agua Amarga. Para mi gusto, hay que olvidarse de los murales y centrarnos en decorar con paneles de azulejos.» Hay una descripción suya en su tienda donde se refleja que de jóven se sintió atraído por Dada y el surrealismo, dice sentir un rechazo hacia el mundo del arte elitista: «El arte oficial es frívolo y no le encuentro sentido. Siempre he estado en contra del mundo del arte de galería y de cuál es el último grito porque, además, parece que todo vale si hay un millonario detrás que lo pague. Pienso que el arte más moderno es el más antiguo porque la búsqueda de la novedad es algo vacío. Todo se vuelve así cuando el arte imita al antiarte, es decir, cuando se hace oficial.» El artesano me confiesa entre idas y venidas algunas cosas de su vida más personal. «Piensa que antes de venirme a vivir a Almería viví una vida muy bohemia en Londres, donde daba clases por libre en diferentes escuelas, iba en bicicleta y fuí lo que se denomina ahora un ‘okupa’. Después de la Huelga de los Mineros, en Inglaterra hubo un bajón de la izquierda y entramos de pleno en la época Tatcher donde surgió mucho neoliberal. Yo era bastante pobre, había abujeros en la carretera y hasta era complicado montar en bicicleta.» ¿Fue ahí donde usted dijo hasta aquí, voy a mejorar? Sí. Andalucía no era desconocida para mí porque había estado visitando a varios amigos, por lo que pude conocer la Transición española en mis distintos viajes. En ese contexto político, un amigo me comentó que se había comprado una casa en La Calahorra (Granada) por 2000 libras, lo que venían siendo 200.000 pesetas a finales de los 80. Me planté en el Campo de Níjar, sabía que tenía que llegar y comprarme una casa. Aprendí todo lo que se hoy de alfarería de los artesanos de aquí, de los que la mayoría ya no están. Iba por la Calle de las Eras y tocaba puerta por puerta para que me dieron trabajo. ¡Hasta cinco artesanos me rechazaron! Luego me enteré que era por miedo a que no tuviera papeles pero me había dado de alta como autónomo. Fue Valdomero García, padre, quien me abrió las puertas de su taller y me ofreció la posibilidad de trabajar. Cuando se jubiló, su hijo quiso modernizar el negocio pero yo quería tener el control de mi propio trabajo. También aprendí muchísimo de los Hermanos Góngora junto con los que grabé una pelicula, ‘Alfarería de Níjar’. Las técnicas cambian, las formas cambian, los productos cambian. Todo evoluciona pero no tiene por qué dejarse de hacer. Es una pena que un pueblo como este haya dejado un poco de lado el trabajo artesanal pero es que todo en esta vida cambia, querido lector. Níjar era cuna de alfareros que con la llegada del plástico desbancó

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Los roqueteros viajan de acuerdo a la campaña agrícola

Javier Morón es un virgitano que tuvo el privilegio de estudiar en Madrid en los años 80 cuando la mayoría de las familias del poniente se dedicaban a la agricultura. Se trajo de la capital el título de turismo y el ímpetu de la juventud hasta la Urbanización de Roquetas de Mar donde encontró su sitio como director de los Hoteles Playa. En aquella época Rosell, el fundador de la famosa cadena hotelera Playa, llenaba y vaciaba los alojamientos en el mismo día, una proeza empresarial y un sobresaliente para los empleados que lo hacían posible. Los turistas llegaban desde Alemania, Bélgica, Holanda… Y traían el lujo a un pueblo que no llegaba a los 30.000 habitantes. Mis recuerdos de la Urba, como la conocemos los roqueteros, empiezan en 1994. Recuerdo cómo flipábamos con aquel sitio novedoso, lleno de hoteles y casas bonitas rodeadas de jardín. Vivía en un piso del centro cerca de la desaparecida Discoteca del Castillo, y cenar en Toscana era el privilegio del domingo, para aquel día reservaba una ropa, unos zapatos y un cacao de fresa que subía el colorcillo de los labios. Mi padre nos subía a toda la familia en la furgoneta, a quien le tocara en la caja se agarraba como podía y si había algún calabacín lo apartaba, nos dábamos unas cuantas vueltas por aquello que considerábamos un sueño lejano y que con mucho esfuerzo hemos conseguido, la historia de tantos en esta tierra de legañosos. Aquella tarde de charla con Javier dio para refrescar viejos recuerdos, para aprender bastante de geografía y darnos cuenta de cómo Internet ha cambiado nuestras vidas. Para mí, este hombre es un referente de los viajes en el pueblo, siempre hay colas en la puerta y antes del COVID en dos de los tres mostradores despachaban africanos a los cliente por el bienestar y la comunicación con los viajeros. El COVID ha cambiado las reglas, el empresario ha tenido que reducir todo al máximo y ahora él solo saca adelante todo el volumen de negocio, la agencia de viajes Roquetour. Javier estima que al mes lleva unos 350 pasajeros. “Yo no soy empresario, también soy trabajador porque atiendo a los clientes, limpio la oficina… Eso de quedarme en el despacho de dentro y decirle a la gente lo que tiene que hacer no me va. Durante esta crisis no me fui a casa ni un día, venía a la oficina, recuperé la normalidad entre comillas por las restricciones y la bajada de los ingresos”, dice Javier. ¿Qué ha sido lo más cumbre?Pues cuando en marzo de 2020 dieron la orden de encerrarnos a todos en casa tenía a unas 400 personas repartidas por el mundo. Tú imagínate, toda aquella responsabilidad porque yo acompaño al cliente en todo momento, mi móvil está disponible 24 horas por si hay algún problema. A parte de todas las reservas que tenía hechas… A lo largo de tu vida como autónomo…Al principio fue muy frío porque no tenía ni idea de cómo funcionaba una agencia y comencé con una franquicia que resultó ser un engaño. Hasta que pudimos salir adelante, estábamos mi expareja y yo al frente del negocio. He llevaba a los roqueteros a muchas partes. A principios de los 2000, esto no era tan sencillo como ahora que gracias a Internet en cualquier momento puedes buscar un vuelo. Primero, al principio de todo se sacaban los vuelos por teléfono, después vino una máquina con la que hacíamos los billetes a mano, la ‘bacaladera’. Un paso más adelante fueron los talonarios… Mira este billete de 2007 a México, costó 3000€, esto no es cualquier cosa. La gente de nuestro pueblo viaja con las campañas agrícolas, esto depende de los invernaderos. Y claro que a lo largo de los años todo ha cambiado, la forma de hacer las cosas, la gente. Atiendo a muchos africanos, para los primeros que venían a la agencia era un impacto porque había quien no sabía ni qué era un calendario, igualmente los tenía que atender. He visto crecer a muchas de esta gente, a sus hijos e incluso a sus nietos. Hay cosas duras como ver a hombres que han sido portentos totalmente hechos polvo del trabajo duro que se hace aquí. Hoy que hablamos de los orígenes, de volver a nuestros inicios debo decir que me emociona ver cómo Javier se levanta presto a por todas las máquinas con las que ha emitido billetes a los largo de casi 25 años. La agencia de viajes viajes Roquetour guarda un pedazo de la historia de la movilidad humana de cuando los billetes de avión eran un documento tan importante que un auditor verificaba que aquel lugar era fiable para emitir un documento legal e intransferible. Las taloneras de billetes internacionales y nacionales que han enviado a habitante de nuestros pueblo a lugares tan lejanos como Macao, apodado como Las Vegas de Asia. Un secreto de agencia es que tienen algunas ofertas únicas para sus establecimientos, dominan el programa madre donde se inscriben todos los vuelos del mundo Amadeus. Contar con Javier es no calentarte la cabeza para planear un viaje y asegurarte que todo salga bien.

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Gachas con caldo quemado almeriense

Hay un dicho popular en la cultura gastronómica almeriense que viene a decir: “Pimentón hervido, pimentón perdido”, de ahí la importancia de hacer bien todos los pasos, algo indispensable para que salga esta delicia. Las gachas con caldo quemado, como también se le conoce, es un plato que ha reunido durante décadas -y no sé si decir siglos- los sabores de tierra y mar que tanto caracterizan a la provincia. La gastronomía de Almería se caracteriza por una marcada fusión mediterránea y española, dando como resultados platos únicos. Ahora que acabamos de arrancar el 2022, las gachas con pimentón se convierten en un plato suculento y sabroso, ideal para entrar en calor durante el invierno. El pescado que lleva la receta puede variar dependiendo de los gustos de cada uno. Queda muy bien con sardina, caballa o jurel. O como se hacen en mi casa desde hace varias generaciones: con brecas pequeñas o morralla. Aunque la receta tiene varios pasos a seguir, bien vale la pena el esfuerzo pues el resultado es fantástico. Ingredientes: Para el caldo quemado: 1 tomate.2 dientes de ajo.1 manojo de perejil fresco.1 cucharada de pimentón de la Vera.1/2 cucharita de comino en grano.1/2 cuchara de cúrcuma o colorante alimentario.1 kilo de pescado a elegir.1/2 kilo de patatas.1 pimiento seco o ñora.1 pimiento rojo para asar.1/2 cucharita sal.2 cucharas de AOVE. Para las gachas: Harina de maíz fina (en función del agua que pongamos la que admita)1 vaso de agua por persona.1 cuchara y 1/2 de AOVE.1/2 cucharita sal. ¡Manos a la olla! Preparación del Caldo quemado: 1. Asamos los pimientos y reservamos. Cocemos el pescado y colamos el caldo (ese pescado lo tiramos).2. En una sartén con aceite de oliva freímos el pimiento seco y reservamos. Sofreímos la cebolla y los ajos bien picaditos, a continuación agregamos el tomate, damos unas vueltas. Cuando esté todo hecho, echamos el pimentón, mareamos bien y rápido y apartamos del fuego.3. Todo este sofrito, lo ponemos en la batidora junto a los cominos, el pimiento seco frito y sal. Echamos todo esto a la olla (lo pasamos por un chino) con agua de cocer el pescado junto a los pimientos asados en tiras y dejamos hervir unos 15 minutos. Apartamos y hacemos las gachas. Preparación de las gachas: 1. Ponemos a hervir el agua con 1 cucharada y 1/2 de aceite de oliva y 1/2 cucharada de sal. (1 vaso de agua por persona)2. Cuando hierva, vamos echando poco a poco la harina cernida (la harina de maíz tiene trocitos y conviene cernirla para que sea más fina), sin dejar de mover hasta que toma la consistencia de una papilla espesa y empiecen las gachas a abrirse echando el aire, en ese punto la apartamos del fuego. La sabrosura final: Las gachas se sirven en directamente en la paila o en un perol de barro, poniendo la gacha alrededor y fondo del recipiente  y en el centro el caldo quemao con los pimientos asados. ¡Bon profit! Que a nosotros nos gusta hacer pero también que nos hagan… ¡Recetas! Nos vemos en la siguiente. FUENTES: Receta: Blog ‘Las recetas de la abuela Paca’. Foto: Blog ‘La cocina de radio Filabres’.

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“Cuando tienes una discapacidad o te apoya tu familia o estás muerto”, dice el propietario de ‘El que faltaba’

  Iba insegura, con un poco de miedo y una incertidumbre que no siempre es fácil de afrontar. Entrevistar a un discapacitado nunca es fácil -o eso creía yo-. Pero fue pisar un pie en ‘El que faltaba’ y la magia hizo por una vez su trabajo, lo negativo se convirtió en positivo y lo que al comienzo fue miedo terminó conviertiéndose en familiaridad. Agua Amarga era desconocida para mí, no por el nombre sino porque la proximidad de Carboneras hace que en el mapa aparezca chiquito. ¡Pero qué rincón del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar, señores! «Las discapacidades mentales son las más duras que hay porque cuando tú te cierras mentalmente es muy difícil salir de ahí. En la cabeza está todo. A ti puede gustarte hacer una cosa más o menos pero terminas haciéndola; pero si tu mente está cerrada es una barrera demasiado dura y no terminas haciendo nada.» Y… ¡boom! Así es como Manu, un joven empresario de 27 años da un golpe de realidad encima de la mesa. Con un 67% de parálisis cerebral ha conseguido coger el timón de su propia tienda de artesanía, la primera adaptada en la zona donde el autoservicio acompaña al cliente y él se encarga de informar y de realizar los cobros. ¿Cómo te sientes como empresario de éxito? Porque la tienda fue un auténtico bombazo el verano pasado y esta Navidad: “Me he convertido en el empresario de moda en Agua Amarga” y se ríe. «Cuando comienzas algo nuevo siempre te entra algo de miedo porque no sabes cómo vas a afrontar esto pero como a mí la vida siempre me ha puesto trabas desde pequeño, tengo la conciencia de que hay que luchar. Todo es una lucha continua. En el pueblo nos conoce mucha gente y la tienda de ropa mi madre, Los Lunares, también tiene mucho tirón. A la gente le gusta que un negocio marche bien porque así ellos también se ilusionan y he notado que se genera como más confianza y ganas por emprender.» ¿Cuál es el mayor prejuicio que te gustaría eliminar desde tu posición? Principalmente, el tema de las barreras, tanto físicas como emocionales. El tema de la accesibilidad con personas como yo. Bastante tenemos en nuestra vida con el tema de las limitaciones para que encima encontramos barreras puestas por la otra parte de la sociedad. La ganas son de luchar por esas barreras como la puede tener de forma paralela una persona ciega. La sociedad, por mucho que diga que las ciudades están preparadas, es completamente mentira. Además, cuando tienes una enfermedad como la mía o tienes una persona o familia que te ayuda o no haces nada. El entorno que te rodea es lo más importante porque si no, como se dice coloquialmente, estás muerto. Entiendo que tu familia ocupa el primer lugar pero, ¿quiénes son tus referentes? Yo no tengo ídolos como tal, ni me gusta tenerlos. No me gusta idolatrar, tengo referentes como mi familia evidentemente, algunos amigos a los cuales los tengo como mis hermanos.  Aquí tengo que salir al paso y comentarle que esa actitud es fundamental porque significa que tiene mucha personalidad. En ocasiones, intentamos copiar cosas de otros y perdemos un poco de nosotros con nuestros actos. La respuesta es tan sensata que me enamora: “Es que con lo que yo tengo, si no tienes personalidad pues te come la vida.” Y parece algo liviano y al uso pero, por favor, échenle unos segundos de reflexión en la piel de una persona discapacitada. El eslogan de vuestra tienda es: – La vida te pone obstáculos, los límites los pones tú-: Esa frase fue un poco de mi padre y un poco mía. Él siempre me estuvo animando para que montara mi propio negocio pero siempre que tuviera un vínculo conmigo y que la gente lo relacionara conmigo. Un día pasando por Madrid, vimos una frase similar y me animó a implantarla adaptada a mí en mi propia tienda. ¿Cuáles son los mejores consejos que te dieron a la hora de abrir la tienda? Cuando yo me quise incorporar al mundo laboral porque lo mío del estudio no era mi fuerte, la ofertas de trabajo eran ínfimas. Para vivir una persona es imposible. No quise dar vueltas para cuatro duros. Lo único que me dijo mi padre fue que tomara conciencia de que un negocio es algo muy complicado porque él siempre me veía desde el punto de vista de padre y los veinte años tú sabes cómo son. Aquí rompe a reir. Lo que esencialmente me dijo fue que del carro tenía que tirar yo.   Tu hermano Javier te puede ayudar pero este carro es tuyo. Si en algún periodo de tu vida, porque somos humanos, te tiras 10 años y te cansas se cierra y sin problema, pero que supiera que esto era mío y solo funcionaría si yo estuviera aquí al pie del cañón. El barco es mío. También quería hacerme saber que esto era un premio al que mucha gente no tiene opción.  Dentro de los productos que han incorporado a la tienda resalta Níjar por cada rincón. “Hemos intentado traer y fomentar el producto local y español de la zona: Lorca, Murcia, Mallorca, Madrid y de la provincia de Almería. Además, hemos intentado hacer una visión completa y una selección de los artesanos que a nuestro criterio eran los más bonitos y podían gustar a la gente. Hay que reconocerlo”, apunta Javi, hermano de Manu y quien le ayuda en cuanto a la decoración del local y el stock. “Nos hicimos una buena cartera de proveedores.” Amplias negocio y tienes pensado abrir en plena Latina de Madrid en febrero, ¿cierto? Sí, queremos aprovechar el fin de semana de San Valentín si todo sale según lo previsto. Pero quiero dejar claro que aunque abramos nueva tienda (C/ San Cayetano) yo soy el que lleva el pulso de las dos. Queremos que Madrid tenga cómo encargada a una persona con discapacidad

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«Me hubiera gustado mucho enseñar talla y dibujo», dice el tallista

Hay lugares que conservan primorosos el encanto de un recuerdo, el olor de una época y la sabiduría de quien trabaja con las manos. Javier Arcos es el tallista más conocido de Almería y de los pocos que quedan en la provincia. Su taller en la calle Lope de Vega se sitúa cerca de la singular Catedral-fortaleza de la Encarnación donde ha tallado los bancos y ha restaurado el imponente coro caoba obra del maestro Juan de Orea, conocido como el arquitecto que implantó el Renacimiento en nuestra tierra. Un lugar de trabajo para el artesano y una joya para los ojos curiosos. Hace tiempo que el taller repleto de santos maltrechos había cautivado mi atención, pero siempre el miedo del primer paso me ponía una excusa, hasta que un día cedí a no esperar más. Javier trabajaba con esmero, de esa forma tan minuciosa que produce paz su observación, como totalmente abstraído, pintaba una figura del portal de Belén con un pincel muy fino y un pulso envidiable. Le dije que era periodista y no dudó de mi palabra, ni una pregunta, me dio señas para que pasara otro día y así lo hice.  Mis ojos clavados en la inscripción de la fachada, leía una y otra vez la conmemoración sin entender nada. “Esa placa conmemora al sacerdote Don Juan López Martín, que más que un hombre era un santo, nos unía una gran amistad”, dijo el tallista con una sonrisa y cierto anhelo. Hablaba de su amigo, el último archivero de la Catedral, un hombre culto que acostumbraba a pasar cada tarde a hablar de lo espiritual y lo mundano con el artesano.   Los medio de la ciudad y el Instituto de Estudios Almerienses se han hecho eco de sus obras en innumerable ocasiones, no hay plumilla que se resista a entrevistar al maestro. Una pared repleta de fotografías y recortes de prensa atestigua su legado, en ese mismo rincón reposan sus zapatos de calle, la ropa de salir, una butaca y una estantería repleta de grandes tomos los cuales desmenuzan los entresijos del arte sacro. ¿El oficio desaparece porque la juventud no tiene interés? No, aquí viene mucha gente preguntándome si le puedo enseñar. A pesar de todas las veces que me han entrevistado no he tenido forma de hacer una escuela, ni desde el Gobierno, el Ayuntamiento, la Universidad o la Diputación… Me hubiera gustado mucho y no enseñar solamente la talla, si no el dibujo que es muy importante. Entonces se acerca hasta su mesa de trabajo donde los lápices se disponen ordenados por dureza y tamaño, esa costumbre suya sorprende a conocido y foráneos confiesa. Debajo del mueble guarda boceto y copia de cada trabajo que realiza. Los dibujos hechos a mano muestran con precisión cada detalle, algunos de los pliegos de A3 tienen el color amarillento del paso de los años que han imprimido con tinta y esculpido con gubia su trazo en Javier.  Conoce y recuerda cada pieza Sí, sí, a veces me puedo despistar Algunas de las tallas que más aprecio le tenga. Reconozco por su gesto que es una pregunta difícil porque aprecia cada uno de sus trabajos como si fueran hijos únicos, aún así realiza un acercamiento al cometido.  Restauré el coro de la Catedral y Capilla Mayor. Alrededor de 1999 tallé es escude de los pueblos almerienses en cada banco de la Catedral. Fueron un encargo del canónigo Don Juan López Martín que consiguió que cada pueblo costeara un escaño. El San Sebastián de Almería, está atado al tronco de un ciprés, una auténtica singularidad. “Un amigo carpintero de Lanjaron me regaló el tronco de un ciprés, no lo sabía pero está prohibido cortarlos. Cuando llegó el san Sebastián para restaurarlo pensé que quien mejor lo podía llevar”, dice el maestro.  El talento del artesano era tal que ingresó ingresó en la Escuela de Artes y oficios de Almería siendo menor. “Estudié dibujo artístico y ni siquiera tenía los años, entré por mediación de Don José Hervás que fue profesor de escultura en la Escuela de Artes. Cuando finalicé los estudios hice el servicio militar, después trabajé haciendo muebles para la familia Papis hasta que me establecí en mi propio taller”.  Entre las manos una figurilla del portal de Belén a la que da lustre y en reparación una representación de Cristo Rey sentado en el trono.  La estatua -cubierta de pies a cabeza por una capa de temple que sellara la madera- espera hasta ser pintada, hay que hacer muchos cristales de colores hasta llegar al pigmento primigenio.  De su infancia recuerda un pueblecito al que considera un Belén viviente, Felix, allí se refugió su familia de la posguerra. El padre de Javier era patrón de barco, pero la vida le deparaba un destino diferente pues desde niño empezó a despuntar en el dibujo artístico.   A lo largo de su vida, ha tenido contacto con muchos de los intelectuales almerienses como José María Artero o Pérez Siquier, de este último guarda un retrato que el maestro de la luz le tomó, detrás de la imagen unas palabras con cariño de quien se reconoce entre iguales. También trabajó en el cine en los años dorados del Wester almeriense, ‘Lawrence de Arabia’ lleva sus puños. Y en esto de preguntar, observar y tratar de llegar a las entrañas del conocimiento ando tomando fotos, cuando un viejo cliente entra por la puerta. “¿Qué me traes?, dijo Javier” y el hombre empezó a quitar trapos hasta descubrir el tesoro.

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«Solo podía trabajar en empresas donde hubiera discapacitados»

Una amiga con discapacidad siempre me dice “si ves a un ciego que anda solo por la calle, lo dejas, el ciego va bien quien estorba eres tú”, este consejo es un regalo que empleo a menudo.  La invitada de hoy María José López hizo el Camino de Santiago para que la enfermedad hereditaria y rara que padece, la cual atrofia la movilidad de sus piernas, fuera puesta en los mapas. Consiguió trabajo después de 14 noes y aunque confiesa que le cuesta ver su reflejo al caminar, ha bajado apoyada en su bastón los 4 escalones que nos separan sonriente, un gesto que ha mantenido durante todo el café.  María José ¿es cierto que una persona con discapacidad no puede trabajar en una empresa que no sea para discapacitados? Pues tristemente, en 2006 ingresé en Verdiblanca y hago hincapié en el año porque fue antes de la crisis del ladrillo. Después de 14 entrevistas, solo podía trabajar en empresas donde hubiera discapacitados. Quienes tuvieron la amabilidad de contestarme decían que no podían contratar a una persona con discapacidad porque tenían escaleras.  Levanta las cejas con gravedad y suelta la taza de café en ese gesto de incredulidad y enfado. Esta licenciada en Economía va sobrada de preparación, tenacidad y constancia aunque ella lo reduce en una sola palabra: “Soy cabezona. No recuerdo una batalla que haya dado por perdida, nunca me he adaptado. Te voy a contar algo para que te hagas una idea cuando era pequeña montaba a caballo y me costaba mucho subir, pero para que lo pudiera hacer de una forma independiente mi padre y yo inventamos unas escaleras de paja para que pudiera montar yo sola”. ¿La familia ha sido un apoyo primordial para ti? La familia puede ser una barrera o apoyo radical. El nivel de exigencia para mí era igual o más que para mis hermanos. Te pondré un ejemplo una de las tantas veces que me caí, me partí un brazo, tenía 12 año, recuerdo que había naranjas como postres y mi padre en lugar de pelar mi naranja, me dio un cuchillo para que yo misma lo hiciera. Quieres naranjas pues las pelas tú. Esta técnica funciona porque no me veía distinta en nada, las diferencias con mis hermanos no pasaban porque yo tuviera una discapacidad. ¿Y en el colegio? Me he criado en Guadix en un colegio que tenía tres plantas y a medida que avanzabas en la primaria subías de planta, cuando me tocaba se cambiada toda la clase hasta la primera planta más accesible y punto. No se me apartaba, nadie se quebraba la cabeza, no tenían que hacer grandes inversiones.  En una ocasión que jugábamos a baloncesto los capitanes me dejaron para la última y casi obligados por e profesor a que me escogieran, fue una sensación muy desagradable para mi. Para evitar aquella situación la siguiente vez di un paso adelante y me ofrecí como árbitro de esta manera resolvía la situación.  Wow tienes una gran inteligencia emocional, y ella responde con una sonrisa tímida pero con unas firmes palabras: “no me considero una persona tonta, la inteligencia la he heredado”. ¿Y la rebeldía de la adolescencia? Siempre he sido rebelde, contesta entre risas. Me pasaban cosas como que iba a comparar ropa y le hablaban a mi acompañante, gente que intenta no ofenderte, no herir tu sensibilidad. De modo que tuve un periodo reivindicativo donde iba sola a comprar porque quería que me atendieran a mí. ¿Cómo se te ocurrió hacer el Camino de Santiago con afectados de paraparepsia espástica familiar? María José López se vestí con la mejor de sus sonrisas y rememora aquellos emocionantes días de 2009 junto a un grupo formado por 25 usuarios y acompañantes de esta rara enfermedad genética que afecta a unas 4000 personas en España. Puede aparecer a cualquier edad, deforma y atrofia el tren inferior, recorrer aquellos 200km del Camino de Santiago era la forma de dar visibilidad y reivindicar la situación de estos enfermos. Le propuse el reto al que entonces era presidente de la Asociación Española de Parapepsia Espástica (AEPEF), Francisco Rodríguez, que aceptaba cualquier locura. Me puse manos a la obra y durante un año y medio organicé el viaje. La financiación vino a través del IMSERSO, Fundación Antena 3 y el apoyo logístico que nos dio una empresa con las handbike.  Durante el camino nos pasaron cosas muy bonitas, a pesar de que los albergues no estuvieran adaptados, pero imagina que nos abrieron la catedral de León y nos hicieron accesible el yacimiento de Atapuerca.  No sé qué pasa en la Plaza de Obradoiro que cuando entras, y no es una cuestión espiritual, pero es mágico. El Camino lo haces tú con tu esfuerzo, lo haces porque quieres y cuando consigues llegar a la meta…  Nuestra Compostela fue la primera que permitieron y sellaron con acompañante, en mi caso con mi amigo Antonio.  Lo más cumbre… Mi discapacidad tampoco es tan grave, primero porque me he relacionado con personas con discapacidades muchos peores y segundo, porque convivo con ella desde que tenía 9 años he hecho mi vida a partir de la discapacidad.  En la veintena cuando me diagnosticaron narcolepsia si vi mi vida rota porque cortó mi libertad, de pronto no podía hacer desplazamientos largos en coche. Nunca había sufrido una pérdida en mi vida, hice mi vida a partir de mi discapacidad física, pero esta vez tuve que pedir ayuda. En tu trabajo en VerdiBlanca coordinas equipos Así es, y cuando coordinas personas no todos están de acuerdo contigo, sin embargo muchos de ellos hoy en día son mis amigos y me sorprende gratamente. Considero este hecho un logro, mantener un grupo de amigos con los que he mantenido trabajo y discusiones. Que mis mis amistades continúen a lo largo del tiempo, la sensación de respeto, no dejar a la gente atrás.  Si solo te llevas logros laborales, pero no te llevas a las personas, no te llevas nada.  Recuerdo

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«Mi secuestro se frustró porque el pueblo guineano estaba conmigo, no con el presidente», dice Adão Ramalho

«El periodista no miente, solo cuenta relatos, verdades e investiga», dice el comunicador guineano Adão Ramalho. Estos principios casi le cuestan la vida, llegó la pasado primavera a Roquetas de Mar para tratarse de las secuelas de la brutal paliza que le propinaron unos encapuchados mientras informaba del regreso del presidente del partido opositor al golpista Umaro Sissoco. Hoy, su físico está curado y rememora su historia desde una cafetería de Roquetas de Mar, el pueblo que se ha convertido en su refugio.  «Mi salvación fue saber que el pueblo estaba conmigo, que cuando intentaron secuestrarme solo se quedó en una brutal paliza porque la gente que había en la calle sabía quién era yo y acudieron a ayudarme”. Ramalho ha sido una de las voces que ha acompañado a la población en Capital FM, una pluma disidente en Diario Bissau y un dolor de cabeza para el gobierno, como dice su compañero de profesión y roquetero de adopción Constantino Gomes.  Los amigos se conocen desde la facultad, “dormíamos en la misma cama, imagínate, pero esto nunca ha sido una barrera entre nosotros”, dice Constantino entre risas. “Me ves lo alto que yo soy y mira a Adão”, el Pulga y el Linterna versión guineana.  Hace 15 años que Gomes dejó Bissau, uno de los países mas pobres del mundo, 1000€  frente a los 23.000€ de renta per capita en España durante el pasado 2020, según el informe de datos macro.  El compañero y amigo inseparable le tendió la mano en ese momento difícil de llegar a un país extranjero, donde no conoces el idioma, la cultura… Quien tiene un amigo tiene una fortuna, que dice el dicho.  ¿Cómo se vive un intento de secuestro? ¿Cuáles son los sentimientos que tiene una persona cuando sufre este tipo de violencia? Él se relaja, esboza una sonrisa y me mira. «Pues con naturalidad.» Y se hace un largo silencio. «Yo me siento natural con el secuestro porque yo elegí ser periodista. Lo hago por el amor tan profundo que le tengo a la profesión y a la necesidad de dar voz a quien lo necesita. No es la primera vez que me ocurre, solo que esta situación última que he vivido se ha convertido en muy peligrosa para mí. Anteriormente, he recibido amenazas en forma de avisos, cartas, llamadas telefónicas… ¡Dos veces han intentado atropellarme con una moto! El problema de todo esto es que son cosas que ante un juez y un juzgado en Bissau son difíciles de demostrar.» Sin embargo, Ramalho asegura que el estar amenazado lo ha tenido motivado. Entiendo que la corrupción esté muy extendida a todos los niveles pero, ¿cuáles son los mayores retos a los que se enfrenta el ciudadano de a pie cada día? Pues para comenzar el problema mayor es el de la educación. Es lo que mas escasea porque no es una educación de iguales. ¿Qué piensas de un país en el que los ministros, presidentes y altos cargos de funcionariado tengan que estudiar en el extranjero? Para poner en contexto, en 48 años de República y de independencia solo ha habido una universidad pública y cerró hace 10 años. Constantino y yo hemos sido unos privilegiados porque, aunque nuestras familias no son ricas, hemos conseguido llegar a la universidad. Ambos estudiamos en la Universidad Lusófona comunicación institucional y periodismo, y en la escuela Agencia Bissau Media Publicaciones. Los niños no pueden ir a la escuela porque los profesores y los funcionarios están casi siempre de huelga luchando por obtener unos sueldos dignos. «Tampoco hay un buen sistema alimentario, no es el adecuado. Guinea Bissau es un país ríquísimo en recursos y en agricultura, sobre todo en la producción de arroz y pesca pero como el sistema es tan negasto el país no se sostiene y hay alimentos básicos que hay que importarlos de fuera, de países como Senegal. Además, nuestra capacidad pesquera es muy amplia pero todo se va hacia otros mercados y no se queda en el país. ¡Y la importancia del agua potable! Con tantos cortes de luz y una infraestructura de carreteras poco cuidada y escasa…» ¿Cómo fue el proceso de llegar a España? Yo vine aquí a través de un visado de turista porque, claro, con mi situación y el peligro que corría allí me lo concedieron de inmediato, cumplía todos los requisitos. Lo que no sé si voy a conseguir es el asilo político aunque voy a luchar por ello, no quiero volver a poner en riesgo mi vida. Tengo a buenos amigos aquí como a Constantino que es más mi hermano que amigo. De España quiero ver sus capacidad que tiene de organización, aprender de sus técnicas sanitarias, de convergencia y de relaciones internacionales. Este país me da confianza y veo un ambiente social que aguanta y se puede sostener. Los periodistas nos tenemos que adaptar a casi cualquier tipo de situación nueva, a cualquier realidad por dificil que sea. Al comienzo, el idioma puede ser un handicap pero no me rindo. En cuanto lo aprenda sé que solo vvoy a seguir creciendo. Y porque como periodista la lucha se puede seguir a través de Internet en cualquier parte del mundo… Sí, claro. Yo nunca voy a dejar de ejercer como periodista. Es lo que sé hacer. En Guinea-Bissau no se respeta el derecho a una información libre y la autocensura sigue siendo una práctica frecuente cuando se trata de abordar temas como las debilidades del gobierno, el crimen organizado o la influencia de los militares en la sociedad. Algunos periodistas han optado por exiliarse frente a las intimidaciones y las amenazas que padecen. El país subsahariano ocupa el puesto 95 de 180 países en cuanto a la libertad de información según el último informe de Reporteros sin Fronteras que analiza este derecho fundamental para la Democracia. Share on facebook Share on twitter Share on whatsapp

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Ensalada shopska, un sublime sabor búlgaro

A caballo entre dos continentes, bañada por el mar negro y con las influencias de culturas tan diversas como los griegos, eslavos, otomanos y persas. Bulgaria es la tierra con la bandera de los tres colores: blanco, verde y rojo pigmentos que comparten los ingredientes que componen uno de sus platos más típicos y sabrosos, la ensalada shopska.  Tomate, pepino y queso sirene búlgaro que aunque puede ser un poco difícil de encontrar lo podemos sustituir por un buen queso feta. Sin duda la gracia es seleccionar los mejores ingredientes, basta con pasar por la plaza o la frutería de tu barrio para hacerte con las mejores hortalizas de esta tierra, de nuestra huerta de Europa.  Tuve la suerte de probar la ensalada búlgara en la Taberna Milena, fue todo un descubrimiento, y cuando estoy caprichosa me gusta pasar por allí, porque se come y se bebe con apetito y sed de obrero. Su cocinero Stoiko tiene por costumbre preparar raciones generosas y llevar el plato de la cocina a la mesa de sus comensales para asegurarse de que los paladares queden satisfechos.  Sin duda lo que más me sedujo de este sencillo plato fue la mezcla entre los ingredientes locales y el saber hacer búlgaro, los tomates, la cebolleta, el pimiento y el pepino de Almería cortados en el plato y regados de aceite de oliva virgen extra. Mi consejo es no poner sal porque el queso búlgaro es muy sabroso, parecido al feta griego. Esta ensalada está emparentada con su vecina helénica y con los sabores turcos desde mediados del sigo XIV hasta el XX ocuparon esta tierra hoy miembro de la Comunidad europea. Si todavía quieres preparar esta delicia en casa toma nota Ingredientes para 4 personas: 2 tomates en rama  1 pepino español o 1/2 pepino de Almería  1 cebolleta 100g queso feta o sirene búlgaro 1 pimiento verde sal aceite de oliva vinagre pimienta Preparar la ensalada te llevará 10 min y es el complemento perfecto de platos de carne a la parrilla y pescado.  Primero lava bien la hortalizas. Corta los tomates en dados pequeños y coloca en una ensaladera o fuente. Después pela el pepino y cortarlo en porciones de tamaño similar al tomate. Agrega y mezcla. Trocea el pimiento verde sin semillas ni filamentos. Pica la cebolleta en piezas más finas e incorpora ambos a la fuente, mezcla con delicadeza. Desmenuza el queso feta te recomiendo un tenedor, las manos o un rallador en caso de que sea un bloque. Pica el perejil y añádelo a la ensalada. Salpimentar al gusto y aliñar con aceite y vinagre. Mezcla todo bien y da un golpe de nevera. ¡Buen provecho! Síguenos para más recetas con historia Share on facebook Share on twitter Share on whatsapp

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“Hice vello púbico para una actriz” dicen desde A y J la posticería de Almería

Pelucas, postizos, moños y pelos desde la calle Reyes Católicos en pleno centro de Almería un escaparate que no pasa desapercibido, es A y J taller de posticería. Una tienda y taller de pelucas que en apenas 6 meses tiene colas para entrar. Porque nuestro aspecto importa, porque nuestra autoestima no debe verse minada por cuestiones genéticas o enfermedad, porque tienes la facilidad de elegir una identidad que se corresponda a tus emociones, pero lo más importante es que la peluca es parte de ti y en este taller te guardan el secreto.  A mi encuentro sale Adrián un mallorquín que por amor encontró nuestra tierra. “Adrián, entonces el titular es: dos maricones muy modernos montan una tienda de pelucas en Almería”. El artesano rompe a reír y afirma. La ignorancia se hace un hueco y abre paso a las preguntas, aquí se hacen bigotes, pelucas para todas, pelucas para fiestas, se hacen axilas y bello en general, Adrián pica pelo a pelo y de esta forma tan artesana crea una nueva vida para muchos y muchas.  ¿Qué es lo más importante para ti en tu negocio? El cliente, el orden, la limpieza, la comprensión y la variedad. Hay que empatizar con las clientas, saber que cuando viene una mujer con cáncer y pasa al camerino donde le voy a poner la peluca cómo lo pasa. Hay quien se toma la enfermedad con mucho humor, quien viene enfadada y hay que comprenderlo. Las clientas entran a chorrillo durante el rato que transcurre nuestra charla. Un postizo, contratar a Adrián como maquillador para una boda… Los secretos que se guardan detrás de la cortina donde se lleva a cabo la magia de cambiar el estado de ánimo a tantas mujeres. “Claro que el pelo te cambia y te ayuda porque es importante vernos bien, hay muchas mujeres que entran hundidas y salen sonriendo”, comenta el artista. “Recuerdo en una ocasión que llegó una niña pequeña con enfermedad de Piel de mariposa y fue muy impactante, ella solo me decía: ‘¿me vas a poner guapa?’ Durante el tiempo que la atendí aguanté, pero cuando salió por la puerta me quedé muy afectado”. Adrián has trabajado en Madrid muchos años en Talía, que es la empresa más antigua que se dedica a esto del pelo habrás tenido la oportunidad de conocer a mucha gente famosa.  Por supuesto, mira le he hecho pelucas a Paca La Piraña, por ejemplo. ¿Alguna vez has tenido que hacer algo “raro”? Lo más raro que he tenido que hacer es bello para las axilas y púbico, era para una actriz que interpretaba a una mujer francesa de los años 80 y en aquella época pues se llevaba más pelo, cuenta entre risas Adrián. Este mallorquín llegó a hasta nuestra tierra por amor, las redes sociales hicieron que durante la pandemia conociera a su pareja y socio, José Luís y hace 8 meses cambió Gran Vía por Reyes Católicos, adiós al ajetreo de la gran ciudad. Una tienda de pelucas donde la privacidad del cliente es lo primero. Este espacio fue creado por la pareja en cuanto a la decoración, el papel de las paredes e incluso el mobiliario. Entre sus joyas de la corona un pelucón pelirrojo de espectáculo, postizos de todos los colores y pelucas naturales y sintéticas que hacen las maravillas de quienes las prueban. Share on facebook Share on twitter Share on whatsapp

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