La energía solar de Almería para el mundo por Michael Geyer

Los Geyer nacieron con la actitud verde, la conciencia por el clima y el entorno. A la pregunta: ¿la energía renovable puede hacer un mundo más justo? Un certero “sí” como respuesta. La convicción de Michael no admite dudas. “Me preocupa que actualmente en España parecen más interesados por el corte de pelo de Pablo Iglesias que por una política verde”, el ingeniero alemán habla con la experiencia de 40 años en renovables y miles de megavatios instalados en los 5 continentes. Anke y Michael Geyer se conocieron el primer año de Universidad de Tübingen, en la Alemania ‘libre’, cuando eran unos jóvenes en los incipientes 70. El ingeniero llevaba un Land Rover enorme de segunda mano y el coche de la geóloga se había quedado sin batería.  “Hacía frío y lo invité a tomar un té, hablamos y hablamos y se hizo de noche, ya no podíamos sacar el coche. Entonces le dije: ¡Bueno, pues mañana! Y así pasó una semana hasta que por fin sacamos el coche”, Aki, como la conocemos en España, mira a su marido Michael y los dos rompen a reír. Desde su lugar hegemónico de la mesa del porche la matriarca Geyer finaliza: “después me invitó a una paella y…”, levanta las manos para escenificar que todo estaba hecho y concluye: “al año siguiente nos fuimos a vivir juntos y desde entonces”. A finales de los setenta la pareja pasó un año académico en la Universidad de Oregón, su paso por los Estados Unidos le permitió tener contacto con una rudimentaria energía solar californiana y con los primeros microprocesadores Intel. Ahí fue donde despertó la inquietud de Michael. La Guerra de Yom Kippur en 1973 provocó la primera gran crisis del petróleo disparando precios e inversión en renovables de hecho impulsó la construcción de la primera Planta Solar del mundo en Tabernas. “Recuerdo que hasta cerraron las autovías en Alemania”, explica Anke. La subida del petróleo y la inversión en renovables han ido de la mano. Dibujan una curva ascendente y descendente que ha supuesto un desafío constante para el desarrollo de las renovables en todo el mundo. La pareja conoció Almería a principios de los ochenta, se quedaron a dormir en las casas de los mineros que entonces alquilaban en Rodalquilar lo que no esperaban era instalarse en Aguadulce unos años después. “En el 1982, hubo una campaña de medidas y un amigo me animó a venir a Almería, a Aguadulce, porque yo sabía español. Vinimos de vacaciones tres semanas. Fue la primera vez que vi la planta solar de Tabernas y quedé fascinado». “Cuando llegamos a principios de los 80 esto era África, no había teléfono, no había autovía”, Anke se ríe cuando escucha a su marido y continúa: “en Aguadulce apenas había nada, llamaba a mi madre por una cabina de teléfono, no quería vivir en estas condiciones, además no hablaba nada de español”. ¿España puede sacar pecho con la energía solar? Sí, absolutamente. Las empresas constructoras españolas sí que les vieron el potencial y asumieron el riesgo de las primeras plantas y convirtieron todo esto en un enorme éxito. De ahí es que la energía termosolar, después de haber nacido en Estados Unidos, fueron reanimadas y desarrolladas en España. De Andalucía se llevó a todo el mundo. El centro de experimentación de Tabernas sembró las bases académicas que pondrían en marcha en la planta de Guadix de 50Mw que puede suministrar a 103.000 familias.   La lucha ha sido constante, porque había varias crisis del petróleo y los accidentes nucleares de Chernobyl y Fukushima…  La dedicación política de las energías renovables en aquellos años, cuando nadie tenía conciencia de las emisiones del CO2, solamente iba en competitividad con el precio de los carburantes fósiles, el petróleo. Yo diría que hasta el 2010 no empezó una verdadera concienciación por el CO2, no estaba en primer plano. Michael Geyer es un hombre de acción y pronto comenzó a aplicar todos los conocimientos que se experimentaban en Tabernas. “Habiendo visto el éxito de la compañía LUZ en Estados Unidos, decidí que teníamos que desarrollar una tecnología de cilindros parabólicos europea. En aquel entonces, nadie pensaba en startups ni en bolsa, era todo más idealista y quisimos hacer un opensource cilindro parabólico. En España, teníamos a Abengoa que era quién construía toda esta ingeniería”, dice el ingeniero. Actualmente, ¿qué papel está jugando España ante las energías renovables? Recuerdo que hubo un congreso de ministros el fatídico día del atentado de los trenes en Atocha, estábamos asustados porque pensábamos que el proyecto no saldría adelante, pero al final se aprobó el decreto-ley y dio luz verde a la construcción de todas las plantas. ¿Han sido los bancos muy reticentes a financiar proyectos de energía solar? ¿Todavía cuesta? En aquel entonces, el banco que más financiación puso fue el Banco Europeo de Inversión. Para minimizar el riesgo de los bancos, asumieron el riesgo de todas las garantías de estas plantas empresas de construcción como Abengoa, ACS Cobra, Acciona… Estas empresas dieron a los bancos garantías de que, si no funcionaban, se les devolvería el crédito, se quedarían con las plantas y las operarían.   Eso significaría que confiaban en los proyectos a ejecutar… Absolutamente porque, aunque el precio del petróleo varíe ellos sí apostaron por nosotros, vieron un futuro. El papel que jugó la plataforma solar de Tabernas fue que se probaron los primeros prototipos de la tecnología. Luego, en el cilindro parabólico y además se hizo el lazo experimental en Norteamérica eran pequeños pasos que sumaban. En el caso de las torres de Sevilla, Abengoa hizo toda su verificación y validación de tecnología… Fue la investigación española y las empresas andaluzas quienes cogieron un riesgo inicial. ¿Cuál fue el papel de Almería en el desarrollo de las renovables? Desde Almería, Abengoa Solar montó filiales repartidas por todo el mundo. Lograron construir la exitosa planta de Abu Dhabi, después vinieron Italia, Grecia, Chipre, India, China, Australia, Sudáfrica. “En estos principios, cuando ibas a un país como

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