Enseñar inglés a bebés, la polaca que hizo realidad su sueño en Roquetas de Mar
Share on facebook Share on twitter Share on whatsapp Luchó duramente por conseguir una de las 3 becas erasmus que la traerían a España, conoció al amor de su vida y se quedó en Roquetas de Mar, durante la crisis de 2008 levantó una academia de inglés innovadora en el pueblo. En el trayecto de hacerse adulta perdió a sus padres de cáncer. Hoy hablamos con Natalia Bartkowiak, la polaca que creyó que los bebés roqueteros podían aprender inglés. De su tierra natal recuerda una primera “infancia chocante” dicho en sus palabras, llena de contrastes entre las condiciones de vida impuestas por el comunismo y el libre mercado a solo una frontera con Alemania, que por supuesto no podían cruzar. Al finalizar la Segunda Guerra mundial Polonia se convirtió en un punto estratégico para la URSS al este de Europa. El Ejército Rojo expulsó a las fuerzas alemanas y así se estableció el comunismo desde 1944 a 1989. La infancia en el régimen comunista de la República Popular de Polonia El mayor problema del comunismo era que igualaba a todos, mi madre era oculista y mi padre radiólogo. Todos los sueldos estaban igualados, bajos y a lo mínimo, era mejor conocer a la dependienta de una tienda que a un médico porque te podía conseguir un kilo más de carne al mes. Había tickets de racionamiento y tenías que esperar durante toda una noche o un día para poder comprar. Recuerdo que era muy pequeña y me dieron un plátano, no lo quería comer porque me resultaba raro. Pero era algo tan preciado que me insistían en que lo probara, claro no se podía importar nada. Durante la República Popular de Polonia no había nada, las estanterías de las tiendas estaban vacías. Un amigo de mis padres fue a trabajar a Alemania porque la diferencia era grande y en unos meses podías ganar como para comprarte un coche. Este hombre volvió y repartió entre los niños juguetes, eran usados, y me tocó una Barbie sin mano. Cosas así, yo no necesitaba estos juguetes, pero chocaba. Nunca me faltó nada, porque realmente no necesitaba unos juguetes para vivir, pero se daban situaciones… mi padre entró conmigo a una tienda de ropa para niños y salió casi con lágrimas en los ojos porque no podía comprarme nada, tenía que conseguir tela, porque tampoco se podía comprar, entonces una abuela me cosía algo. Por eso no me gusta el toque de queda, me recuerda a esos tiempos. Caída del comunismo Cuando abrieron las fronteras fuimos a París en tren, era niña sería 1991 o 1992, mis padres sentían estas ganas de viajar después de tanto encierro. Comimos en un McDonal’s porque todo el mundo decía que era americano, muy famoso, era el primero que visité. Vi cosas que me sorprendían como que la gente sacara dinero de pared, era tan nuevo para mí. “Polonia evolucionó mucho con la democracia y ahora está otra vez mal políticamente. La ultra derecha católica ha prohibido el aborto bajo cualquier circunstancia”. La educadora se refiera a las políticas de PiS siglas por las que se conoce en polaco al partido Ley y Justicia. Para mis padres era algo increíble que yo pudiera viajar, ellos con mi edad vivián bajo un régimen cerrado, mi generación fue la primera que apoyó viajar. Además, fue todo un baby boom éramos numerosos en las clases se hacía muy difícil conseguir las becas, pero siempre fui empollona, así me dieron una de las 3 becas erasmus que ofrecía la Universidad de Poznan donde estudié. Fue en el año 2005 y cuando buscaba información sobre Almería en internet solo aparecían cosas de deporte de los Juegos Mediterráneos. La erasmus polaca por Almería Cuando llegué a la UAL, había aprendido toda la teoría, la gramática, pero la forma de hablar de los almerienses costó un poco. Se daban situaciones cómicas porque no nos hacíamos con el acento. ‘El peecao frito’ decía un profesor y no nos enterábamos de nada, hasta que pillamos que quería decir: ‘pescado’. Es curioso porque durante los años universitarios conviví con 4 amigas polacas y de ellas 3 estamos casadas con españoles. Era a finales de febrero, las tres estudiantes polacas por las calles de Almería y de repente vimos a un grupo de ancianas disfrazadas de bebés con pañales, chupetes, cantado algo por la calle. Qué bueno el carnaval, me encantó la cultura española y me encanta. La comida, las tapas, eso enamora. Aunque al principio se me hacía raro darle dos besos a todo el mundo, vengo de una cultura donde los besos son para la familia y los amigos. Entonces ir por la calle con amigos y de repente que te presenten a alguien, así con dos besos. Una amiga polaca de erasmus ponía siempre la mano por delante, ella no sé quedó en España sería que no le gustaban los besos. ¿Cómo conoció a su marido? ¿qué cómo conocí a Edu? Pues de fiesta por las Cuatro Calles (se hacen las risas) y ya me quedé aquí con mi gran amor. Eduardo Funcia es madrileño y trabajaba como aparejador durante el boom de la construcción en Almería. Lo primero que destaca a simple vista de esta pareja es que son excepcionalmente altos, los dos son bastante deportistas, emprendedores, innovadores y han formado una preciosa familia de tres niñas polaco-españolas; Sofía 11, Blanca 7 y Natalia 5 años. Una crisis, una oportunidad La crisis del ladrillo empujó a la joven pareja a dar un paso adelante. Tenían algo de dinero ahorrado, una ayuda familiar y otra cantidad del Estado, además de mucho valor. Con estos ingredientes abrieron la primera academia de inglés con el método Helen Doron en Roquetas. Un método de enseñanza orgánico a partir de los 3 meses de edad. ¿Cómo fueron los comienzos allá por 2010? Estaba casi convencida de que iba a salir, pero todo el mundo me decía que no, el inconveniente del dinero, los niños tan pequeños… Durante estos años
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