«Debemos buscar lo que nos une», dijo el sacerdote del templo ortodoxo en Roquetas

Share on facebook Share on twitter Share on whatsapp Existen lugares que invitan al recogimiento, al silencio, a la introspección. Reciben el nombre de templos y aunque cada cual tenga el suyo, todos comparten el mágico poder de conectar al ser humano con su parte más elevada, con su ser. El Iconostasio, las paredes ricamente decoradas y los haces de luz que atraviesan la cúpula e iluminan las imágenes sagradas de la iglesia ortodoxa Bautismo del Señor, en Roquetas de Mar, convierten este edificio en el templo sagrado ortodoxo. Adrian Fofiu, sacerdote rumano, utiliza la parábola de Jonás y la ballena para explicar cómo llegó a Roquetas. Al personaje bíblico se lo tragó un pez enorme para que tomara el camino que Dios le había designado. Hace 8 años que el religioso dejó Oradea, cerca de la frontera con Hungría, y enraizó en esta tierra, “no me siento extranjero aquí y no siento que no esté en mi país”, dice. En la puerta del templo, el menor de sus hijos corre en busca de su madre montado sobre su correpasillos. Mientras tanto, Fofiu atiende sus quehaceres: confesiones, misas de difuntos y, en definitiva, acompaña a su comunidad y a todo el que lo precise en la fe. “La Iglesia es de utilidad pública, aquí puede venir cualquier persona, de cualquier nacionalidad. Nosotros tenemos buena relación con todas las religiones”, declara el eclesiástico. Las banderas de España y Rumanía dan la bienvenida a los fieles. El orden es importante explica Fofiu: “porque España es la tierra en la que estamos y Rumanía es nuestro país”.  Esta iglesia ortodoxa fue la primera de nueva obra construida en este país. Su consagración en el 2018 constituyó todo un hito que congregó a autoridades religiosas católicas y ortodoxas, además de a las figuras políticas más relevantes del municipio. Esta construcción supuso un desafío económico al que los ortodoxos hicieron frente. En este pueblo de 100.000 habitantes se congrega la segunda comunidad rumana más numerosa de España, son casi 10.000 los rumanos censados en Roquetas de Mar. La primera radica en Castellón. Me gustaría conocer un poco cómo fue su desembarco en Roquetas de Mar, ¿Cómo fue adaptarse, conocía el idioma ya? ¡Madre mía, ni sabia decir hola! Hablaba inglés pero me chocaba salir a la calle y que casi nadie supiera hablarlo. Solo hablaba inglés mi casera y una mujer del ayuntamiento. Soy sacerdote ortodoxo y la mayoría de las personas son rumanas pero mi trabajo como párroco implica tener relaciones con todas las personas, autoridades civiles y eclesiásticas… Empecé a estudiar español en servicios sociales. Así superé esa barrera de comunicación. Mi mujer llegó un año después y al principio no le gustaba nada, me decía: «¿dónde me has traído? ¡Si estas montañas no tienes árboles!» A mí me sorprendió porque había estado trabajando tanto que no me había dando cuenta de cómo eran las montañas. ¿Qué hubiera sido usted de no ser sacerdote? Ahora mi preocupación es estudiar otra tesis doctoral de teología; la importancia de la comunidad en diáspora y la importancia de la iglesia en diáspora rumana. Aparte de realizar estudios teológicos, tengo la carrera de trabajador social. Mis estudios están homologados en España por lo que estoy colegiado oficialmente en Almería. Además, poseo un doctorado en sociología por la Universidad de Almería. ¿Espera seguir ejerciendo de sacerdote en Roquetas? Creo que cada uno de nosotros somos lo que somos y estamos donde estamos porque eso es la voluntad de Dios. Cuando este confiere que no es bueno para tu salvación asentarte en algún sitio concreto, te vas a ir. Mientras tanto, debes trabajar en el lugar donde estés como si este sitio fuera tu residencia para toda la vida. Cuando llegué muchas personas me preguntaban si me había acostumbrado. Yo no me siento extranjero aquí y no me siento que no esté en mi país. Me siento como en casa porque trabajo, cada día, con el mismo esfuerzo y dedicación. No tengo tiempo para pensar en qué lugar del mundo me hallo. ¿La fe viene de la familia, desde pequeño o es algo que cada cual lleva dentro? Cada cual tiene su sentimiento religioso no necesitas ser sacerdote, agricultor o albañil. Estés donde estés, puedes ser el siervo de Dios. ¿Durante la etapa comunista en Rumanía se podía practicar la religión? Nací en 1982, siete años después se disolvió el comunismo en mi país. Recuerdo a mi familia practicando la fe, he escuchado historias de ciertos cargos en empresas que tenían alguna pega para practicarla. Pero quien quería podía porque nuestros calendarios están llenos de santos que, hasta el siglo III y IV d.C., tuvieron lugares de culto en catacumbas. Quien quería rezar podía donde fuera que estuviese. ¿Cómo diría a una persona que no conoce su religión en qué consiste? Consiste en el acercamiento de Dios, en su amor y el amor y respeto hacia toda la gente. Si se presta atención, a la entrada del templo, la primera bandera que recibe a la comunidad es la de España, después la de Rumanía Su simbolismo es el respeto a todos los cultos porque pensamos que cada uno es el hijo de Dios. ¿Existe alguna diferencia entre católicos y ortodoxos, por ejemplo, con el concepto de purgatorio? Esa es una diferencia- aquí se ríe-. Es una diferencia de fe, de dogma, pero debemos buscar todos lo que nos une y no lo que nos separa. Teniendo una historia de más de 1000 años juntos, debemos buscar lo que nos une: Jesucristo, la Virgen María y todos los santos. ¿Los religiosos ortodoxos pueden casarse y tener hijos? Sí, acabas de ver a mi hijo pequeño. Tengo dos uno de 2 y el mayor de 10 años. El mayor no es rumano tampoco, nació en Hungría. Realmente, vivimos en Rumanía cerca de la frontera con Hungría, Oradea. Fuimos a un doctor húngaro. ¿A veces, comparten espacios los ortodoxos y católicos? La parroquia del puerto de Santa Ana tiene muchos salones y en una ocasión, hace un

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