«Según te valores así vas a ser valorado» dijo el tatuador Marius Deac
https://www.youtube.com/watch?v=0yGuGZicmRs Como hay laberintos intrincados, hay buscadores obcecados, surfistas empedernidos y fumadores pasivos y, así, cada cual cabalga su ola. El siguiente personaje es un artesano del siglo XXI que con tinta y aguja imprime en la piel, un refinamiento de la técnica usada por los egipcios hace 5000 años. Marius Deac es de Rumanía, de la zona de Transilvania y bromea: “el conde Drácula es mi padrino”. En su ciudad natal, Bistrița-Năsăud, tomó contacto con los pinceles a temprana edad. A partir de los 14 años, comenzó estudios de carpintería y escultura. Aunque no eran su vocación, sirvió como puente para introducirse en el mundo de la restauración de frescos en iglesias. A los 19 años, el muchacho desencantado del trabajo cambió de puerto y arribó en el punto más occidental de la costa mediterránea. “El dibujo te hace fijarte en el detalle, te das cuenta de que nadie dice quién es, ni tú mismo lo dices”, Marius hace un pico con la mano y se la lleva al pecho en el “tú”, toca, suelta y abre. Un gesto honesto poner en concordancia la comunicación verbal y el lenguaje corporal. No ocurre lo mismo cuando la pregunta se torna personal, aquí el tatuador es huidizo y tímido. ¿Qué quiere decir el tatuaje de tus manos? En los nudillos puede leerse self made, dos sellos grandes: uno en anular y otro en el corazón; nada queda al azar, solo la respuesta: “tiene una historia muy larga”, se ríe y se remueve con cierta zozobra en la silla. “Cada tatuaje cuenta algo de nosotros o marca un momento en la vida. También es una forma de llevar algo de un amigo, por ejemplo, yo llevo muchos tatuajes de gente que nunca han tatuado porque son un recuerdo suyo.” Un hermano que vivía en Aguadulce le recomendó que viniera a echar plástico a los invernaderos, trabajó durante 3 años en situación irregular hasta que en 2007 Rumanía entró en la Unión Europea. «Al no tener permiso de residencia no podía trabajar de ninguna otra cosa, ni camarero, ni nada», comenta con el incesante sonido de la aguja de fondo. Pero… ¿Cómo cayó una aguja en sus manos? Se ríe y cuenta el episodio casi como un accidente, “un amigo me dijo Marius tú que dibujas bien porque no me haces un tatuaje, seguro que se te da. Entonces fuimos y compramos la máquina y todo el material. No salió tan mal y a los 6 meses estaba trabajando en un estudio de Roquetas, en el 2008. A los pocos meses estaba tatuando en un estudio de Almería y hace 6 años abrí mi primer estudio. Si no hubiera encontrado el tatuaje viviría debajo de una palmera, pescando para comer al día y ya está”. Tienes 36 años, ¿fue complicado montar tu propio negocio? Al principio era complicado hasta alquilar un piso. Me veían joven, tatuado y por la fama de los rumanos digamos, me pedían muchos más papeles. Para que alguien se fíe de ti tienes que demostrarlo… Mira, ahora me fijo mucho en los Estado Unidos, ellos son todos americanos, hasta que nosotros no digamos que somos ciudadanos europeos en lugar de: ‘yo soy rumano o, yo soy español y todos los demás mierda…’ Aquí torna la cabeza a un lado y cierra los ojos, totalmente convencido de estar en desacuerdo. Porque para cualquier profesional o amante de los tatuajes los valores están por encima de todo. “La gente que se tatúa son personas que saben lo que quieren porque se han comprometido para toda la vida”, mira al cliente a quien tatúa las mangas buscando su apoyo y los dos rompen a reír. El cliente se llama Costello, también es rumano pero de la parte sur, apunta: “los valores son muy importantes. Los hombres tienen que tener dignidad, ir con la verdad por delante. Gente valiente con principios y con orgullo”. Marius simboliza estos principios a través de gladiadores, el circo romano y samuráis en el cuerpo de su cliente. Para tatuar utilizando toda esa simbología, ¿en qué te fijas? Pues tienes que conocer la historia y de todo un poco. Sin arcilla no se hace el ladrillo, tienes que tener cierta idea, para hacer algo más original para alguien en concreto, tengo que trabajar a partir de su concepto porque cada uno tenemos nuestro pensamiento. Creo que es muy importante que cada persona se lleve lo que quiera llevarse. @Optimus_ink tiene más de 20.000 seguidores en Instagram… Sí, pero no podemos caer bien a todo el mundo. Recuerdo que tuve un accidente de coche y estuve 3 meses convaleciente. Cuando salí a la calle llevaba el pelo y la barba larga, un chaval me vio y no me reconoció, me estaba hablando mal de mí pensando que era otra persona. ¡Ay! Y se ríe. En la actualidad, Marius reparte su tiempo entre sus dos estudios, medio mes en Aguadulce y otro medio en Cluj-Napoca, su tierra natal. «Voy a levantar los dos países», bromea. El estudio de Rumanía abrió sus puertas el año pasado antes de la pandemia, así ha permanecido cerrado hasta hace unos meses. El empresario negoció con los arrendatarios en ambos países y no tuvo que pagar el alquiler durante el tiempo que permaneció cerrado, la otra opción era dejar el local. ¿Cómo sobrevivisteis a esos meses durante la cuarentena? Marius contesta divertido: «Con la ayuda del Gobierno» y torna serio de nuevo. «Solo tuvimos que pagar la cuota de autónomo». En el establecimiento de Aguadulce son 5 los chicos que trabajan con él. Es casi un centro social, por donde pasan amigos, clientes, antiguos aprendices, etc. Su especialidad es el realismo en blanco y negro. Su particular visión de las realidades y conceptos que los clientes le plantean le llevan a crear mundos fantásticos donde se superponen animales mitológicos, diosas, símbolos, composiciones cargadas de significado para quien lo lleva y la mano ejecutora, pero auténticos enigmas para los demás. Este artista tiene algo muy
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