
La hipnosis es un proceso de atención focalizado en ningún momento va en contra de la voluntad
Daniel Marmor, un Hipnotista con más de 20 años de experiencia, tardo menos de un minuto en introducirme al trance. Según Marmor todo hipnotiza; los políticos, los vendedores, los supermercados, tú que estás leyendo esto tremendamente interesado. Porque la hipnosis no es más que un estado de conciencia focalizado y ahora mismo tienes aquí tu atención.
“¿Qué me hubiera gustado hacer con mi vida?” Se preguntaba Daniel enfrentado un cáncer a vida o muerte. Quería ser mago y a sus 42 años empezó de nuevo compaginando horas de taxi y distribuidor de bollería con sus espectáculos. Pasaron 10 años hasta que se profesionalizó como hipnoterapetura. Hoy vive de las formaciones, ha abierto las puertas de esta milenaria técnica a más de 1.500 personas en solo un fin de semana que dura la formación.
Daniel tiene 61 años, lleva sus redes sociales y hace giras como un Rolling Stone. Allá donde va lo esperan grupos de alumnos, la próxima fecha será 21 y 22 de marzo en Sevilla. Puedes seguirlo en su Instagram @daniel_marmor_hipnosis. Y aunque puede curar traumas, ayudar a dejar de fumar o perder peso, Daniel insiste en que no es una técnica médica.
La hipnosis es una técnica milenaria que ha acompañado a la humanidad desde mucho antes de que tuviera nombre. Desde los rituales de sanación del Antiguo Egipto, los templos de sueño en la Grecia clásica o las prácticas chamánicas basadas en el ritmo y la palabra, hasta su estudio científico a partir del siglo XVIII con Franz Anton Mesmer y su posterior consolidación clínica en el siglo XIX y XX con figuras como James Braid o Milton Erickson, la hipnosis ha sido utilizada como una vía para acceder a estados profundos de conciencia y facilitar procesos de cambio y sanación emocional.
Daniel, para empezar por lo básico, ¿cómo definirías la hipnoterapia?
La hipnoterapia es un proceso de sanación emocional a través de la hipnosis. Básicamente, consiste en acceder al inconsciente de la persona para trabajar bloqueos, miedos, traumas o patrones que están ahí guardados y que muchas veces condicionan nuestra vida sin que seamos conscientes de ello.
Muchas personas asocian la hipnosis a espectáculos donde la gente hace cosas ridículas. ¿Eso es hipnosis real o solo show?
Es hipnosis real, pero aplicada al espectáculo. No es un truco de magia. No hay trampa. Lo que pasa es que en el show se utiliza con un fin lúdico. Aun así, la persona nunca pierde el control. Nadie hace nada que vaya contra sus principios éticos, morales o religiosos.
De hecho hipnotizaste al influencer Ibai Llanos y todo su equipo.
Sí, lo recuerdo como un momento muy divertido. Ellos me contactaron y yo ni sabía quienes eran, les dije que me esperaran una semana, me esperaron y ese vídeo tiene casi cinco millones de vistas en YouTube.
Entonces, ¿no se puede obligar a alguien a hacer algo que no quiere?
Exacto. Eso es uno de los grandes mitos. La hipnosis no es inconsciencia. Es un estado de conciencia focalizada, como cuando estás viendo una serie y estás tan metida que el resto del mundo desaparece. Si yo te digo que te tires por la ventana, no lo harías. El inconsciente tiene un instinto de supervivencia muy fuerte.
¿Cómo funciona técnicamente la hipnosis?
Hay muchas técnicas. Yo trabajo con sugestiones rápidas o fulminantes. A diferencia de la hipnosis clásica o ericksoniana, que puede llevar media hora de inducción, mi método es directo. En segundos la persona entra en trance. En ese estado hablamos directamente con el inconsciente, que no analiza ni filtra la información como la mente racional.
Has dicho que todo el mundo hipnotiza de alguna forma. ¿A qué te refieres?
A que vivimos rodeados de sugestión. Los vendedores, los políticos, la publicidad… todos utilizan técnicas de sugestión. La hipnosis se basa en eso, en guiar a la mente hacia un estado determinado. La diferencia es que en hipnoterapia se hace de forma consciente y con una intención terapéutica.
¿Alguna vez se ha dado una situación desagradable durante la hipnosis?
Hay gente que llora al llegar al origen de sus traumas, a esto lo llamamos un proceso catártico. Pero yo tengo el control de la sesión y si la persona lo está pasando mal simplemente le digo duerme.
¿Para qué tipo de problemas funciona la hipnoterapia?
Funciona para fobias, ansiedad, miedos, bloqueos emocionales, duelos, dejar de fumar, bajar de peso, dolor físico, creencias limitantes… No es magia, pero la efectividad supera el 80%. Eso sí, siempre digo lo mismo: no hay garantías absolutas, porque es un proceso colaborativo. La persona tiene que dejarse guiar.
¿Podrías explicar cómo se trabaja una fobia, por ejemplo?
La mayoría de las fobias tienen un origen en la infancia. Con hipnosis llevamos a la persona al momento donde se generó ese miedo. Una vez allí, resignificamos el recuerdo. Cambiamos la carga emocional asociada. Entonces, cuando el cerebro vuelve a enfrentarse al estímulo, ya no encuentra el miedo al que agarrarse.
¿Hay personas que no se pueden hipnotizar?
Sí. Personas con esquizofrenia, Alzheimer, demencia, enfermedad mental, o bajo los efectos de drogas, alcohol o medicación psiquiátrica fuerte. La hipnosis requiere que la persona pueda seguir instrucciones y mantener un cierto nivel de conciencia.
¿Cómo llegaste tú a la hipnosis?
A través de una experiencia muy dura. En 2007 tuve un cáncer grave. Pensé que me moría y me pregunté qué me habría gustado hacer en la vida. Siempre me había atraído la magia. Cuando me dieron el alta, me hice mago. La magia me llevó a la hipnosis, primero como espectáculo y después como herramienta terapéutica. Descubrí que funcionaba y ya no hubo vuelta atrás.
Has tenido una vida muy diversa antes de dedicarte a esto.
Muchísima. He trabajado en distribución, en empresas como Bimbo, fui taxista, mago… Soy argentino y vivo en Barcelona. Todo eso me ha dado mucha calle y mucha humanidad, algo fundamental para acompañar a otras personas en procesos tan íntimos.
Llevas más de 20 años trabajando con hipnosis. ¿Qué aprendizaje te deja todo ese tiempo?
Que la hipnosis es maravillosa y no deja de sorprenderme. He formado a más de 1.500 alumnos y he hipnotizado a miles de personas en espectáculos y formaciones. Funciona, y además es una herramienta natural.
¿Crees que la hipnosis está poco valorada en comparación con otras disciplinas?
Sí, y creo que tiene que ver con intereses económicos y con el desconocimiento. La hipnosis no sustituye a la medicina, pero puede ayudar muchísimo. Hay hipnoparto, anestesia con hipnosis, tratamientos del dolor… Todo eso existe y se usa desde hace años.
Para terminar, ¿qué mensaje le darías a alguien que siente curiosidad pero también miedo?
Que se informe y que experimente. La hipnosis no quita el control, lo devuelve. Es hacer consciente lo que llevamos en el inconsciente. Como decía Jung: hasta que no hagas consciente lo inconsciente, este dirigirá tu vida y lo llamarás destino.
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